EN DEFENSA DE POSADA CARRILES

Por Hugo J. Byrne

 

Capítulo uno: 8 de enero.

 

¿Por qué voy a El Paso Mañana?

 

Mañana, 9 de enero del 2011 voy a tomar un autobús en El Monte en California junto a un grupo de buenos cubanos, la mayoría de los cuales son tan viejos como yo y algunos son incluso más viejos que yo. Ese autobús recorrerá con pocas paradas más de novecientas millas en aproximadamente trece horas. El destino final de ese viaje es la ciudad fronteriza de El Paso en el Estado de Texas.

 

Sucede que pasado mañana se comenzará un juicio político en la Corte Federal de esa ciudad en el que el acusado es un octogenario, quien durante las décadas del 60, 70 y 80, combatiera con denuedo, arriesgando su vida y sin pedir cuartel, a la subversión totalitaria marxista dirigida y financiada desde La Habana. El único verdadero aliado que tuvo este guerrero excepcional durante todos esos años, fuera del círculo de patriotas cubanos que lo rodeaba, era en ese entonces el gobierno de Estados Unidos, a través de sus agencias de contrainteligencia. En aquella época Washington consideraba la libertad de Cuba y la derrota del castrismo de interés a su libertad y seguridad nacionales. Increíblemente hoy es Washington quien lo acusa. 

 

Esas agencias lo entrenaron, pagaron los gastos de sus actividades y en algunas definieron sus objetivos. Al igual que un servidor de los lectores, Luis Posada Carriles sirvió fielmente y con honor en el Ejército Norteamericano. Además, Posada es veterano de la Brigada 2506.

 

El viaje a El Paso es lo que en el argot cubano llamamos “un mata-gentes”, frase popular que implica incomodidades y esfuerzos fuera de lo común. Estar sentado por muchas horas representa un problema serio para hipertensos, especialmente los que sufren adicionales dolencias circulatorias, por la posibilidad de coágulos. Es una tortura para artríticos y enfermos de la espalda.

 

Mi primer viaje a Europa fue vuelo directo desde Los Ángeles a Londres y duró casi 14 horas. Aunque entonces tenía 25 años menos y pude caminar por los pasillos cuando la turbulencia lo permitía, llegué a Londres con inflamación de piernas y tobillos. Ese viaje a El Paso en autobús ya lo hicimos en 2007, por la misma razón de hoy, pero entonces disfrutábamos de mejor salud.

 

Para quienes deseamos demostrar solidaridad con Posada al enfrentar cargos de violación de las leyes migratorias norteamericanas, las razones de nuestra actitud son evidentes: esos cargos constituyen objetivamente una infamia.

 

¿Con qué fuerza moral el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa a un antiguo operativo de inteligencia de las mismas faltas por las que muchos legisladores izquierdistas simultáneamente abogan amnistía para millones de otros? ¿Es acaso el Fiscal General Eric Holder distinta persona de la que siendo Asistente de la Fiscalía General durante la administración Clinton ordenara el secuestro legal de Elián González, forzando su condena perpetua a ser un esclavo-bufón de Fidel Castro y su satrapía? ¿Es Holder diferente persona de quien aconsejara amnistía por razones políticas para varios de los terroristas puertorriqueños llamados “Macheteros”?

 

¿Es acaso el Fiscal General distinta persona que quien aconsejara al ex Presidente Clinton decretar impunidad a los crímenes perpetrados por el prófugo Rich? ¿Es acaso el Fiscal General diferente de quien a contrapelo de elemental seguridad nacional y ofendiendo la sensibilidad de los familiares de las víctimas de los terroristas del 11 de septiembre del 2001 determinara enjuiciar a esos mismos criminales en cortes civiles de Nueva York?

 

¿Es este deleznable sujeto, para quien los únicos extranjeros indeseables somos los cubanos anticastristas, la misma persona que acusara en general a todos los blancos norteamericanos de “cobardía” histórica ante la injusticia racial? ¿Incluía en esa diatriba a los cientos de miles que inmolaran sus vidas por la emancipación de los esclavos, vistiendo el uniforme azul de la Unión durante la Guerra Civil? ¿Es este señor el mismo que rehusara procesar a dos rufianes, quienes disfrazados de paramilitares agredían verbalmente a los votantes blandiendo una cachiporra durante las elecciones presidenciales del 2008?

 

El caso contra Luis Posada Carriles pertence a la misma perversa tradición de real cobardía con que el gobierno norteamericano acostumbra premiar a sus enemigos y traicionar a quienes han demostrado ser valiosos y fieles aliados. No nos engañamos ni engañamos a nadie al afirmar que el caso contra Posada es un juicio político.

 

Sin embargo, nada hay en el futuro escrito en piedra o inmutable El mismo juez que juzgará los méritos de este caso a partir del día 10, actuó con justicia sobre la misma acusación en 2007.  Tengo absoluta convicción en la justicia de nuestra causa y en la victoria final de la razón. Por eso voy a El Paso mañana.

