¿QUIÉN QUIERE VER A DOS CUBANOS DEBATIENDO?

Por Hugo J. Byrne

Ese fue el comentario del papagayo izquierdista Chris Matthews doliéndose de la ausencia del magnate Donald “ducking” Trump en el último debate del GOP antes de la reunión del comité electoral republicano de Iowa. La implicación racista era tan evidente como vulgar y fue un ejemplo acertado para un reciente formidable ensayo del Dr. José Azel, Profesor del Instituto de estudios cubanos de la Universidad de Miami.

La enormidad de esa declaración y su clara inferencia no pueden ser borradas con disculpas. No existe forma de retractar un auténtico exabrupto racista. Por si algún lector no lo recuerda, éste es el mismo equívoco comentarista de MSNBC quien describiera sus sensaciones ante el discurso inaugural de Obama, “como un hormigueo que le subía por la pierna”.

Ocurre con gran frecuencia que quienes asumen superioridad moral sobre los que no abrazan su altruismo político, son los reales deficientes de moral y ética. Además adolecen de una incurable degeneración intelectual.

Desde hace muchos años vengo denunciando la mala prensa que tenemos y Mr. Mattews no es el primero ni será el último en exteriorizar sus verdaderos sentimientos contra los cubanos y sus descendientes. Este adocenado tampoco es el primer bocón en fingir desprecio hacia quienes teme.

Como ejemplo y mientras escribo esta crónica, Donald “ducking”, quien aparentó ser muy buen perdedor hace sólo algunas horas, está acusando a Ted Cruz de tramposo. “El Donald” no pudo aguantar más y regresó a su verdadera personalidad egocéntrica.

La excusa para exigir un nuevo “conteo de votos”, o “una nueva asamblea republicana en Iowa”, es que los partidarios de Cruz distribuyeron una información sobre la campaña presidencial del Dr. Benjamin Carson que podía interpretarse como la renuncia de éste último a continuar su campaña presidencial. El Senador por Texas pidió excusas públicamente por el error y eso debió concluir esta tormenta en un vaso de agua. La realidad es que Carson se fue al estado de La Florida y después a Washington D.C. para asistir al tradicional desayuno de oración, escena de su legendaria paliza verbal al Presidente Obama que inspirara su campaña presidencial.

¿Es o no extraño que un candidato que hace meses se consideraba fuerte competidor en Iowa decida no viajar a New Hampshire después de recibir apenas el 9% de la preferencia republicana en el ”Buckeye State”? ¿No sugiere eso dudas a la vigencia de su aspiración presidencial?

La sugerencia se originó en CNN, notoria en el cable por controversias similares y por sus simpatías de izquierda. Desde los tiempos en que CNN (“Castro News Network”) fuera fundada por el magnate racista Ted Turner, ésta ha sido una inagotable fuente de desinformación anticubana y pro castrista.

Lo que nadie entiende es cómo este incidente puede haber perjudicado la campaña de Trump en Iowa, u obstaculizado de alguna forma la victoria que esperaba y no obtuvo. Es curioso que Carson, aún quejándose del “dirty trick” de la campaña presidencial de Cruz, se haya abstenido de hacer semejantes demandas. Es curioso, pero no incomprensible: Carson es una persona decente y honorable. Reúsa asumir actitudes demagógicas.

Mr. Trump achaca su inesperada y obviamente insoportable derrota en Iowa al fraude, porque “Cruz es canadiense”. ¿Cómo no habría de ser, si se trata, según palabras textuales “del Donald”, de un “anchor baby” del Canadá? ¿Quiso decir que los republicanos de Iowa prefieren a un canadiense como presidente? ¿Quiso decir que los canadienses en virtud de su nacionalidad son fraudulentos por naturaleza? ¿Qué coño trató de decir? Confieso que no entiendo ni jota.

Entiendo, leo y escribo en inglés con tanta corrección como un nativo americano desde hace muchísimos años, pero que me emplumen si entendí lo que dijo Trump. ¿Me podría ayudar el amable lector? ¿O quizás alguno de sus partidarios?

No todas las noticias son malas para Trump. Aún encabeza todas las encuestas nacionales del GOP, incluyendo New Hampshire por un margen holgado, aunque la mayoría de las entrevistas fueron hechas antes de saberse los resultados de Iowa y antes de su perreta con Cruz.

Además, acaba de recibir el apoyo oblicuo de un notorio ex presidente: Trump es totalmente maleable, mientras que Cruz es un inflexible conservador. Si tuviera que escoger entre ambos me inclinaría hacia Trump. Esas declaraciones son de Jimmy Carter, primer presidente antiamericano en la historia de Estados Unidos, en declaraciones de hoy, después de hablar ante la Cámara de los Lores, en Londres.

Carter dijo que votará en la columna demócrata, no importa cuál sea el candidato. Yo agregaría que sólo después de decidir cuál de los candidatos de la izquierda es el más socialista. Pero su análisis de las opciones republicanas es, al menos para mí, muy revelador.

 

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