PUTIN, HIJO DE PUTIN Y DE PUTINA

Por Hugo J. Byrne

El camarada lobo sabe a quién comerse, dice el refrán y nunca prestará atención a nadie, porque sabe a quién comerse”. (Vladimir Putin)

En el desdichado transitar por un destierro que ya pasa de 54 años mi enemigo más fuerte ha sido y es la ignorancia. Cuando se trata de queridos amigos y hermanos del exilio, procuro enfrentar la ignorancia con estoica paciencia. Entre mis mejores amigos, una señora invitada a nuestra mesa, comentaba animadamente las noticias de actualidad. Conservadora y republicana, hablaba de nuestro gobernante de entonces, George W. Bush.

Me di cuenta de que en su opinión, el Presidente Bush era incapaz de cometer un error. Era a principios del año 8 y ya se desataba la recesión originada en la imposición del estado a las instituciones de crédito. La administración Clinton forzó a la banca a extender préstamos inseguros en bienes raíces a pesar de la implícita vigilancia de los bancos regulatorios “Fanny” y “Freddy”, que resultaron ser la quinta rueda del carro.

Eso dio lugar a un desastre económico de enormes proporciones, con la “bola de nieve” rodando hasta convertirse en avalancha. Bancarrotas y ejecución de hipotecas se multiplicaron exponencialmente. Multitud de pequeños negocios cerraron y el comercio de bienes raíces se paralizó excepto por la compra especulativa de hipotecas no redimidas.

Bush II trató de ayudar, desesperadamente y sin éxito a resolver la dramática situación. Extendió crédito billonario a las compañías más importantes entre ellas en especial, las automotrices menos la Ford Motors Company, la que mantuvo una producción saludable en números y calidad: de aquí se origina la frase “Two big to fail” (demasiado grande para fracasar). Ford rechazó la ayuda federal. Con el tiempo Ford siguió manteniendo sus niveles e intereses mercantiles, mientras sus competidores domésticos aún arrastran ciertas dificultades. ¿A quién puede sorprender?

Le pregunté de sobremesa a nuestra amiga invitada si estaba de acuerdo con los llamados “bail outs” a la industria y a otros negocios grandes con fondos del estado. Su respuesta fue positiva. “En ese caso, eres socialista”, le dije sonriendo. Aunque sabía que tenía carácter fuerte, nuestra amiga se enfureció al extremo y parecía como si estaba lista para terminar una larga y fraterna amistad entre las dos familias. Usando la mejor diplomacia de que dispongo al fin logré que se calmara.

Por supuesto, ese no fue el único error de Bush. ¿Quién puede creer que mirando a los ojos alguien pueda detectar la sinceridad y firmeza de otro ser humano? ¿Era Putin confiable? Veamos.

Para que cada lector pueda sacar sus conclusiones voy a anotar los hechos escuetamente. En junio del año 2015, uno de los cinco diputados comunistas de la llamada Duma (parlamento ruso), introdujo el proyecto de restaurar la estatua de Félix Dzerzhinsky, sometiendo la idea a un “plebiscito popular.”

Dzerzhinsky fue el fundador de la policía política soviética, entonces llamada Checa y más tarde KGB. La estatua fue inaugurada en 1958 y removida de su pedestal en 1991 al fracasar el golpe de estado de ese año. Estaba situada frente al edificio donde residía la KGB, en la Plaza Lubianka de Moscú. No tengo idea de lo que haya pasado después de esto, aunque presumo que quizás Putin no los haya complacido aún.

Si no lo ha hecho hasta ahora es muy posible que lo haga en el futuro, a juzgar por sus declaraciones más recientes y sus obras, las que hablan con mayor fuerza y convicción que palabra alguna. Al desplome soviético Putin lo calificó como “el peor desastre geopolítico del siglo XX”. Putin ordenó modificar los libros de texto en las escuelas para omitir alguna crítica sustantiva de Josep Stalin. Era no sólo el regreso a la censura, sino el regreso al pasado totalitario.

Yo no necesitaba de esa información para saber quién era y es Putin. ¿Cuándo entra Putin en la esfera política de un ambiente en el que participar del abuso es requerido para garantizar una vida mediocre en medio de muchas vidas miserables? Si hay que escoger entre yunque y mandarria, ¿quién desea ser yunque? Ciertamente no Putin.

Inteligente y estudiante aventajado, Putin ingresó a las filas de la KGB en 1975. Su madre María Ivanovna Putina era devota cristiana. Su padre Vladimir Spiridonovich Putin era ateo. Durante los 16 años que permaneció en las filas de la KGB Putin subió en rango y poder como la espuma. A su retiro como agente de inteligencia en 1991 ostentaba el grado de Teniente Coronel. “Agente de Inteligencia” no quiere decir mucho. Que alcanzara el rango de Teniente Coronel quiere decir todo. Putin está muy orondo de su servicio: “No existe tal cosa como un agente de la KGB retirado”

El peor ignorante es aquel que no sabe que lo es. Pretender saberlo todo es en sí un vicio. Nadie lo sabe todo. Coincidentemente trabajé para una multinacional durante 16 años de mi vida. Me apliqué lo mejor que pude y nunca hice política ni vida social con mis jefes. A pesar de lo cual ocupé una modesta posición de liderazgo sin tener grados académicos.

Algunos cubanos en el exilio están batiendo palmas por una posible reconciliación entre Washington y Moscú. Quien cuestione a Putin en estos días se convierte en un adversario del Presidente Trump. ¿No me digan? Entre las muchas condecoraciones internacionales de Putin, todas otorgadas por politiqueros indecentes, la más vieja data del 2001 y es la Orden Ho Chi Min de Vietnam. La más reciente, del 2012, se la amarró a la solapa el “Presidente” Raúl Castro Ruz: “La Orden José Martí”, la más alta condecoración que el estado castrista confiere a un extranjero.

Está bien establecido que el ex gorila de la KGB Vladimir Putin, además de ser hijo de Putin y Putina, es un hijo de la grandísima puta. También lo son todos quienes simpaticen con los maestros de nuestros verdugos.

 

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