EL TOTAL CONTROL DEL ESTADO

(Ensayo en cuatro temas)

Por Hugo J. Byrne

Tema #1: “Control” de armas de fuego.

Al igual que un pastor cría ovejas y un agricultor cultiva maíz, el estado presume garantizar los derechos de todos los individuos en nuestra sociedad. Si ese estado fuerza al pastor a criar aves de corral en vez de ovejas y le prohíbe al agricultor sembrar semillas de maíz, sino sólo de naranjas, no estaría controlando ovejas, ni gallinas, ni maíz ni naranjas, solamente a pastores y agricultores. El comercio libre es el corolario de la libertad política, pero hay que establecer firmemente la segunda para alcanzar el primero.

Siguiendo esta realidad irrefutable, controlar las armas de fuego” es un código semántico, que en la práctica implica sólo controlar a las personas que desean adquirirlas y usarlas por derecho. Se trata de restringir o negar posesión y usos legítimos de una herramienta inánime mediante retórica. Se trata de controlar gente, no cosas. Ergo, el objetivo real del llamado “control de armas de fuego” es diluir o eliminar de facto la segunda enmienda de la constitución.

Si los proponentes de ese “control” fueran honestos, promoverían que los crímenes en los que se usan armas de fuego no terminaran en sentencias suspendidas y apoyarían legislación más severa en su castigo. La realidad es lo contrario. Ejemplo típico de eso es el Senador por New York Charles Schumer, quien ha hecho carrera política vitalicia con ese cuento de caminos.

La inmensa mayoría de las naciones civilizadas, conscientemente de ello o no, restringen o suprimen estos derechos básicos en beneficio exclusivo de la burocracia estatal cuyo único interés es permanencia en el poder político. Hasta el segundo cuarto del siglo pasado Estados Unidos se mantuvo siguiendo la definición de gobierno que consagra el lacónico segundo párrafo de su breve y extraordinaria declaración de independencia: “Para garantizar esos derechos, el gobierno se establece entre los hombres”. En otras palabras, en los Estados Unidos de América la función singular del estado es defender los derechos de todos los ciudadanos. ¿Los defiende Washington?

Tema #2 Libertad económica

Nos encontramos ahora ante una difícil encrucijada. Lo que está en juego es continuar viviendo como si no existiera el futuro, ignorando la razón que hizo de Estados Unidos una superpotencia mundial: la libertad individual. Los enormes déficits presupuestarios y la increíble deuda nacional no parecen preocuparnos. Lo que los estatistas llaman “justicia social”, máxima estafa política de nuestros tiempos, inventando noveles “derechos”, tales como la medicina y la vivienda.

El “derecho” a la salud por necesidad implica la potestad del estado a esquilmar tanto como lo desee el erario de los contribuyentes para poder financiarlo. El congreso norteamericano acaba de rechazar una alternativa a esa futura ruina. Una alternativa también ruinosa y muy lejos de ser perfecta. Nadie dude que esa acción refleje la irresponsabilidad colectiva del electorado a través de sus representativos.

Tema #3: El Poder Judicial

Para la falsa filosofía que profesa la élite llamada "liberal" que domina abrumadoramente los claustros universitarios, los tribunales de justicia y la prensa en Estados Unidos, el grado de criminalidad en cualquier delito lo determina sólo la intención del delincuente. De acuerdo a esa teoría orate un asesinato premeditado, digamos en un robo a mano armada, debe considerarse menos delictivo que el mismo crimen si es motivado por racismo u odio religioso. Los llamados “crímenes de odio” son la versión penal de la “corrección política”.

El motivo del crimen ha sido siempre un elemento de juicio al considerar la comisión del mismo. A menudo se establece así la diferencia entre un asesinato premeditado y un homicidio. El motivo puede indicar en ciertos casos si realmente se ha cometido un delito, o si el acto que se juzga es el resultado de un accidente o de legítima defensa.

Esos irracionales estatutos no condenan la comisión de un crimen, pero agregan penalidades a convictos cuando se prueba que aberraciones políticas o religiosas motivaron el delito. Al condenar a un terrorista musulmán convicto de asesinato múltiple, la condena no es por musulmán, sino por asesino. Conversamente, no existe defensa alguna que pueda basarse en la fe del acusado.

Cuando la ley decide castigar una idea, por estúpida y repulsiva que esta sea a nuestra sensibilidad, se está dando el primer paso hacia la tiranía. Si pudiéramos criminalizar la idiotez la población penal sería tres veces mayor que el número de ciudadanos libres. Nada de eso contradice la obligación y el derecho de toda nación a controlar sus fronteras, sus costas y su espacio aéreo. Irónicamente Estados Unidos es la única nación del orbe a la que muchos acusan de intervención, los mismos que se sienten con derecho a inmiscuirse en decisiones que sólo a nosotros conciernen.

La interpretación de los preceptos constitucionales no está a la merced del criterio político de nadie. De lo contrario viviríamos en el caos. Por esa razón el único uso cabal de sus siete capítulos y veinte y siete enmiendas es la que le dieran sus forjadores.

Magistrados de la Corte Suprema como Clarence Thomas, Samuel Alito y el finado Antonin Scalia, han sido la mejor defensa de América contra la irracionalidad que nos va hundiendo velozmente en el precipicio totalitario. Es por eso que lo mejor que pudiera ocurrir a Estados Unidos sería la inmediata confirmación del magistrado Neil Gorsuch, cuyo historial jurídico garantiza el estricto respeto a la constitución.

Tema #4: El derecho a la vida.

El documento más revolucionario de la historia contemporánea para un servidor no es la constitución, sino la Declaración de Independencia de Estados Unidos. En ella se aclara que nuestros derechos fundamentales emanan de la Divina Providencia y es por eso que nadie nos los puede quitar. También enumera esos derechos básicos en el siguiente orden: vida, libertad y búsqueda de la felicidad.

¿Es por casualidad que el derecho a la vida sea el primero? No, por supuesto. La muerte automáticamente elimina todos los otros derechos.

¿Cuándo empieza la vida humana? Desgraciadamente la ley permite el aborto en cualquier momento de la gestación. Sin embargo el asesinato premeditado de una futura madre, requiere que se acuse al perpetrador de doble homicidio en muchos de los códigos penales de Estados Unidos. ¿Tiene sentido? ¿Alguien me lo puede explicar?

La noción de que “un feto” es sólo una parte integral del cuerpo materno y que pueda extirparse igual que un tumor o un apéndice, ha sido ampliamente negada por la ciencia moderna. Los exámenes de ultrasonido indican claramente que se trata de una vida nueva y palpitante, lista para el evento natal. Irónicamente son los llamados “liberales”, que se oponen vertiendo lágrimas de cocodrilo a la pena de muerte para los más desalmados asesinos, los mismos demandando el “derecho” de abortar inocentes y exigiendo que el “procedimiento” sea pagado con nuestros impuestos.

 

COMENTARIOS


Comentario
*El Administrador de la Nueva Nacion se reseva el derecho de no aprobar comentarios inapropiados.
 
Missing Image