HABLAR CON UN AVATAR DE FREUD AYUDA A LEVANTAR EL ÁNIMO

Sugieren que dialogar con uno mismo a través de la realidad virtual modifica la perspectiva ante problemas personales leves.

La mayoría de las personas hablamos interiormente para ayudarnos a resolver problemas personales. En fecha reciente, un grupo de investigadores ha utilizado la realidad virtual para averiguar los efectos de dialogar con uno mismo a través de avatares (representaciones virtuales). Los resultados del trabajo muestran una mejora del estado de ánimo de los participantes, sobre todo cuando la conversación virtual se mantiene con un avatar diferente al participante, en concreto, con una representación virtual de Sigmund Freud. Según los autores, este método podría servir para ayudar a las personas a afrontar problemas personales leves a partir de modificar su perspectiva sobre las cuestiones.

El equipo del Grupo de Investigación Entornos Virtuales en Neurociencias y Tecnología Experimental (Event Lab) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona quería averiguar si la ilusión de habitar otro cuerpo permite adoptar una nueva perspectiva y acceder a recursos mentales distintos de los habituales para la resolución de problemas. Para llevar a cabo el estudio pidieron a 22 participantes que pensaran en un problema personal que les gustaría resolver. A continuación, debían evaluar su estado de ánimo y otros indicadores de bienestar a través de un cuestionario. La mala relación con un superior en el trabajo o la añoranza por un amigo que se había marchado fueron algunos de los problemas vitales que plantearon.

Escuchar tus consejos a través de un avatar

En la primera fase del experimento, los sujetos se sumergían en un cuerpo virtual que se parecía a ellos. Esta semejanza la detectaban cuando miraban partes de su propio cuerpo y también en ver reflejada la imagen en un espejo. Además, el cuerpo se movía en sincronía con los mismos movimientos del participante. Desde su avatar, debían explicar su problema a una representación virtual de Freud situada al otro lado de la sala virtual. Los autores eligieron la figura del padre del psicoanálisis tras preguntar a personas no implicados en el estudio qué persona popular elegirían para hablar sobre un problema personal.

En una segunda fase, cada probando se sumergía en el cuerpo virtual de Freud. Delante veía el avatar que se parecía a él y escuchaba la explicación del problema personal que había narrado en la primera fase del experimento. Entonces, como Freud, podía ofrecer asesoramiento para abordar el problema.

Después, los sujetos volvían al avatar de su persona, desde el que veían y escuchaban a Freud dando el consejo que ellos mismos se habían recomendado minutos antes. En este caso, el tono de la voz se alteró para disimular que se trataba de la voz del participante. Los probandos podían repetir el procedimiento hasta que consideraran que habían llegado a una resolución adecuada para su problema.

Una semana después, se repitió el experimento, pero en vez de ver a Freud, los participantes veían una copia de sí mismos en el otro lado de la habitación virtual. De este modo, la conversación virtual la tenían directamente consigo mismos.

Mejor estado de ánimo

Los resultados muestran que el estado de ánimo y la felicidad de los participantes mejoraban en ambos casos, pero sobre todo cuando recibían los consejos a través del avatar de Freud en comparación con los consejos dados por el avatar del probando en cuestión. «Parece que, sumergidos en la realidad virtual y desde la perspectiva de otra persona, los participantes ven los problemas desde un punto de vista diferente», explica Mel Slater, coordinador del Evento Lab y coordinador del reciente estudio.

Según los autores, esta forma virtual de hablar con uno mismo podría servir para ayudar a las personas a afrontar problemas menores, como por ejemplo, el exceso de autocrítica o de vergüenza, que, cuando no se controlan, pueden llegar a convertirse en enfermedades más serias y derivar incluso en depresiones. Esta posibilidad resulta factible gracias a la llegada de nuevos aparatos de realidad virtual inmersiva de alta calidad a precios más razonables y a las grandes expectativas de crecimiento de esta industria en los próximos años, señala Slater. No obstante, ante la posibilidad de utilizar este método para abordar casos más graves, se muestra cauteloso:«Debe tenerse en cuenta que en este experimento los participantes presentaron problemas personales bastante leves y que las evaluaciones de los resultados se realizaron solo a través de cuestionarios. Se necesitan más estudios para considerar si cuestiones más graves podrían abordarse con éxito mediante este método».

http://www.investigacionyciencia.es/noticias/hablar-con-un-avatar-de-freud-ayuda-a-levantar-el-nimo-13612

 

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