TED Y MARCO TIENEN TEMBLANDO AL TIRANO.

Por Alfredo M. Cepero

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En estos dos hombres coinciden dos orgullos, el de ser genuinamente norteamericanos y el de ser cristianos que defienden su fe en aquel comandante del amor y de la esperanza que nos regaló el Sermón de la Montaña.

Las encuestas sobre las primarias republicanas deben de tener al tirano sanguinario y analfabeto que martiriza a los cubanos visitando con frecuencia el baño. Cualquiera de los precandidatos que sea postulado tiene muy altas probabilidades de derrotar a una debilitada Hillary Clinton. Cualquiera de ellos echaría al piso las prebendas concedidas por Obama a una tiranía despiadada, lo que equivaldría a un "beso de la muerte" para los mafiosos de La Habana. Pero hay dos aspirantes a la postulación republicana que no deben dejar dormir al asno sanguinario de Birán: Ted Cruz y Marco Rubio. Estos dos jóvenes orgullosos de sus raíces cubanas no sólo son conservadores y promotores de la supremacía norteamericana frente a los totalitarismos sino crecieron escuchando los horrores, despojos y atropellos que sufrieron sus familiares a manos de los tiranos. En estos dos hombres coinciden dos orgullos, el de ser genuinamente norteamericanos y el de ser cristianos que defienden su fe en aquel comandante del amor y de la esperanza que nos regaló el Sermón de la Montaña.

Pasemos una breve revista a la trayectoria y a la personalidad de estos dos hombres. Nacido el 28 de mayo de 1971, en Miami, indiscutible capital del exilio cubano, Marco Rubio es el típico joven cubanoamericano. Creció en West Miami, un barrio de gente humilde y trabajadora, donde más tarde inició su carrera política. En 1989 se graduó de secundaria en South Miami Senior High. Estudió en la Universidad de la Florida y se graduó de abogado en la Universidad de Miami con préstamos que pagó cuando ya era senador.

En enero del 2000 fue elegido para la Cámara de Representantes de la Florida y, entre el 2006 y el 2010, fue líder de la mayoría republicana en dicha cámara. Y fue precisamente en ese 2010 cuando Marco demostró que se proponía volar alto y que se rebelaría contra todo aquel que quisiera cortarle las alas. Contra la intensa corriente de una maquinaria republicana que quería postular al entonces Gobernador Charlie Crist, Marco decidió postularse para el Senado Federal, recibió el apoyo del Tea Party y logró una victoria inesperada sobre Crist.

En esta campaña presidencial del 2016 Marco parece estar determinado a replicar su hazaña del 2010. Como en el 2010 el Partido Republicano ha puesto sus recursos y su dinero en un esfuerzo desesperado por postular al ex Gobernador de la Florida Jeb Bush. Muchos le dijeron que debería "esperar su turno" y que era "un hombre del futuro". Pero Marco está convencido de que esperar por su turno podría ser catastrófico porque este país no tendría futuro si Hillary Clinton sucediera a Barack Obama en la Casa Blanca. Se considera además el candidato más calificado para derrotarla y las encuestas lo demuestran. Según encuestas de la prestigiosa Fox News, Marco derrotaría a Hillary por un margen de 8 puntos (50-42), el mayor margen entre todos los candidatos republicanos.

Pero la trayectoria y el talento de Ted Cruz nada tienen que envidiarle a los de Marco Rubio. Rafael Edward «Ted» Cruz nació el 22 de diciembre de 1970 en Calgary, Provincia de Alberta, en Canadá. Es hijo del exiliado cubano Rafael Cruz, y de la estadunidense de origen irlandés e italiano Eleanor Darragh. Obtuvo su título de grado en la Universidad de Princeton y se doctoró en leyes magna cum lauden en la Harvard Law School. Fue editor de la Harvard Law Review, editor ejecutivo del Harvard Journal of Law & Public Policy y editor fundador de la Harvard Latino Law Review. Como abogado ha ejercido ante el Tribunal Supremo de los Estados Unidos y fue Fiscal General del Estado de Texas. En el 2012, dos años después que Rubio, fue electo al Senado de los Estados Unidos.

