OCCIDENTE ANTE EL TERRORISMO

Carlos Vilchez Navamuel

El acto terrorista perpetrado en días pasados en Francia pone en entredicho de nuevo la seguridad de los ciudadanos en cualquier ciudad europea, americana, o de cualquier otra región del planeta.

Estamos conscientes que la mayoría de los musulmanes son pacíficos y que el problema que existe es el fundamentalismo islámico dirigido por grupos de fanáticos que tienen una visión del mundo del siglo VII después de Cristo con la llegada de Mahoma que fundó el “Estado Islámico” en la actual Arabia dando inicio a la denominada expansión musulmana.

Estos grupos de fanáticos además de tener la visión expansionista de su profeta, tienen odio contra occidente y sus costumbres, en abril del 2002, Ramón Fernández Durán escribió “Se puede afirmar que secularmente ha existido un menosprecio cultural y religioso por parte de los poderes occidentales, y en el imaginario de sus sociedades, hacia el Islam y el mundo árabe musulmán, que sólo interesaba para acceder a sus recursos. Ello se ha transformado en un profundo sentimiento de humillación, máxime en el mundo árabe, creador de una de las civilizaciones más importantes de la historia, razón por la cual se siente gravemente maltratado”.

Esta situación y la migración de musulmanes hacia Europa y en menor medida a América debe poner en alertar a sus gobernantes quienes están en obligación de cuidar a sus ciudadanos y optar por medidas más drásticas para controlar y evitar estos actos terroristas.

Uno de los problemas más grandes de este tipo de emigrantes es que quieren imponer sus costumbres y se niegan a aceptar las costumbres de quienes los reciben. Algunos países como Rusia han sido muy claros y han afirmado que quién quiera ir a su país deberá someterse e integrarse a la sociedad rusa. Otros como Suiza han empezado a multar a quienes rechacen o se nieguen a aceptar las normas que allí se acostumbran

Sin embargo nosotros pensamos que occidente debería de empezar a tomar medidas más radicales, como la de aplicar nuevas leyes con castigos más severos como la pena de muerte contra los terroristas que radican en el país y la expulsión de todos sus familiares de manera que estas personas piensen más lo que van hacer.

En cuanto a la migración, deberían prohibir la entrada -al menos por un período de tiempo determinado- a jóvenes musulmanes con edades entre 15 y 35 años, que es la “carne de cañón” que utilizan los estrategas del terrorismo musulmán con estos actos para amedrentar a la población.

No aceptar más de un 3% o 5% de la población total del país de manera que estas minorías estén controladas totalmente y que los mismos musulmanes que se ven obligados a emigrar, se enteren que en algún momento las puertas se cerrarán.

En occidente estos actos terroristas empiezan a generar repudio contra los musulmanes en general, el sitio votoenblanco.com nos explica que en Europa “Las encuestas detectan un crecimiento exponencial del rechazo de los europeos a los musulmanes, a los que acusan de invadir Europa con ánimo destructivo y espíritu predador. Cada día son más los que creen que los musulmanes que no se integran y que agreden la convivencia y la cultura europeas deberían ser expulsados”.

 

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