TRUMP Y SANDERS ARRASAN EN NEW HAMPSHIRE

Rui Ferreira | Especial
@ruiefe

Diario Las Américas

La victoria del empresario Donald Trump era previsible. Y la del senador demócrata por Vermont, Bernie Sanders, no se quedaría atrás. Ambos resultados fueron aplastantes y diseñarán el futuro de esta campaña presidencial.

El promedio del electorado de New Hampshire es de aproximadamente el 70% de blancos, los hispanos (17%) y afroamericanos (18%), ambos sin apenas expresión en las primarias, acudieron a votar acorde con los viejos esquemas.

Y Trump tuvo la llave mágica que les sirve: “Los voy a hacer más ricos e independiente”, le dijo sin definir detalles. Y tocó tres temas, como incrementar el subsidio a los militares, la mejoría de la calidad de vida de los veteranos de guerra, que no pagan impuestos federales – y, ojo, estamos en un mes en que todos tenemos una cita con el fisco -, e impedir que los inmigrantes ingresen a Estados Unidos, ha dicho el nieto de un escocés y una irlandesa.

El grueso del electorado de Trump depende de un frágil seguro de salud. Sin embargo, sin duda impulsado por la victoria, el empresario inmobiliario en su verdadero discurso de victoria promete dos cosas: “Acabar con vuestros seguros y darles más armas”. Como si eso hiciera falta a menos, claro está, para recaudar apoyos.

“Voy a ser el mayor presidente creador de empleos que dios ha creado”, dice, en sus palabras iniciales, un hombre que se ha movido en las entrelíneas de cuatro religiones en los últimos 30 años, según las creencias de sus novias de turno.

¿Y los demás? Bueno, Ted Cruz, se ha callado en las últimas horas, quizá al percatarse de su poca influencia electoral. Del mismo modo que el senador Marco Rubio y el ex gobernador de Florida, Jeb Bush que tampoco se ha movido mucho.

Todos, exceptuando Trump que obtuvo el 34% de los delegados y el demócrata Bernie Sanders, con 59,4%, están, como se dice en el mundo político latinoamericano, en "baño maría”. A ver qué pasa con su futuro porque estas primarias han dejado algunas interrogantes.

Intentando recuperar un poco el impulso, Cruz ha intentado animar a sus seguidores: “Vamos a Carolina del Sur y después tenemos el ‘súper martes’ que nos dará la victoria”, dijo. Pero sin gran entusiasmo.

La victoria de Trump fue aplastante y esto diseña totalmente esta campaña, únicamente porque los demás no obtuvieron ningún delegado. El senador republicano Marco Rubio perdió tanto que ni siquiera reaccionó. “No vamos a comentar nada, perdona”, dijo a Diario Las Américas uno de sus directores de campaña.

Fue un desenlace tan radical y sin dudas oscuro que, Trump sin opositores y Sanders aplastando a Hillary, lo único que queda es seguir a Carolina del Sur a ver que pasa. En la buena de dios a esperar un milagro porque en el horizonte está apareciendo el ex alcalde de Nueva York, Michael Blomberg quien no soslaya la idea de postularse como independiente a la Casa Blanca.

La noche pasada en New Hampshire el socialista Bernie Sanders ha ganado a Hillary Clinton. Pero el bien capitalista, al decir un día por el fallecido escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, el empresario Donald Trump ha desplegado su pensamiento más allá de la racionalidad humana.

Una cosa sucedió en estas primarias, independientemente del hecho de que tradicionalmente han sido definitorias. En este ciclo electoral todo ha quedado por escribir. Por primera vez en siglos. El términos de béisbol cubano, hubo un "jonrón".

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