Sin embargo, en muchos aspectos de su personalidad es diferente a Marco Rubio. Cuando el estilo moderado de Rubio lo ha convertido en el posible sustituto de Jeb Bush como favorito del partido, Cruz es lo que podríamos calificar como un rebelde consumado. Ha acusado de mentiroso al Presidente del Senado, el republicano Mitch McConnell y ha calificado a los políticos de ambos partidos en el congreso federal como el "cartel de Washington".

Según una prensa de izquierda que lo desprecia y lo calumnia, Ted Cruz es el "hombre más odiado" en el Senado. Pero es el ídolo del Tea Party, el favorito de los conservadores del partido y ha ganado reputación de ser un "outsider", en un año electoral en que los votantes se muestran asqueados ante la corrupción de los políticos tradicionales. Por eso podría resultar ganador en las primarias de Iowa, las primeras a nivel nacional, donde la prestigiosa firma encuestadora de Quinipiac lo sitúa en segundo lugar, solamente dos puntos porcentuales por debajo del hasta ahora delantero Donald Trump. Los porcentajes exactos son Trump 25, Cruz 23, Carson 18, Rubio 13, con unos distantes Bush 4 y Fiorina 3.

Por otra parte, es cierto que es muy temprano en esta contienda para vaticinar con certeza un ganador de las primarias republicanas. Pero si hay una cosa cierta. Nadie que no figure ya entre los aspirantes tiene probabilidad alguna de superar los niveles de aprobación de quienes ya están compitiendo. Por lo tanto, considero que, de los 17 candidatos originales, quedan sólo 5 con verdaderas probabilidades de ser el postulado del partido. A mi entender, son Trump, Cruz, Rubio, Carson y Bush. Dos cubanos en una corta lista dentro de un partido pletórico de candidatos calificados.

Pero ni Ted ni Marco constituyen una anomalía dentro de una minoría cubana que ha logrado altos niveles de prosperidad y de poder político en menos tiempo que ningún otro grupo de inmigrantes. Con una representación de sólo el 3.7 por ciento de los 52 millones de hispanos en este país, en medio siglo de presencia en los Estados Unidos, los cubanos hemos roto todos los récords. Del seno de nuestra comunidad han salido 8 embajadores, 3 secretarios del gabinete federal, 10 representantes en la Cámara Baja, 5 senadores en la Cámara Alta y docenas de funcionarios electos y administrativos a niveles locales, estatales y judiciales, así como oficiales en las fuerzas armadas de los Estados Unidos.

Pero el ejemplo más descriptivo de ese progreso ha sido la transformación radical de la población, la economía y la cultura de la ciudad de Miami por la inmigración cubana. En esta ciudad están ubicadas casi la tercera parte de las mayores corporaciones hispanas de los Estados Unidos. Treinta 31de las 100 principales corporaciones están localizadas en el Gran Miami. Bacardí Imports of Miami es la corporación hispana con mayores utilidades en el país con $ 500 millones en 1987. La presencia cubana también ha traído millones de turistas y de dólares de inversión de la América Hispana, así como la reubicación de numerosas empresas norteamericanas que operan en el mercado internacional.

En conclusión, ningún otro grupo étnico o racial en la historia de los Estados Unidos ha tenido cinco senadores federales--tres en este momento con Rubio, Cruz y Menéndez y dos con anterioridad con Mel Martínez y John Sununo. Tampoco ha tenido ninguno de esos grupos dos aspirantes a la presidencia de la nación en las mismas primarias y al mismo tiempo. De ahí que, aunque sin ánimo de competir y mucho menos de menospreciar a otros grupos étnicos o raciales, no puedo por menos que gritar a los cuatro vientos mi inmenso orgullo de haber nacido en Cuba y de proponerme ser cubano hasta el último hálito de mi vida.

11-30-15

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