TEMEN UNA MAYOR OLA MIGRATORIA TRAS EL ACUERDO SOBRE CUBANOS EN AMÉRICA CENTRAL

Por Laurence Iliff y Juan Montes

The Wall Street Journal

CIUDAD DE MÉXICO—El acuerdo sin precedentes entre las naciones de América Central y México para permitir que alrededor de 8.000 cubanos continúen su trayectoria legalmente de Costa Rica hacia Estados Unidos fue visto como una solución positiva a corto plazo por parte de algunos analistas y funcionarios del gobierno, pero también desató temores de que podría alentar una ola de inmigración procedente de la isla en los próximos meses.

Ante el temor de que el tratamiento especial de asilo estadounidense llegue a su fin a medida que mejoran las relaciones entre La Habana y Washington, miles de cubanos han utilizado visitas legales a Costa Rica y Ecuador como un primer paso para viajar a EE.UU. Pero en semanas recientes, los cubanos quedaron atascados en Costa Rica después de que la vecina Nicaragua cerrara sus fronteras, bloqueando la ruta terrestre hacia el norte. Nicaragua no fue parte del acuerdo firmado el lunes.

“Siempre existe el riesgo de que se va a fomentar una mayor migración, pero creo que esta era una situación extrema que tenía que ser resuelta”, dijo Eric Olson, analista de América Latina en el Wilson Center, de Washington.

Incluso algunos funcionarios de las naciones firmantes reconocieron que el acuerdo tiene sus riesgos. “Estamos completando el trabajo de los contrabandistas de personas, y por supuesto que vamos a incentivar la llegada de más inmigrantes ilegales, pero en solidaridad no podíamos ignorar el drama en Costa Rica”, dijo en una entrevista Carlos Raúl Morales, ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala.

El acuerdo se produjo después de que Costa Rica tratara inicialmente de negociar un acuerdo bilateral con EE.UU. para transportar a los cubanos y darles asilo en el país norteamericano, de acuerdo con dos altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores de México y Guatemala, que hablaron bajo la condición del anonimato.

EE.UU. prefirió convocar la participación de naciones de Centroamérica y México para lograr un acuerdo multilateral. Al margen de las conversaciones la semana pasada entre las naciones estuvieron representantes de EE.UU. y Cuba para presionar por un acuerdo aceptable para todas las partes antes de finalizar el año, dijeron los funcionarios diplomáticos.

Un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Costa Rica declinó comentar sobre los detalles del proceso de negociación. El Departamento de Estado de EE.UU. no hizo comentarios inmediatos.

Funcionarios centroamericanos subrayaron que el acuerdo era un hecho aislado debido a la situación humanitaria y que Costa Rica había terminado el programa de exención de visado de tránsito que permitió el ingreso de los cubanos. “Esta solución es absolutamente una excepción para aquellas personas que ya habían llegado legalmente”, dijo a la prensa el canciller costarricense, Manuel González, después de la firma del acuerdo. “Costa Rica ha sido muy clara en que no se puede establecer un mecanismo indefinido” para los inmigrantes cubanos.

El funcionario diplomático mexicano hizo eco al comentario: “El acuerdo entre nosotros es que tuvimos que resolver esto bajo el principio de responsabilidad compartida y que el problema no se repetirá”.

Costa Rica ha dicho que deportará a 56 cubanos que entraron al país después de que puso fin a su programa de visas el 18 de diciembre. Los 8.000 cubanos que habían ingresado legalmente han estado atrapados desde el 13 de noviembre y muchos estaban viviendo en albergues habilitados por el gobierno.

La logística del acuerdo es complicada y sin precedentes, dijeron funcionarios diplomáticos. El punto de partida es un proyecto piloto con un contingente de 250 cubanos que tan pronto como la semana que viene serán trasladados en avión desde San José a la capital salvadoreña de San Salvador. El contingente atravesará luego Guatemala en autobús hasta México, donde recibirán visados para entrar a EE.UU.

El domingo, el papa Francisco había instado a los gobiernos centroamericanos a encontrar una solución rápida para los cubanos varados, refiriéndose a esta situación como “un drama humano”. Se espera que el Papa, que viajará a México en febrero, hable sobre las cuestiones migratorias cuando visite el sur del país, cerca de la frontera con Guatemala, y Ciudad Juárez, fronteriza con El Paso, Texas, en el norte.

“Creo que los comentarios del Papa fueron extremadamente importantes para acelerar el proceso de negociación”, dijo Edgar Gutiérrez, analista político y ex ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala. “Debe haber habido mucha presión externa”. Gutiérrez dijo que el acuerdo era “extremadamente inusual” porque traslada migrantes con la ayuda de gobiernos centroamericanos a la frontera con EE.UU.

México, en particular, ha estado deportando agresivamente centroamericanos sorprendidos tratando de atravesar el país camino hacia EE.UU.

Los inmigrantes cubanos dicen que temen que el mejoramiento de las relaciones entre EE.UU. y Cuba ponga fin a la vía rápida para obtener la residencia legal en el país norteamericano, algo de lo que sus compatriotas han disfrutado por décadas. Las denominadas disposiciones de pies secos de la Ley de Ajuste Cubano de 1966 permiten a los migrantes que huyen de la isla y tocan tierra estadounidense solicitar asilo y obtener un permiso de residencia permanente en pocos meses.

Para algunos funcionarios de la región, EE.UU. debe cambiar la legislación para terminar con este tratamiento especial para los cubanos. “El problema que tenemos hoy es causado en última instancia por esa ley”, dijo Morales, el ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala.

La oleada de cubanos que se dirigen a EE.UU. por tierra y mar fue motivada por la reciente distensión entre Washington y La Habana, que restablecieron relaciones diplomáticas en diciembre de 2014.

A pesar de que los gobiernos involucrados aseguraron que el acuerdo migratorio alcanzado esta semana no se repetirá, algunas personas ven aquí un precedente. “Entiendo que es un esfuerzo humanitario, pero podría empeorar las cosas”, dijo Ezequiel Vargas, un abogado de inmigración en Tijuana. “Los cubanos no son tontos, y si la puerta se abrió una vez, se puede abrir de nuevo”, agregó.

Defensores de derechos humanos acogieron con satisfacción el acuerdo, pero dijeron que la política regional debe apuntar a garantizar un trato equitativo para todos los inmigrantes en la región. “Esto fue sólo un acuerdo reactivo para resolver la situación específica de estos cubanos, pero estamos lejos de una política integral y coordinada”, dijo Perseo Quiroz, el jefe de la oficina en México de Amnistía Internacional.

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