 

 

 

Capítulo 2: 11 de enero

 

El 10 de enero en El Paso.

 

Molidos, pero listos a la brega, llegamos a las 2:20 am (hora del Pacífico) al Hotel El Camino Real, desde donde se puede caminar al nuevo edificio sede de La Corte Federal que juzgará a Posada por el cargo de supuestamente haber mentido bajo juramento sobre la forma de entrada al territorio norteamericanoEs importante señalar que esa es la única acusación contra Posada publicada en los medios locales a los que tuve acceso.

 

Nuestro grupo era de menos de 25 personas en el que estaban representados ambos sexos. Hasta las 7:30 pm (hora del Pacífico), cuando nuestro autobús iniciara el regreso a California y a excepción de Luis Posada y los miembros de su defensa legal, no había llegado ningún otro contingente de apoyo a nuestro compatriota. Sin embargo, la visita resultó enormemente oportuna considerando el serio incidente que ocurriera en el vestíbulo del hotel, aproximadamente a las 7:10 am (hora del Pacífico), frente a los elevadores.

 

A esa hora un grupo de varios individuos de ambos sexos y aspecto deleznable, blandiendo cámaras y profiriendo insultos, se abalanzó contra Posada quien procedía en ese momento a tomar un elevador. Nuestros compatriotas Juan Leyva, René Cruz y R. Yoel Borges estaban en el vestíbulo y casualmente cerca de Posada, quien como de costumbre deambulaba solo y sin escolta.

 

Cruz, Borges y Leyva enfrentaron resueltos la cobarde agresión, siendo objeto de empujones e injurias. Los asaltantes cesaron su agresión al posicionarse Borges frente a la puerta abierta del elevador impidiendo su acceso y dando oportunidad a la tardía intervención del agente de seguridad del hotel y a que Posada procediera en la dirección que deseaba. 

 

¿Qué propósito tuvo ese acto cobarde? ¿Publicidad pro-comunista? Es indudable, pero cuidado, quizás pretendían algo peor. La frontera mexicana está muy cerca y sabemos de lo que son capaces los agentes a las órdenes de la Seguridad del Estado castrista. En la mañana, cuando nos disponíamos a manifestar en favor de Posada, encontramos a los agresores de la noche anterior cantado consignas antinorteamericanas por altavoces. No eran más numerosos que nosotros, pero sus “bullhorns” hacían más ruído. Aún así, nuestras pancartas y sobre todo nuestras numerosas banderas anunciaban la inmensa diferencia a nuestro favor: ellos no tenían ni una sola enseña de Barras y Estrellas y en sus filas no había un solo cubano o cubano-americano.

 

Tuve la suerte de ser el único entre nosotros en poder entrar a la sala del juzgado al abrir sus puertas a las 9:00 am hora local. Allí supe que se había postpuesto el horario del caso Posada para las 12:00 y que se dedicaría todo el resto del tiempo a la selección de jurados. Convencido de que la historia más importante se desarrollaba ante el edificio, me reuní de nuevo con mis compatriotas.   

 

El grupo representando los intereses de la Tiranía cuenta con recursos. Se hospedan en el mismo hotel, hacen uso abierto y extenso de las computadoras del vestíbulo y consumen licor en el bar. Están dirigidos por la notoria castrista Gloria de La Riva, a quien identificamos fácilmente. El día 10 en la noche, el picapleitos José Pertierra también fue identificado y uno de nuestros compatriotas lo llamó por su nombre genérico. ¿Reacción viril? Já. Su única reacción fue llamar al agente de seguridad del hotel para que lo protegiera.  

 

 

 

 

 

COMENTARIOS


no cabe duda que los grades hombre siempre estan presente en el lugar donde deven de estar yo en lo personal me ciento muy orgulloso de todos usteds que sin pensar en su achaques en su largos años siempre dice prente en donde la patria los nesesita ustedes son un dino ejemplo de cubania. es por eso que merecen nuestros respecto y amiracion. no todo el que nasio en cuba es un cubano. pues miami esta lleno de traidores de infiltrados. y eso lo sabe el gobierno americano. pero como ellos no desea molesta a los dictadores de los hermanos castro . eso no les preocupa. sin embargo hoy estan jusgando a un gran patrioota que sirvio a este pais. pero a ellos eso no les importa. solo les interesa complaser alos verdugos de nuestro pueblo. es por eso que me gustaria que todo el que pentenesca al partido democrata se haga independiente. para mandarles un aviso a todos ellos. para que sepan nuestra posicion . pues en texas no se esta jusgando a posada sino a los luchadores contra cuba pues el es un luchador y merece nuestro respecto sin nada mas gustavo a leyva
Hace 3142 dias.

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