EL PERDÓN IMPERDONABLE

Por Esteban Fernández

Antiguamente nada me endemoniaba más que eso del perdón y del “borrón y cuenta nueva” porque los que sustentan eso no son más que unos tontos de capirotes o unos hipócritas de marca mayor siguiendo una absurda consigna echada a rodar por los enemigos. Ahora me río de ellos.

La cosa más fácil para romperle el paso doble a esa gente es de dos formas, una es diciéndole: “Oye, chico, está bien, enséñame una carta o una grabación telefónica que tu tengas de un general castrista, o de un ministro, o de un guardafronteras pidiéndote perdón”.

“Ah, ¿qué no tienes nada de eso, que no conoces a ningún esbirro de la tiranía que públicamente o en privado te haya pedido disculpas y perdón? Entonces vete a freír espárragos con tus guanajerías.

Porque la gran verdad es que no existe un solo miembro del desgobierno de Cuba que haya pedido clemencia. Es decir que hay gente tan come catibía -"come catibía" en el mejor de los casos- que quieren perdonar a quienes no les interesa que los perdonen.

Es más, ni cuando llegan aquí tras supuestamente desertar tampoco se arrepienten de todo el mal que hicieron. Cansado estoy de ver por la televisión a coroneles, tenientes coroneles, guardaespaldas de los Castro, pero nunca los he escuchado decir: “I'm sorry, yo fui tremendo hijo de perra, de rodillas les pido misericordia”. No, de eso nada, al contrario, llegan hasta orgullosos de los servicios prestados a la dictadura y de las medallas ganadas. Es como si el haber participado y haber cooperado en la hecatombe nacional cubana les brinda un pase para colocarse ante las cámaras.

Hay otra segunda forma de desbaratar la hipocresía de los “perdona vidas”: Dígales: “Chico, préstame 20 dólares” y después no se los pague. Pa’que usted vea que ese ser misericordioso se va a pasar el resto de su vida echándole con el rayo y acusándolo a usted de ladrón y tratando de desprestigiarlo por completo y cada media hora está llamándolo y exigiéndole que le devuelva los 20 cocos. Y ¡jamás le va a perdonar que usted les haya robado el dinero y hasta quiere fajarse!

Me gustaría que usted sepa una cosa para que no crea que soy un troglodita sediento de sangre e incapaz de perdonar a nadie. No es así, yo soy de la clase de ser humano que es más bueno que el pan con los buenos, agradezco el más mínimo favor y doy las gracias a veces hasta innecesariamente, pero soy muy malo para perdonar la más leve de las hijo de putadas.

Y lo que estos desmadrados han hecho en Cuba no es una sencilla hijo de putada sino un billón de hijo de putadas, han asesinado, han torturado, han enviado a patriotas a las cárceles por 20 y 30 años, han devastado a nuestro país y han desmoralizados a sus pobladores.

Una y mil veces lo digo y lo repito: ¡No hay arreglo, ni reconciliación con la plebe castro-comunista! Y voy a ir más lejos: ya estoy tan hasta la coronilla que ni perdono a los que quieren perdonar. Para los primeros quiero soga y guácima y para los segundos que se vayan a mil leguas de distancia con su pejiguera de la absolución, del indulto, amnistía, condonación, indulgencia, compasión, generosidad que nadie les ha pedido. En palabras más finas: que se vayan al carajo.

 

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