UNA SEGUNDA PIEL

Diseñan un nuevo polímero transparente y biocompatible que corrige las arrugas de forma no invasiva, protege del sol, y podría servir para administrar fármacos localmente.

A medida que la piel envejece, pierde integridad biomecánica y cada vez es más susceptible a los daños ambientales y problemas de cicatrización de las heridas. Con el tiempo, la regeneración celular disminuye y los elementos externos (toxinas, radiación ultravioleta, microorganismos,tabaco, entre otros) aceleran su pérdida de elasticidad y firmeza.

Hace diez años, un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) se plantearon diseñar una «segunda piel» artificial protectora que reuniera todas las propiedades mecánicas de la piel natural y que además tuviera un efecto estético rejuvenecedor. El desafío debía cumplir cinco retos fundamentales. En primer lugar, el material debía ser seguro y biocompatible, para no causar ninguna irritación. Segundo, este se debía aplicar fácilmente de forma tópica, untándolo en la piel para formar una «segunda piel» in situ. En tercer lugar, el material debía adherirse a la piel y ser transpirable, pero al mismo tiempo ofrecer protección en frente los agentes externos. En cuarto lugar, el material debía poseer las propiedades mecánicas adecuadas para que respondiera al movimiento como lo hace la piel normal, y al mismo tiempo, reforzara su tensión y retroceso elástico. Por último, el material debía imitar, o al menos no interferir con la apariencia de la piel normal y saludable, para una amplia gama de tipos de piel.

Después de crear una biblioteca de más de cien polímeros viables para este fin, los científicos escogieron el que mejor imitó la apariencia, elasticidad y flexibilidad de una piel sana. Todas las pruebas se basaron en el siloxano, una estructura química que se construye a partir de una cadena alternante de átomos de silicio y oxígeno. Cuando estos polímeros se ensamblan, forman una capa de polímero raticulado llamado XPL (de sus siglas en inglés), una sustancia que se puede implantar en el organismo humano sin que el cuerpo la rechace y que no presenta toxicidad. Se trata de un material con unas propiedades prometedoras: puede someterse a un estiramiento de más del 250 por ciento, y después, recuperar su estado inicial.

Una vez creado el XPL, los investigadores llevaron a cabo varios estudios en humanos para probar la seguridad y eficacia del material. Su aplicación disminuyó la pérdida de agua en la piel seca y produjo una compresión constante de la piel con un efecto «antiarrugas» que se mantuvo durante unas 24 horas. Ninguno de los sujetos que participaron en el estudio presentó irritaciones o reacciones alérgicas. Los resultaros se publicaron ayer en Nature Materials.

Además de su aplicación en cosmética, los autores apuntan que el nuevo material podría utilizarse también para administrar fármacos localmente para tratar diversas patologías de la piel.

http://www.investigacionyciencia.es/noticias/una-segunda-piel-14216

 

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