LLEGÓ EL “HOMBRE NUEVO”

Por Hugo J. Byrne

Por fin nos enteramos de quien es el “hombre nuevo”, diseñado por el socialismo de Castrolandia. Tomó casi cincuenta y ocho años cultivar su esmerada formación mental y laboral, pero nadie crea que no valió la pena.

La inmensa diferencia entre el proletariado producto del “explotador sistema de subdesarrollo”, felizmente superado por la gran revolución de Fifo en lo que era antaño la República de Cuba, es su enorme capacidad presente. Esto se comprueba en ciertos operarios y obreros especializados en la construcción de edificios ultramodernos.

Sus habilidades y capacidad de producción son evidentes. Su dedicación a los múltiples estudios requeridos en el funcionamiento de las herramientas y equipos de construcción ha rendido frutos increíbles y promete logros aún más notables para el futuro de la gran revolución socialista.

Hay un detalle que quizás no sea de fácil entendimiento para algunos lectores no iniciados en los muy intrincados vericuetos del camino al socialismo: el hombre nuevo no es nacido en Cuba, sino indio (o hindú, como lo llamamos frecuentemente). De cómo la esmerada educación colectivista fue capaz de influir desde el Archipiélago del Mar Caribe al sur de la Florida al Subcontinente Asiático, es uno de los secretos más celosamente guardados del socialismo.

Si el amigo lector pone en tela de juicio lo que escribí en los cuatro párrafos anteriores o si cree que finalmente me desquicié, debe primero digerir lo afirmado por el tabloide castrista “Juventud Rebelde”, escrito por vejetes que nunca se han rebelado. Aquí va lo que informa “Juventud”: “Los responsables de la Empresa Inmobiliaria Almest han justificado la presencia de trabajadores de la India en Cuba, en la construcción del nuevo hotel Manzana” en la antigua Manzana de Gómez, centro comercial de La Habana antes de la revolución, por ser mucho más eficientes y estar más preparados que los cubanos”.

"El rendimiento de los trabajadores de la India en las obras es tres o cuatro veces superior al registrado como promedio en el país. El periódico agrega comentarios de responsables de la “empresa” estatal. "El resultado de su trabajo es de muy alta calidad. Su presencia está impregnando un alto aprovechamiento de la jornada laboral, lo que redunda en una mayor productividad.

La edificación del hotel en lo que fuera antaño la “Manzana de Gómez”, está bajo la dirección de una compañía de construcción francesa llamada Bouygues. Según los responsables de la obra, la presencia de trabajadores de la India "es totalmente coherente con lo estipulado por las ordenanzas que regulan esta clase de contrato". "Su presencia se debe fundamentalmente a la necesidad de recuperar los atrasos en la ruta crítica del cronograma constructivo", señalan los responsables de Almest.

Durante la primera década del siglo, un peninsular de quien yo creía era sólo una caricatura de estupidez y zoqueteada, me demostró que realmente era ambas cosas. Existen peninsulares decantadamente zoquetes y refinadamente brutos. Me dedicó una serie de improperios defendiendo a los incondicionales de Fifo en España y Castrolandia. No puedo recordar todos los insultos que me dedicó, pero invectivas a la distancia nunca me han hecho mella. Recuerdo sólo que entre otros piropos me llamó “canalla”. Insultar desde Barcelona a quien vive en California no es serio. Lo invité a que me visitara, ya que tanto Los Ángeles como Barcelona son puertos de mar y así tendría la oportunidad de atravesar el Atlántico y el Canal de Panamá después de que Carter se lo regalara a Torrijos. O viajar por el aire si tenía más prisa.

El igorrote se puso frenético, pensando que me reía de él (en esto tenía razón) y me amenazó con traer un arma de fuego. Me dijo que él ganaría la pelea “por puertas.” En realidad por poco me mata… de la risa. Llegué a viejo esperándolo. El origen de su crisis de histeria era que llamé al presunto “hombre nuevo” de Castro y Guevara, haragán, inescrupuloso, cobarde, irresponsable e inservible. Sin embargo, tal parece que el vocero del castrismo “Juventud Rebelde”, ahora concuerda conmigo.

¿Importar hindúes para hacer labores de construcción en Cuba? ¿Cuántos operarios extranjeros necesitaron Machado y Céspedes (su Ministro de Obras Públicas), para construir el Capitolio, la Carretera Central, la Ciudad Universitaria, etc. hace más de ochenta años? Bueno, hasta donde sé solo uno, el urbanista francés Forestier.

La realidad es que cuando hay compensación real, la responsabilidad emana de ella. Por contraste, no tiene sentido el esfuerzo sin una remuneración proporcional. No se desarrolla eficiencia sin competencia. ¿Para qué debe superarse el trabajador si el pago y los beneficios nunca superan al de los otros siervos de la gleba, aunque sean holgazanes e incompetentes?

Tratar a seres humanos peor que a las máquinas, es en esencia la práctica usual del socialismo. Un automóvil carente de servicio periódico se dañará eventualmente. Ergo, el proletariado de Castrolandia es y seguirá siendo ineficiente e incapaz. Lo que en términos humanos es un proceso de corrupción demoledor, que puede ser irreversible.

¿Tendremos que importar mano de obra extranjera para edificar algo en el futuro de Estados Unidos? Parece muy probable.

 

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