JULIO IGLESIAS SE QUITÓ LA CARETA.

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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Un acto de total cinismo por un hombre que está bien informado sobre la naturaleza diabólica de nuestros tiranos y la tragedia que ha sufrido el pueblo cubano por más de medio siglo.

Según dice el refrán: "No se puede tapar el sol con un dedo" y yo no me propongo hacerlo. Mi objetivo es llamar "al pan, pan y al vino, vino" presentando la otra cara de un falso ídolo. Julio Iglesias es el cantante en idioma español con más reconocimiento internacional. No cuenta con las cuerdas vocales ni la capacidad pulmonar de su compatriota Plácido Domingo pero ha sobrepasado la cifra de 250 millones de discos, ha grabado un total de 76 álbumes y su ilustre carrera musical ha sido recompensada con 2.600 discos de oro y platino. Su biografía en Wikipedia ha sido leída por más de 100 millones de personas.

Todo ello demuestra que Julio es todo un ídolo de multitudes. Esos éxitos son dignos de ser aplaudidos y nadie se los puede negar. Ahora bien, jamás ha sido mi ídolo porque nunca he rendido culto a otro que no sea nuestro Padre Celestial. Admito, sin embargo, que después de Fernando Albuerne, Julio Iglesias fue por mucho tiempo mi cantante preferido en idioma español.

Pero toda esa preferencia se fue al piso cuando se quitó la careta con sus recientes declaraciones al periódico "El País" de Madrid. El pasado 10 de octubre, precisamente en el aniversario de una de las fechas más emblemáticas de la rebeldía de mi patria contra el Imperio Español, Julio Iglesias especuló sobre la posibilidad de viajar a la Cuba esclavizada por la tiranía castrista. Con tal motivo afirmó: “Antes no podías ir, te ponían bombas en Miami. Pero sí, me veo haciendo allí un unplugged, grabando sones y boleros con unos buenos músicos habaneros, siempre que no tardemos más de dos o tres días. Siento una conexión muy profunda con Cuba: parte de mi familia nació allí, descendientes de militares”.

Un acto de total cinismo por un hombre que está bien informado sobre la naturaleza diabólica de nuestros tiranos y la tragedia que ha sufrido el pueblo cubano por más de medio siglo. No tiene la excusa de la ignorancia que pueden esgrimir artistas norteamericanos que han viajado a Cuba como Jack Nicholson, Robert Redford, Kevin Costner y Leonardo DiCaprio. Julio Iglesias actúa a sabiendas y esto hace su conducta no sólo más reprochable sino más deleznable.

Por otra parte, durante casi tres décadas, Julio Iglesias ha sido mimado por el exilio cubano disperso por todos los rincones del globo. Hemos asistido a sus conciertos y comprado sus discos desde los inicios de su carrera. Ha tenido contacto personal con centenares de nosotros y ha escuchado los horribles relatos de numerosas tragedias. Pero eso no ha impedido que haga estas declaraciones donde se muestra como un hipócrita, un cobarde y un maledicente.

Un hipócrita porque, en sus años de "luna de miel" con el exilio cubano, aún cuando era indiferente a nuestra tragedia, condenó por conveniencia al régimen imperante en Cuba. Un cobarde porque siempre escondió sus verdaderos sentimientos, según él, para no arriesgar a sus hijos residentes en Miami. Un maledicente porque, tomando una página del plumífero Ricky Martin, nos acusa de terroristas cuando le dijo al periodista de "El País": "antes no podías ir, (a La Habana) te ponían bombas en Miami".

La realidad es que en los últimos treinta años nadie ha puesto un petardo en Miami. Esta ciudad está llena de esbirros castristas, espías y vende patrias que se pasean por la Calle Ocho y desayunan en El Versalles sin que nadie les pase la merecida cuenta. Hasta el cerdo Alejandro Castro, hijo del tirano, ha dicho que le agradaría venir a Miami. Tan tolerantes somos los exiliados despojados de riquezas, dignidad y patria que podríamos darle clases de tolerancia y respeto a los derechos humanos a los esbirros que en Cuba golpean mujeres y encarcelan opositores para perpetuar la tiranía castrista. Todo esto lo sabe el frívolo, narcisista e insensible de Julio Iglesias que se presenta en público con careta de gran señor.

Ahora bien, su vida privada muestra a un Julio Iglesias totalmente diferente. Es un hombre mezquino, egoísta y dictatorial. Quienes no le rindan culto de obediencia total son desterrados de su círculo íntimo. Llega al extremo de exigir esta conducta hasta a sus propios hijos. La fuente de lo que digo es nada menos que el primer libro publicado por Alfredo Fraile, quién fuera manager de Julio Iglesias por muchos años desde el inicio de su carrera.

Alfredo habla sin tapujos, y no tiene problema a la hora de recordar cómo era el artista a la hora de ejercer su paternidad. "Julio ha sido una persona que no se ocupaba de sus hijos nada más que a ratitos y es Isabel la que constantemente estaba ocupándose de ellos", explica. "El mérito de que los hijos sean como son, es gracias a Isabel sin duda".

Uno de los que más protagonismo acapara en estas páginas de Fraile es Enrique, el tercer hijo de Julio con Isabel Preysler. El libro expresa lo mal que le sentó a Julio la forma en la que su hijo empezó su carrera musical sin contar con su apoyo. Además revela que cuando Enrique publicó su primer disco las palabras de Julio no fueron muy fraternales que digamos: "Le dijo que ese disco no lo iba a vender, y cuando vendió un millón de discos, le dijo que los había vendido porque era el hijo de Julio Iglesias". El retrato revelador de un enfermo de narcisismo que, como Fidel Castro, no tolera ser opacado ni siquiera por sus propios hijos.

Con estas declaraciones Julio Iglesia se ha integrado a la comparsa farandulera que se siente fascinada por los tiranos. Anda al nivel de gente de orilla como Juanes, Olga Tañón, Danny Rivera, Miguel Bosé, Víctor Manuelle, Luis Eduardo Aute, Juan Fernando Velasco, Jovanotti, Amaury Pérez, Silvio Rodríguez, Orishas, Carlos Varela, Equis Alfonso, Cucu Diamantes y Yerba Buena que organizaron un "Concierto por la Paz" en La Habana para validar la orgía de sangre de los dioses de la guerra. En su reciente entrevista con "El País", Julio Iglesias alardeó diciendo : "No tengo la necesidad de ponerme 'cool". Yo digo que mucha menos necesidad tenía de hacer causa común con unos tiranos ensangrentados.

Por otra parte, la conducta de Julio Iglesias no debe de sorprender a quienes hemos sido ignorados por pueblos que creíamos hermanos, explotados por mercaderes de todas las banderas, vilipendiados por una prensa que ha renunciado a la objetividad para servir a ideologías de izquierda y hasta traicionados por gobiernos que se comprometieron una vez a apoyarnos en nuestra lucha por la libertad de Cuba.

Algunos pesimistas dirán que, después de todo esto, deberíamos de habernos resignado al ostracismo perpetuo. Pero eso no podemos hacerlo quienes somos los herederos de la heroica epopeya de Céspedes, de Agramonte, de Martí y de Maceo. Nuestra obligación como cubanos es denunciar hasta el último aliento de nuestras vidas a los miserables que hacen causa común con nuestros tiranos. Aunque no veamos la libertad tenemos que seguir andando hacia la victoria y echando los cimientos de la nueva nación cubana con la esperanza de que otros terminen lo que nosotros comenzamos hace 56 años.

10-20-2015

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