EL TESTIGO “ESTRELLA” GILBERTO ABASCAL

Por Hugo J. Byrne

 

Traducción castellana libre del artículo original. 

“Aprender no te hace más listo”

Alexander Solzhenitsyn (“Cancer Ward”)

 

Seguir de cerca los acontecimientos del juicio político al antiguo operativo de la Agencia Central de Inteligencia Luis Posada Carriles, tiene la ventaja educativa de aprender las tácticas de los “Keystone Cops” del presente Departamento de Justicia de Estados Unidos. En honor a la verdad debemos reconocer que el carnaval grotesco que se está desarrollando en ese proceso se inició durante la administración anterior. Y tal como con los presupuestos deficitarios en el campo financiero, el caso Posada demuestra que la administración de justicia de Obama, comparada a la de Bush, es también mucho más de lo mismo.

 

Casi todo el caso del Departamento de Justicia contra Posada se centra en las declaraciones juradas de un testigo cuya credibilidad es menor que cero. Irónicamente Posada enfrenta la acusación de haber mentido bajo juramento sobre la vía que usara para entrar al territorio norteamericano.

 

De acuerdo a lo publicado por el diario de Miami en español El Nuevo Herald, edición del 20 de mayo del 2006, el testigo del gobierno contra Posada, Gilberto Abascal, arribó a las costas de la Florida en agosto de 1999. Abascal había navegado desde Cuba en un bote pequeño. El mismo artículo afirma que el entonces futuro testigo de cargos fue detenido por la Guardia Costera en aguas norteamericanas el 7 de diciembre del mismo año, cuando intentaba regresar a Cuba. En esa ocasión Abascal llevaba para Castrolandia fotos de embarcaciones propiedad de la Organización Alpha 66. Las fotos mostraban prominentemente los números de registro de esos barcos. Voceros de Alpha 66 afirmaron enfáticamente que no conocían a Abascal ni la naturaleza sus actividades.

 

La relación y los contactos entre Abascal y la Seguridad del Estado castrista pertenecen al record oficial de las mismas agencias de contrainteligencia norteamericana que tratan hoy de usar su testimonio contra Luis Posada. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) bajo las órdenes del Departamento de Seguridad Territorial (Homeland Security) presidido por Janet Napolitano y del Departamento de Justicia presidido por Eric Holder, utiliza las declaraciones de quien admite ante la corte ser mentiroso y estafador del fisco, para demostrar que Posada ha cometido el delito de perjurio.   Lo que es aún más increíble es que este sujeto tiene un enorme peso de evidencia circunstancial de asociación con el estado castrista gravitando sobre él. En este contexto no hay que olvidar que el gobierno de La Habana pertenece a la lista oficial del Departamento de Estado de Obama como activo protector del terrorismo.

 

Gilberto Abascal ha viajado legalmente a Cuba varias veces desde que ocurriera su notorio y fallido regreso con las fotos de las embarcaciones de Alpha 66. Durante esos viajes el “testigo estrella” de Holder y Napolitano ha tenido numerosos y extensos contactos con los agentes de la Dirección de Inteligencia de Castro. Afirmo que esto es sobradamente conocido de Homeland Security y el FBI. Si estoy escribiendo una falsedad ambos organismos debían demandarme por libelo.

 

Además de su insano comportamiento en la corte, como su exabrupto de “¡No me escupa!” , al abogado de la defensa que se le aproximaba para formularle una pregunta, Abascal tiene un nutrido record violento y excéntrico durante los breves años que ha vivido en Estados Unidos. Podría citar su agresión contra el presidente de una asociación de propietarios de condominios.

 

De acuerdo al Nuevo Herald, Abascal fue arrestado el día primero de mayo del 2006 después de un altercado en el que agrediera al presidente de los propietarios de unos condominios de Hialeah Gardens. En esa información Abascal aparece como el agresor, agarrando al otro por la mandíbula y empujándolo contra una pared. El acto de violencia sucedió cuando el otro tratara de poner un papel con un letrero de “no estacionamiento” sobre el parabrisas de su moto. Su vehículo estaba aparentemente estacionado en un área de “no estacionamiento” del complejo. Podría también citar un extraño “atentado contra su vida”, denunciado por el propio Abascal.

 

En la información publicada por el Herald, agresores desconocidos y, hasta donde sé, nunca identificados, descargaron varias veces un arma de fuego de calibre 45 contra el vehículo que conducía Abascal. El incidente sucedió supuestamente alrededor de las 9 p.m. y uno de los proyectiles penetró la puerta del conductor, errando a este por pocos centímetros. El supuesto atentado ocurrió en un área llamada “Los Ranchos”, a corta distancia y al noreste de Hialeah Gardens. El auto de la supuesta víctima presentaba 3 agujeros de bala adicionales en el cristal de la ventanilla del conductor, producto de disparos que Abascal hiciera supuestamente en defensa propia. El vehículo usado por los presuntos atacantes, de acuerdo a las declaraciones, era una camioneta Ford Excursion de color blanco.

 

No poseo información sobre el resultado final de estos incidentes, el calibre del arma usada por Abascal, o sobre si estaba dentro de la ley al llevar un arma de fuego cargada en el automóvil que conducía por esa área y época. De alguna manera hemos verificado que este extraño testigo ha obtenido la ciudadanía norteamericana recientemente. No sé si Abascal ya era ciudadano de este país al ocurrir ese tiroteo en el 2006, ni tengo conocimiento de las regulaciones sobre de armas de fuego de esa localidad en ese entonces.

 

Durante una de sus más recientes rabietas en la Corte Federal de El Paso y encarando fuerte interrogatorio por la defensa, Abascal confesó que no había pagado sus impuestos del año 2005 y que había escondido sus entradas de $600.00 mensuales por incapacitación física y mental mientras recibía un salario. A Abascal se le había diagnosticado esquizofrenia en el Jackson Memorial Hospital en el año 2004. Los abogados del Departamento de Justicia están muy al tanto de todos estos detalles.

 

¿Por qué es esta “perla” el mejor testigo que el gobierno de Estados Unidos ha podido reclutar en su caso contra su antiguo operativo Luis Posada Carriles? No sabemos el costo final de esta comedia que todavía está en escena. Sin embargo, sabemos que Abascal ya nos ha costado más de $80,000.00. ¿Por qué malgastar el decreciente patrimonio de los contribuyentes de forma tan vergonzosa? ¿Por qué contentar a Castro y a Chávez con esta payasada, mientras un inocente ciudadano de esta nación se pudre en una de las inmundas celdas castristas por actividades perfectamente legales en cualquier otro lugar del mundo?

 

¿Podría ser que la única respuesta lógica a estas interrogantes sea la maladada “corrección política”, tan sacrosanta para Eric Holder y compañía? ¿Está el Fiscal General sirviendo los intereses del pueblo de Estados Unidos, o a su propia agenda política y por consiguiente traicionando a los primeros? ¿Habrá entre el veterano guerrero Luis Posada Carriles y el niño deportado al infierno, Elián González, un paralelismo sólo percibido por el prejuicio de Holder y sus pares?

 

 

 

 

 

  

 

 

 

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