¡PROTESTO!

Por Hugo J. Byrne

“Una nación que escoge el deshonor antes que el peligro está lista para un tirano, y se lo merece”., Alexander Hamilton.

Aún puedo quejarme públicamente de todo lo que no me guste. También afirmarle a quien difiera, que tiene derecho a su opinión, pero que me importa un pirulí. Por ello doy gracias.

En la ciudad de New York donde preside el alcalde radical e izquierdista Bill de Blasio, un reportero gráfico le preguntó a un hombre negro, joven, fuerte y recipiente de ayuda federal, ¿Señor, por qué no busca usted un empleo? El tipo contestó: “no quiero un empleo, más bien quiero una carrera”. Mientras tanto otro “bum” se orinaba en la acera ante las cámaras y a plena luz del día. Por ello protesto enérgicamente, pero también doy gracias de no tener que vivir allí.

Un maestro de instrucción pública de L.A. Unified School District, le preguntó a una niña de su clase qué deseaba hacer con su futuro. La respuesta no se hizo esperar: I want my check, just like my mumma. (“Quiero mi cheque, igual que mi mamá”). Esto no lo vi en tv ni lo leí, el maestro es mi sobrino. Por la destrucción de nuestra sociedad, ¡yo protesto!

La deuda nacional era de 10 trillones de dólares al finalizar el gobierno de George W. Bush. El Presidente Obama ha duplicado esa deuda y aún nos faltan casi ocho meses de desbarajuste fiscal bajo su mandato. En otras palabras, Obama ha incurrido en más gastos deficitarios que todos los presidentes juntos desde George Washington. Por ello ¡Protesto!

Increíblemente su aprobación popular, de acuerdo a las encuestas, se ha incrementado en los últimos meses. De la ignorancia popular, o de su increíble falta de vergüenza (o de ambas lacras combinadas), ¡protesto!

Es un mito que las tiranías desaparecen después de la muerte de los tiranos. De lo contrario, ¿alguien puede decirme lo que pasó en el estado artificial conocido por Corea del Norte? ¿O en Siria? De la ignorancia y desvergüenza de tantos tontos, ¡protesto!

La tiranía castrista suspendió el pago de su deuda extranjera desde 1986 y abogó desde entonces por que todas las naciones deudoras hicieran otro tanto. Cuando el desplome soviético en el siglo pasado ese estado artificial debía 81 billones de dólares a bancos y empresas de Estados Unidos. Ya que esas deudas estaban garantizadas por el Tesoro Nacional, nosotros pagamos por eso. Ya no se puede recobrar el dinero, pero yo ¡protesto!

Lo mismo sucederá con los Castro, gracias a la presidencia fatídica de Barak Hussein Obama y su desespero por un legado izquierdista que antepone al interés nacional de Estados Unidos. Por todo ello ¡protesto!

Mientras las fuerzas armadas necesitan canibalizar equipos por falta de implementos bélicos nuevos y la capacidad estratégica norteamericana se ve reducida a niveles comparables a los de antes de la Segunda Guerra Mundial, ¿en qué emplea su esfuerzo ejecutivo el “Mesías” Barak Hussein?

En advertir severamente a las escuelas, tanto públicas como privadas, que pueden perder ayuda federal si no permiten acomodar a transexuales en los baños o guardarropas colectivos de su elección. No dudo que haya gente que vea en esto la defensa del derecho a escoger para el 0.3% de la sociedad. ¿Qué hubo con el derecho a privacidad del otro 97.7%? No sé lo que pensarán los lectores, porque todos tenemos derecho a opinar, pero yo protesto.

La prensa del “main stream” (léase “liberal”) da poca o ninguna importancia a nuestra continua retirada como potencia mundial. Sin embargo, hace pocas semanas publicó la repugnante escena de tripulantes de un buque de guerra americano, arrodillados y con las manos en la cabeza. Habían sido capturados por unidades de superficie de Irán. Uno entre ellos fue filmado llorando a moco tendido. Por haberlos “tratado bien”, nuestro Secretario de Estado, Frankenstein, dio las gracias a los santones apestosos de Teherán.

Eso ocurrió después del “acuerdo nuclear” entre Estados Unidos y la teocracia de Irán. Dicho acuerdo descongeló miles de millones de dólares de valores iraneses retenidos por Washington como castigo a Teherán por pasadas agresiones, como la invasión de nuestra embajada por sus terroristas. Así paga el diablo, pero, ¿no sabían eso Obama y sus secuaces?

Algunos días después, interceptores rusos sobrevolaron a pocos pies de altura a unidades de superficie del U.S. Navy, en un evidente simulacro de ataque. Como van las cosas es más que probable que en breve tiempo nuestros marinos y soldados sean reales víctimas de algo más que un simulacro. ¿Haría algo el “Mesías” mulato por la nación que juró defender? ¿Alguna nueva “línea roja”? ¿Le importaría un pirulí a quienes le dieran su voto dos veces? Mientras por lo menos la mitad de América reciba beneficios pagados por el arruinado resto, la respuesta es no. Por ello protesto airadamente.

Por último, lo más triste para mí de todo esto es que la única razón para dar gracias ya la expresé en el primer párrafo. En definitiva tengo que dar gracias primero a Dios por darme energía y vida para al menos protestar, gracias a los editores por publicarme y a los lectores por absorber semanalmente mi descarga: gracias a todos.

Por todo lo demás, ¡protesto!

 

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