¡VOLVEREMOS A LA CUBA DE AYER !

Esteban Fernández

Si usted es una persona observadora habrá notado que a través de los años -y de la repetición- las consignas echadas a rodar por el castrismo hacen mella en la inmensa mayoría de los cubanos.

Una de las principales es la que dice que JAMÁS LOGRAREMOS QUE CUBA VUELVA A SER LO QUE UN DÍA FUE. Nos dicen constantemente que “Esa Cuba pereció, se perdió y nunca la resucitaremos”. Se llenan las bocas para decirnos que “Nuestro país quedará eternamente sepultado en la miseria y la ignominia”. Yo no conozco a ningún cubano, hasta los más fervientes anticastristas, que no diga eso, que no lo piense y que no lo repita. Yo discrepo, quizás soy un iluso pero considero que todos los pueblos del mundo van de un extremo al otro. No será hoy ni mañana, quizás yo ni llegue a verlo, pero la Isla volverá a ser la tacita de oro que un día fue. Juégueselo todo al canelo.

Yo les pregunto a los incrédulos: ¿Será que estamos hablando de una población allá fanáticamente ferviente del comunismo, rígida y firme creyente en lo que cree y en lo bien que viven? ¿Estamos hablando de un pueblo contento con lo que posee, sólido en sus conceptos, que disfruta de los programas que ve en la televisión en la actualidad, que prefiere la peste en las axilas que cientos de desodorantes en las tiendas, que prefiere los dolores de cabezas sin tener dos aspirinas que boticas atestadas de medicinas y de una gente que le gusta más las piltrafas de hoy que las palomillas de ayer?

O ¿estamos creyendo en la firmeza ideológica de un país "cambia casacas" que al recibir contraordenes -después de 50 años de inculcarles el ateismo- sale en manadas con crucifijos y escapularios a darles vivas a dos Papas? Posiblemente no exista una nación más desesperada por el capitalismo y por los bienes de consumo que la nuestra. ¿Qué muchos no conocieron o no recuerdan a esa "Cuba de ayer"? La respuesta a eso es: "Cierto, pero ¡A lo bueno todo el mundo se acostumbra, y pronto!

¿Quiénes serán los "cubanos de a pie" que se opongan a la bienandanza económica del pasado, a programas televisados -y bellísimos- como el Cabaret Regalías, o Casino de la Alegría y Jueves de Partagás, y a cuatro equipos de béisbol -Habana, Almendares, Cienfuegos y Marianao- donde los peloteros puedan estar allá o aquí ganando sueldos monumentales? ¿Cuántos compatriotas protestarían airadamente porque volvamos a tener seis provincias prósperas? Si hubiera un referéndum libre en Cuba millones de cubanos pedirían a gritos regresar a 1950.

¿Quiénes serán los protestantes? ¿Serán los que de abajo de la tierra sacaron cientos y cientos de banderas con las barras y las estrellas y recibieron a Barack Obama con más euforia que recibieron a Fidel Castro en La Habana en 1959? ¿No aceptarían los cubanos de buena gana que nunca más mujeres indefensas sean golpeadas en plena vía pública?

Hay otro error de apreciación garrafal - también inculcado- y es que los que queremos volver a la Cuba de ayer lo que deseamos es traer los errores del pasado, el latrocinio, la politiquería y ser una colonia española o norteamericana. Cuando la gran verdad es que NUNCA EN MI VIDA he conocido a un solo cubano -ni el más recalcitrante- que desea implantar en Cuba los antiguos fallos, ni la discriminación racial, ni los chanchullos, lacras que se han incrementado durante el castrismo.

¿No aceptarían los cubanos a un presidente (para poner un ejemplo entre muchos) como el Reverendo Martín Añorga que poco a poco y provisionalmente lleve a Cuba a ser mucho mejor que lo que ayer fue? Y acto seguido elecciones libres donde podamos escoger a una persona decente durante cuatro años sin derecho a la reelección.

Sí, hay quienes se opondrán y son los miembros de la nomenclatura, la élite gobernante, los grandes culpables de la debacle, los que viven hoy mejor mil veces que él más opulento de los ricachones y latifundistas del planeta. Ese es el contén que evita regresar a la prosperidad, a esos hay que barrerlos del mapa o enviarlos permanentemente para la Siberia. ELIMINADO ESE GRAN OBSTÁCULO ¡LOS CUBANOS REGRESARÍAN -DE BUENA GANA- HASTA AL SIGLO 18!

Muertos los esbirros opresores se acabó la pesadilla y Cuba volverá a reír y ser feliz. ¿Quiénes estarán en desacuerdo en que la Isla sea adecentada y que comience la eliminación de la chabacanería y se regrese a la caballerosidad? Acepto que no será de sopetón, que llevará años, pero no será una misión imposible. Con el paso del tiempo y en plena libertad ¡hasta la chusmería sería reversible!

Nos quieren hacer creer, y lo logran, que el país más aguantón del mundo, que vive en pocilgas, que ha comido picadillo de soya, que sufre apagones diarios, que soporta el yugo de una dictadura, se negará rotundamente a aceptar en un futuro las comodidades y el bienestar del pasado.

Es risible y absurdo imaginar que los que hoy se desviven por un celular, por una computadora, por las propinas de los turistas, y por todos los productos extranjeros, protesten beligerantemente ante el regreso del mercantilismo con una Prensa libre, tiendas atestadas de alimentos, colegios religiosos, privados y públicos, clases de moral cívica, pasajes de aviones baratos para todos, cese del adoctrinamiento colectivo, comida en cantidades industriales, artistas provenientes de todo el mundo no solamente actuando sino hasta viviendo en la Isla como una vez lo hicieron Pedro Vargas y Lucho Gatica y el regreso permanente de familiares muy queridos.

Y, desde luego, Navidades con las Iglesias tocando sus campanas, con lechones, nueces y avellanas, con turrones de Alicante y de Jijona; y un arbolito y un pesebre con el niño Jesús en cada esquina y en cada hogar. El peso a la par del dólar y películas nuevas exhibidas en todos los cines de la nación al otro día de ser estrenadas en U.S.A.

Por favor, si hasta mi perro Winston si le suspendo el Alpo y le doy filete mingnon brincaría de alegría. Y que nadie se moleste con la comparación porque lo cierto es que los animalitos en U.S.A. viven mejor y gozan de más derechos que los cubanos en Cuba. Hasta nuestros tatarabuelos disfrutaron de más elegancia, cortesía, galanura, etiqueta y reglas de urbanidad que la actualidad tártara y descamisada.

Otro cuento de camino es que “parte de la idea de regresar al pasado” es quitarles las casas destartaladas y apuntaladas a la gente, cuando el deseo nuestro y lo ideal será construir edificios de apartamentos a todo lo largo y ancho del país. ¿O no es cierto que hay miles de cubanos decentes y honrados que hoy no lo hacen pero que en una Cuba libre invertirían millones de dólares en la Isla?

Yo les garantizo que Cuba será mejor que lo que un día fue y la consigna nueva tendrá que ser LO QUE NO REGRESARÁ MÁS NUNCA AQUÍ ES EL COMUNISMO NI EL CASTRISMO.

 

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