ELECCIONES EN ARGENTINA: UN RESULTADO INESPERADO

STEFANO PORCILE
Especial DLA

Durante la jornada, la votación se llevó a cabo con total normalidad en todo el territorio argentino. Lejos quedaron los problemas de la quema de urnas en la provincia de Tucumán o las acusaciones de fraude electoral en Santa Fe.

Llanto, asombro, festejo, globos, música, baile. Una combinación de sonidos se mezclaba en el búnker nacional del Frente Cambiemos, ubicado en Costa Salguero, ciudad de Buenos Aires. Entre papeles de colores, Mauricio Macri bailaba junto a Gabriela Michetti mientras se abrazaba a la pasada con la flamante gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, y saludaba a su hija que lo miraba desde abajo. El objetivo estaba cumplido y con creces. Nadie se esperaba un resultado tan estrecho.

Durante la jornada, la votación se llevó a cabo con total normalidad en todo el territorio argentino. Lejos quedaron los problemas de la quema de urnas en la provincia de Tucumán o las acusaciones de fraude electoral en Santa Fe.

El panorama político para estas elecciones presidenciales estaba claramente repartido entre tres fuerzas: el Frente Cambiemos con Mauricio Macri a la cabeza, el Frente Para la Victoria con Daniel Scioli como candidato y el Frente Renovador de Sergio Massa. El oficialismo, representado por Scioli, se mostraba confiado en la previa a las votaciones gracias a los primeros números de las encuestas que lo apuntaban como claro favorito, 10 puntos por encima de su perseguidor Macri. Lo que nadie se imaginaba es que pasadas las 12 de la noche, esa diferencia de alrededor de un punto.

Promediando la tarde y luego de sufragar, cada uno de los candidatos se refugió en sus respectivos búnker para hablar con sus allegados y esperar los resultados definitivos.

Las horas posteriores al cierre de los comicios se cargaron de tensión e incertidumbre. Aún sin resultados oficiales, Scioli se subió al estrado del mítico Luna Park porteño y dijo: “Si fuera por Macri no tendríamos Asignación Universal por Hijo, YPF, ni Aerolíneas. Existen dos visiones muy diferentes del presente y del futuro de la Argentina que están en juego. Nuestra prioridad son los humildes, los trabajadores y nuestra clase media”.

Por su parte, ya ubicado en Costa Salguero, Macri también sucumbió ante los medios nacionales y remarcó: “Vamos a tener la fortaleza de solucionar los problemas que nos agobian. Estoy acá de buena fe, con buenas intenciones. Ni por vanidad ni desesperación por el poder sino porque creo en ustedes, me convencieron de que son capaces de crecer y desarrollarse”.

Un vallado al costado del predio de Costa Salguero separaba a los transeúntes de quienes se reunían para celebrar una posible segunda vuelta con Macri, peleándole la presidencia al candidato del Frente Para la Victoria. De un lado, una larga avenida arbolada que lleva al aeropuerto de cabotaje Jorge Newbery, del otro el inmenso Río de la Plata que separa las tierras de Argentina y Uruguay. En el medio, una franja de tierra diseñada para eventos especiales que durante la noche del domingo se tiñó de los típicos globos que distinguen a Cambiemos.

Abuelas, niños, jóvenes y parejas de diferentes edades se acercaban cautelosos, con más dudas que aciertos. El clima en la previa no era muy alentador. Adentro, el rock argentino retumbaba en las paredes mientras los globos celestes y blancos colgaban del techo esperando a desprenderse. Periodistas, militantes, representantes del partido y simples simpatizantes caminaban de un lado al otro inútilmente ya que sabían que los primeros resultados no estarían hasta las 12 de la noche.

Los minutos se hacían lentos. Las horas se mataban entre el catering de comida, el rock nacional y las miles de cifras especulativas que circulaban entre colegas de diferentes medios. Los periodistas no sabían cómo continuar brindando datos de color e información prácticamente vacía de contenido. Así fue como los segundos se hicieron minutos, los minutos horas y las horas dieron lugar a los primeros datos oficiales.

Cerca de las 12 de la noche, el presidente del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical e integrante de Cambiemos, Ernesto Sanz, salió a exigirle al gobierno nacional que “brinde los primeros resultados oficiales de las elecciones y que no oculte la información”. Minutos después, los televisores del recinto se aglomeraron de curiosos expectantes del primer informe.

Un silencio de no más de tres segundos invadió el gigantesco lugar. Era como la calma que antecede al huracán. Superado ese tiempo, un grito unísono invadió el lugar, militantes corrían de un extremo al otro, saltaban, se sacudían unos a otros. No podían creer lo que acababan de ver. Contra todos los pronósticos, inclusive los propios, su candidato Mauricio Macri se encontraba unos cuatro puntos por delante del favorito Daniel Scioli.

Rápidamente los globos se desprendieron del techo y llenaron el lugar. El rock nacional volvió a invadir el recinto y la euforia se adueñó de las personas.

“No lo puedo creer, es algo impensado, inesperado, no sé qué decir” comentaba una joven militante al borde de las lágrimas. Minutos después, María Eugenia Vidal, flamante gobernadora de la provincia de Buenos Aires, estalló en los micrófonos con un “ganamos” que sonó en todo el recinto.

Entre abrazos, lágrimas y sonrisas, los tímidos y dubitativos votantes de Cambiemos se quedaron hasta altas horas de la noche, borrachos de alegría y asombro. Sin dudas un resultado inesperado.

http://www.diariolasamericas.com/5051_portada-america-latina/3421679_resultado-inesperado.html

 

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