GUANTÁNAMO: FUTURO REFUGIO DE LIBERTAD PARA LOS ESTADOUNIDENSES

Dr. Oscar Elías Biscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Presidente del Proyecto Emilia

Medalla Presidencial de la Libertad

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Si en un futuro hipotético pero posible se instauraran los Estados Unidos Socialistas de América, sus ciudadanos podrían encontrar magnánima solidaridad por el fácil refugio en la tierra libre de Guantánamo.

La revolución reaganiana puso fin al socialismo en la administración política de la nación americana y el mundo. El socialismo estadounidense enmascarado en la doctrina teórica del keynesianismo duró cerca de cinco décadas. Ese peligroso sistema dejó huellas imborrables en la sociedad, que si bien eran mínimas, permanecieron latente en el ideario político de algunos norteamericanos.

En siglo XXI, en EEUU, el debilitamiento de la economía, la guerra antiterrorista sin un plan viable final, la subestimación de las ideas socializantes y la llegada al poder político de sus representantes, debilitan el liderazgo mundial de la libertad económica y personal.

En estos últimos ocho años ha habido un resurgir muy fuerte del socialismo estadounidense, muestra de ello es la ampliación y fortalecimiento desmedidos del Gobierno y disminución de los trabajadores propietarios, la lucha intensa por anular la Segundad Enmienda constitucional, y el incremento y protección de la inmigración ilegal. La inmigración ordenada cada día está más lejos en la realización del sueño americano y pobremente educada en los valores de libres emprendedores, que son frenados por la fortísima institución de educación pública y la fragilidad de la educación en el hogar, propósitos del estado con rasgo paternalista que ocupa el poder actual en la nación.

La llave fundamental para la creación de los Estados Unidos Socialistas de América son todas esas ideas, aunque no se ha logrado la dependencia total del individuo del Estado, ese es su objetivo verdadero para el futuro mediato de la nación. Muestra de lo anterior fue cuando un grupo de multimillonarios neoyorquinos pidieron al estado de Nueva York que subieran sus impuestos; más que una acción altruista o filantrópica es una actitud aberrante de la conducta humana y de los negociantes. Esta acción es la de fortalecer al estado y crear un Gobierno superpoderoso que desprecia la profunda realización de la individualidad humana. Es la misma actitud que tuvo el rico y socialista Friedrich Engels con su socio Karl Marx, qué orgulloso se hubiera sentido el autócrata Lenin, los creadores del socialismo. De ahí la importancia estratégica para los estadounidenses de estas elecciones del 2016.

De la misma manera, los socialistas se han fortalecidos con el empuje creciente de triunfos de su candidato Bernie Sanders y la cada vez más a la izquierda de la centrista demócrata Hilary Clinton. Estas son realidades potenciales que pudieran frenarse con la negación de sus ascensos al poder. Esto solo será un aplazamiento al futuro de sus ideas socializantes, que para impedirlo se necesitará de una profunda revolución conservativa que cimiente sus valores de forma irreversible en la sociedad.

La libertad es la luz que debe conservar los EEUU. Para facilitar esta, el Congreso americano tiene la posibilidad de realizar una nueva ley que ponga en su mano la decisión de la entrega de la Base Naval de Guantánamo. Así impediría que fuera transferido inmerecidamente al régimen tiránico de los Castro por la administración norteamericana. Los acuerdos sobre la transferencia o no de Guantánamo deben realizarse cuando en Cuba se elija un gobierno de forma democrática y libre.

Este supuesto acuerdo transmitiría un profundo espíritu de apego a la democracia y la libertad. Y mantendría bajo su administración, al menos por ahora, la tierra libre de Cuba, Guantánamo libre o Gitmo. Esta seguirá siendo un faro de libertad y un refugio a los isleños que huyen del castrocomunismo.

Quizás, un posible acuerdo con un gobierno cubano elegido en elecciones libres, sería la de construir en esa tierra dos o más ciudades federales que contribuyeran con un porciento equis de impuestos a su arrendador Cuba. También los poblados de Caimanera y Boquerón se convertirían en dos poderosas ciudades vecinas, donde la circulación entre ellas y Gitmo fuera libre para los ciudadanos de ambas naciones, cubanos y americanos, y sus fronteras no más que una línea marcada en el piso como entre Bélgica y Países Bajos o Ciudad de Vaticano y Roma, Italia.

Por supuesto, en este convenio desaparecería el acérrimo muro de Berlín cubano -alambradas, ametralladoras y minas antitanques y antipersonas- y no habría necesidad de refugiados políticos porque ambos países serían democráticos y libres; y habría de visitarla muchos turistas cubanos, estadounidenses y de otras naciones.

Sin embargo, si en un futuro hipotético pero posible se instauraran los Estados Unidos Socialistas de América, sus ciudadanos podrían encontrar magnánima solidaridad por el fácil refugio en la tierra libre de Guantánamo, Cuba, en sus más cercanas ciudades de Caimanera y Boquerón. Estas tierras cubanísimas serían un refugio de libertad para los americanos.

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