EL DAVID VENEZOLANO Y EL GOLIATH DEL INFIERNO

Por Angélica Mora Beals

Las bombas lacrimógenas que emplean las fuerzas bolivarianas para reprimir las protestas opositoras en Venezuela están vencidas. Los gases que desprenden pueden provocar enfermedades, e incluso la muerte.

Los enfrentamientos entre los opositores y las fuerzas represivas del gobierno de Nicolás Maduro son tan desproporcionados, como los del David frente al Goliath de la Biblia.

Hoy son piedras, contra balas y gases lacrimógenos. Los opositores en los actuales encuentros son en su mayoría jóvenes que lanzan piedras y devuelven las bombas lacrimógenas antes de estallar, a los militares.

La historia de Venezuela contiene numerosos capítulos de la lucha estudiantil frente a las dictaduras, desde Marcos Pérez Jiménez, hasta las batallas de hoy en día. Pero a las contiendas actuales hay que agregarles el peligroso factor de la incorporación de gases letales que podrían provocar males, e incluso la muerte, a los afectados.

Las bombas lacrimógenas que se emplean en estos momentos para reprimir están vencidas.

El director de la División de las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, alertó que la represión con bombas vencidas, representa un grave riesgo para la salud de los manifestantes.

El partido Primero Justicia publicó imágenes de granadas lacrimógenas que fueron fabricadas en octubre de 2010 y vencieron en octubre de 2015.

El diputado opositor Freddy Guevara se unió a las denuncias de la utilización de bombas lacrimógenas vencidas, en protestas efectuadas en Caracas.

Por su parte Amnistía Internacional instó a aclarar cuáles son los componentes de los gases lacrimógenos de color rojo utilizados por cuerpos de seguridad del Estado contra la manifestación opositora el sábado 8 de abril.

Manifestantes y dirigentes opositores denunciaron el uso de este gas “desconocido”, que podría poseer mayor toxicidad. Los manifestantes trataron de llegar hasta la Defensoría del Pueblo, pero los funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) los atacaron con bombas lacrimógenas, perdigones y potentes chorros de agua.

Erika Guevara-Rosas, Directora para las Américas de Amnistía Internacional, criticó el uso de la fuerza contra manifestaciones pacíficas: " En vez de usar sus recursos para empecinadamente perseguir y reprimir a quienes opinan distinto, el gobierno de Venezuela debería estar concentrando sus esfuerzos en solucionar la crisis humanitaria que empeora día a día”.

Varias organizaciones de Derechos Humanos han expresado profunda preocupación por todos estos hechos, en especial por los distintos llamados por parte de algunos funcionarios estatales al uso de armas de fuego en contra de los manifestantes críticos al gobierno.

Chávez y el Gas del Bueno

Para aquellos chavistas nostálgicos del mandato de Hugo Chávez, que aseguran que si el Comandante Eterno no se hubiera muerto no estaría Venezuela sumida en el caos actual, se les recuerda que en la era pasada el presidente ordenaba tirarle a los manifestantes "Gas del Bueno".

El Líder de la Revolución Bolivariana se pronunció en 2009 sobre "los guarimberos" y el cierre de calles en Venezuela y aseguró que había que detener a los dirigentes de esos grupos empleando "gas del bueno".

Con encendidas frases, Chávez arengó usar el recurso para detener las protestas: “Doy la orden de una vez. A partir de este momento el que salga a guarimbear, me le echan gas del bueno y me lo meten preso. Si no lo hicieran me raspo a los jefes responsables, me los raspo a toditos. Yo lo dije y lo vuelvo a repetir, el Chávez pendejo se quedó en 2002, no voy a permitir, por debilidad de ningún tipo, que cuatro escuálidos embochinchen el país que tanto nos ha costado echar adelante. Sépanlo pues, los que ya empezaron a trancar calles y a amenazarnos, no van a poder con nosotros, con este pueblo, con este Gobierno, con esta Revolución”.

El líder revolucionario recordó que los dirigentes del país no pueden “estar con guabineos” o con “temblequeras”: “O se gobierna o no se gobierna (…) No me parece bien que los policías aparezcan como unos pendejos porque los insultan y ellos no les hacen nada, ¿cómo va a estar un policía sin hacer nada como pendejo mientras le escupen la cara?”.

