EL RÍO DE LIBERTAD PARA CUBA

Dr. Oscar Elías Biscet

Presidente de la Fundación Lawton de Derechos Humanos

Presidente del Proyecto Emilia

Medalla Presidencial de la Libertad

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Tener justificantes ante la palestra pública por sus relaciones político-económicas incongruentes con sus ideales de libertad. Esta es la retórica escogida por los gobiernos de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos de América para estrechar sus relaciones con la dictadura castrocomunista.

Algunos medios informativos y gobiernos le llaman el régimen de Cuba. Así suavizan su imagen despótica y enmascaran dentro del concepto de nación al dictador. Para tener justificantes ante la palestra pública por sus relaciones político-económicas incongruentes con sus ideales de libertad. Esta es la retórica escogida por los gobiernos de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos de América para estrechar sus relaciones con la dictadura castrocomunista.

En el idioma español, la palabra régimen tiene muchas accesiones. Ésta hace referencia a los gobiernos iberoamericanos con conductas dictatoriales. Régimen tiene otros significados que pudieran confundir a los profanos en política de la sociedad. Por ejemplo, el régimen parlamentario; el régimen dietético; el régimen cambiario y el régimen fluvial. Todas estas definiciones exponen las implicaciones de variaciones en las circunstancias que rodean al individuo, las instituciones y a la sociedad. Por eso, sería conveniente definir las cosas por su esencia y sus expresiones externas para evitar manipulaciones intelectuales que socaven nuestra libertad. Abroguemos la referencia de régimen de Cuba y mencionémosla por su real significado, la dictadura de Castro; que lleva más de cincuenta y seis años de gobierno absolutista en el poder de la nación.

En realidad, sería una injusticia si no manifestara esas ideas sobre la administración del país. Los hermanos Castro abusan de su poder soberano e imponen un sistema que manifiesta su despotismo, crueldad e injusticia. ¿Es esta clasificación una conducta extremista? De ninguna manera. Así le decían en la Grecia clásica a los tyrannos, o en la Roma antigua, tyrannus, por ejercer el poder absolutista.

Los Castro rompieron el estado de derecho. Para esta conceptualización tomo como base sólida la máxima de James Madison. “La acumulación de todos los poderes, legislativo, ejecutivo, judicial, en las mismas manos…, se puede señalar con justicia como la definición misma de tiranía”.

Por otra parte, esta dictadura comunista está abalada por su adefesio constitucional de 1976. Con artículos que institucionalizan ese despotismo. El poder ejecutivo, Consejo de Estado, sustituye al parlamento, Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), en sus funciones entre uno y otro período de sesión. Como casi nunca sesiona lo hace el jefe del Ejecutivo (Artículo 89). Pero el colmo de este cinismo es que el jefe del ejecutivo Fidel Castro, impuso la “intocabilidad” del régimen socialista en la Constitución del país (Artículo 3 y 137). Asimismo, ordena que el sistema judicial cubano esté subordinado al Consejo de Estado y a la ANPP en su Artículo 121.

Verdaderamente, el Gobierno de Cuba tiene todos los poderes del estado en una solo mano, las de Fidel Castro, y, ahora, en la de su hermano Raúl. A esta situación adversa de la vida del país se suma el control que tiene sobre las fuerzas armadas, la policía y sus agencias de inteligencia, la economía y la educación en todos los niveles, inclusive sobre toda la información. Esto inmoviliza y quebranta el pensamiento del individuo, convirtiéndolo de ciudadano activo en la sociedad, en masas populares maleables del Estado socialista. Esto es lo que se define como la dictadura totalitaria comunista.

Sin embargo, lo imposible de creer, es su entreguismo a una potencia imperialista extranjera, la Unión Soviética, nombre registrado en esa Ley de leyes; y también los de políticos extranjeros tristemente célebres como Marx, Engels y Lenin.

Por otra parte, lo repugnante y aberrante de esa constitución socialista, es la manifestación de megalomanía del militar Fidel Castro, que no solo da órdenes de realizarla, sino que inscribe en ella su nombre y apellido y sus supuestos triunfos sociales y políticos. Como si estuviéramos viviendo los regímenes absolutistas feudales europeos en pleno siglo XXI. Esto es lo más sui generis de esa constitución; porque todo el cuerpo legalista fue copiado de la Constitución soviética de 1936.

El delirio incoherente se apodera de la comunidad democrática internacional, al renunciar a su curriculum vitae de libertad y negarse a la estimulación con sus influencias políticas a cambios democráticos y respeto a las libertades básicas del cubano. Sus palabras son el triste sonido que mutila la libertad. Esta indiferencia increíble proviene de naciones vanguardias en temas que dignifican al ser humano como la UE y los EEUU. Al mismo tiempo, de quienes deberían promover dichos principios por su vinculación a la ética y moral cristiana, en especial, el Vaticano.

La falta de libertad es una injusticia que afecta a todos y arruina sus vidas, directa o indirectamente. Pero estamos seguros que por la autogestión del cubano, los rayos resplandecientes de la esperanza brillarán sobre Cuba y desbloquearán el fluido y caudaloso río de la libertad.

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