UNA NUEVA GUERRA CONTRA ISRAEL

Por George Chaya

El terrorista Hassan Nasrallah brindó una entrevista desde su búnker secreto. Prometió venganza y llamó abiertamente a una nueva embestida bélica en todo el territorio israelí.

El oxígeno recibido por el régimen de los mullahs iraníes con el levantamiento de las sanciones impuestas en su tiempo por la comunidad internacional, junto al descongelamiento de activos por más de 100 mil millones de dólares estadounidenses, permitirá nuevamente a Teherán el envío anual de mil millones de dólares a Hezbollah, su ejército chiita de ocupación en Líbano y milicia privada del presidente sirio Bashar al Assad en la guerra civil que está librando para mantenerse en el poder.

Al mismo tiempo, el acuerdo firmado esta semana entre el líder cristiano de las fuerzas libanesas, Samir Geagea, con su histórico archirrival, el también cristiano Michel Aoun (delfín de Hezbollah y bendecido por Teherán para ocupar la presidencia del Líbano), alivió la tensión interna en la arena política libanesa y pareciera que luego de una acefalía presidencial de casi dos años, finalmente, Líbano tendrá un presidente, aunque quien ocupe el palacio presidencial de Baabda sea una marioneta de Irán.

La concesión de Geagea debe entenderse como un acto de freno a las aspiraciones presidenciales de Suleiman Frangieh, otro cristiano que, al igual que Michel Aoun, responde a Damasco y Teherán. Sin embargo, no deja de sorprender la claudicación política del jefe de las fuerzas libanesas cristianas. Esto simbolizaba la última esperanza de los libaneses que integran el Grupo 14 de Marzo, aliado a Occidente y conducido por Saad Hariri, hijo del ex primer ministro Rafik Hariri, asesinado con camión bomba en Beirut el 14 de febrero de 2005 en una acción coordinada por el régimen sirio y elementos terroristas de Hezbollah aún prófugos de la Justicia, según el dictamen del Tribunal Especial para el caso de la muerte del señor Hariri.

Este escenario local, más el aplastante avance del accionar aéreo ruso en operaciones coordinadas con las fuerzas del régimen sirio sobre los rebeldes del Ejercito Libre Sirio (ELS) y los islamistas del ISIS, ha favorecido el fortalecimiento de Hassan Nasrallah, secretario general de Hezbollah.

Nasrallah puede atender ahora el frente libanés con mayor tranquilidad y replegar la mayoría de sus miles de hombres desplazados hoy en operaciones militares dentro de Siria en apoyo del presidente al Assad.

Ante este escenario de alivio para Hezbollah, el pasado jueves Hassan Nasrallah ha brindado, desde su búnker secreto, una entrevista al canal de televisión libanesa Al Manar (órgano de prensa de su organización). En ella, llama abiertamente a una nueva guerra contra Israel en Galilea, Tel Aviv, Jerusalén y en todo el territorio israelí.

El líder del grupo terrorista chiita declaró: "Estamos realizando todos los preparativos necesarios para una futura guerra con Israel".

El jefe de Hezbollah prometió que el grupo vengará cada uno de los ataques de Israel en Siria y las violaciones aéreas diarias de los aviones israelíes sobre el Líbano. "Daremos respuesta a cada ataque contra el pueblo sirio y nuestro territorio, como también defenderemos nuestros recursos gasíferos marítimos que los israelíes intentan robarnos".

"Tenemos el apoyo de nuestros amigos, las armas terrestres, aéreas y marítimas que potencian nuestras capacidades militares y nos darán la victoria". "Los que creen que la capacidad militar de la resistencia ha sido dañada están muy equivocados, hoy somos cien veces más fuertes que en la guerra de 2006 contra la entidad sionista", declaró Nasrallah. "Si Israel cree lo contrario, está equivocado y pagara un alto precio", enfatizó.

En pasajes de la entrevista, Nasrallah destacó que "Hezbollah tiene distintos tipos de armas mucho más potentes y efectivas que las que puede imaginar el Estado judío". "La resistencia puede hacer que caigan más de 500 misiles diarios dentro de su territorio, ciudades y hasta su aeropuerto", aseveró.

Según Nasrallah, "Israel no tiene cabal idea del costo que le significará una nueva guerra, que sin duda será victoriosa y divina para la resistencia". "Y si Israel intenta atacar al Líbano antes, verá la fortaleza de la resistencia y nuestras capacidades para destruir sus ciudades quedaré en evidencia", declaró el líder de Hezbollah.

Más allá de sus acostumbradas bravuconadas y de la verborragia judeófoba de Nasrallah, muchos libaneses están sorprendidos por esta nueva y agresiva conducta del secretario general de Hezbollah. Lo último que necesita el Líbano, plagado de problemas económicos, políticos y sociales, es un nuevo conflicto con Israel, según manifestaron varios medios de prensa que ya no simpatizan con Nasrallah a partir de su intervención en la guerra civil siria.

Sin embargo, algunos analistas políticos libaneses han dicho bajo condición de anonimato que "la recuperación militar y económica del régimen sirio, producto de las operaciones militares rusas y la inyección de dinero de Irán al gobierno de Assad luego de que se descongelaran sus activos al ser levantadas las sanciones económicas han modificado el escenario político local libanés y han oxigenado a Hezbollah para que Nasrallah pueda focalizarse en una nueva estrategia ordenada desde Teherán para iniciar una nueva crisis en la frontera norte israelí".

Según un reconocido analista político que escribe en el periódico An Nahar, quien pidió se mantenga su identidad preservada, es altamente probable que en el corto plazo Nasrallah genere un nuevo incidente como el de julio de 2006 para comenzar otra guerra contra Israel. "Él necesita recomponer su imagen entre los libaneses luego de la intervención y las atrocidades cometidas por su grupo terrorista en la guerra siria, especialmente durante la batalla de Qalamoun, y la forma en que pretende recuperar su reputación siempre está al alcance de la mano si de atacar a Israel se trata". "Para Hezbollah, no cuenta el costo de vidas humanas que ello pueda acarrear, ellos están acostumbrados a utilizar a las personas inocentes como escudos humanos".

Sin embargo, según los dichos de la fuente periodística en Beirut, "si Nasrallah se lanza a la alocada aventura de atacar Israel", esta vez las consecuencias para ambas partes serán extremadamente dolorosas, ya que el poder de fuego de Hezbollah es mucho mayor al de diez años atrás y aunque Nasrallah perdiera esa confrontación en pocos días, una nueva guerra puede ser catastrófica para el pueblo libanés, en principio porque no la desea, y además porque padece el secuestro de su propia toma de decisiones, tanto igual como el de sus instituciones democráticas usurpadas y en manos de aquellos que están llevando adelante la destrucción del país por ordenes de Irán: el grupo político terrorista Hezbollah.

 

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