Chávez ese día fue severo con los jefes de policías, ministro de Interior y Justicia, vicepresidente y comandante general de la Guardia Nacional Bolivariana: “¿Y qué quieren?, ¿que vaya yo a dirigir un pelotón para disolver la manifestación? No se puede permitir a nadie que tranque una avenida, o una calle o una autopista, así que doy la orden de una vez: no hace falta que me pidan permiso, cada quien asuma su responsabilidad y si no, hay que quitarlos y poner a alguien que asuma con autoridad la jefatura de una policía”.

El comandante también recordó que la autoridad debe imponerse e hizo un llamado a los demás poderes del Estado: “Ese es un problema que no es mío nada más. Los jefes de los cuerpos policiales, de la GNB, los poderes deben responsabilizarse y acusar a los culpables”.

Nicolás Maduro sigue el ejemplo de Hugo Chávez y usa bombas "obsoletas y pereclitadas", como decía graciosamente el Presidente Rómulo Betancourt, cuando se refería a cosas y hechos, pasados en el tiempo.

Lo alarmante es que estas bombas, "pasadas de la fecha de vencimiento",despiden cianuro, que es mortal para el ser humano.

De acuerdo a información publicada por La Patilla, la profesora y químico, Mónica Krauter, explicó que el contenido de dichas bombas es un gas denominado orto-clorobenzilideno malononitrilo (CS), que es el menos letal de todos los gases lacrimógenos que se han venido utilizando, pero que puede llegar a ser muy peligroso.

El único propósito del orto-clorobenzilideno malononitrilo es hacer lagrimear de una manera incontrolable, de ahí proviene su nombre. Pero también puede producir otros efectos como náuseas, ganas de toser, mareos y en el peor de los casos convulsiones y hasta la muerte.

La mayoría de las bombas lacrimógenas que ha importado el gobierno venezolano son de Brasil, de marca Cóndor, la cual cumple con los requerimientos del convenio de Ginebra, es decir, informar en el exterior de la misma su composición, calibre, cuántos balines contienen el lote de producción, la fecha de fabricación y vencimiento.

Sin embargo, muchos ejemplares de producción nacional (Cavim) no proveen especificaciones ni indican su fecha de elaboración o vencimiento.

Krauter reveló que cuando el orto-clorobenzilideno malononitrilo se vence, los efectos del calor o la humedad hacen que se hidrolice en varios compuestos, como clorobenzaldehído y malononitrilo, el cual también se hidroliza generando cianuro.

“Una bomba lacrimógena que está vencida se descompone en cianuro óxido, fosgenos y nitrógenos que son sumamente peligrosos”, advierte la químico.

El tiempo de vida útil del gas CS empleado es de máximo 5 años, y los químicos que lo componen solo pueden estar activos por 5 días.

Prevenciones

En las manifestaciones se ha vuelto costumbre el uso de vinagre o pasta de dientes para evitar ser afectados por los agentes químicos, según un artículo de El Nacional de Caracas.

El neumólogo Elio Maita indicó que, primeramente, hay que limitar en lo posible la cantidad de gas que se inhala. “Puede usar mascarilla. Si no tiene, debe usar un trapo o pañuelo húmedo. Con el agua se reduce la porosidad en la tela y hay menos probabilidades de que el gas llegue a la nariz o la boca”.

Sin embargo, la doctora alergóloga María Cristina Di Prisco advirtió que el uso de mascarillas solo disminuye el olor, pero no son un filtro adecuado.

“Eso no previene la irritación, lo que hacen es que se sienta el efecto con menor fuerza en ese momento. Como se tiene un olor fuerte que compensa el otro, puedes tener un alivio temporal”.

Por su parte la otorrinolaringóloga Esperanza García, explicó que la irritación por el gas lacrimógeno afecta la mucosa del sistema respiratorio. Se trata del tejido blando que recubre las fosas nasales, la tráquea y los bronquios.

Todos los expertos venezolanos consultados advierten los peligros para la salud de los expuestos a los gases, tanto hoy como en el futuro.

Maduro llegó a La Habana donde los cancilleres de ALBA le ofrecerán total respaldo en la crisis en que se encuentra. El mandatario dejó precisas instrucciones al incondicional Ministro de Defensa Vladimir Padrino, para proseguir la represión, hasta las últimas consecuencias.

Las violentas acciones de guerra decretadas por el gobierno de Nicolás Maduro se enfrentan a la decisión de la oposición y el pueblo de Venezuela de seguir protestando; y si es el caso, morir luchando.

 

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