IRÁN Y SU COMPRA DE ARMAS A RUSIA

Por George Chaya

Kuwait, Egipto, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita desconfían del acuerdo nuclear porque afirman que tiene "lagunas jurídicas". El temor por los negociados entre Teherán y Moscú.

Expertos del Consejo de Política Exterior Americana (AFPC) han señalado esta semana varias complicaciones emergentes del Tratado Nuclear llevado adelante por el presidente Barack Obama CON La Republica Islámica de Irán.

Si bien la intención de la administración estadounidense era fortalecer paralelamente la alianza sunita, entre Kuwait, Egipto, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita (todos países árabes socios de Washington para contener a la Republica Islámica), ha sido Arabia Saudita quien comenzó a desarrollar particular interés por restablecer el equilibrio de poder en el Golfo a través de un plan de defensa colectivo ante la amenaza del chiita iraní.

La ubicación y la importancia estratégica del Golfo Pérsico han convertido la zona en una de las más disputadas del mundo. Los recursos del crudo que se encuentran en el Golfo, su ubicación geoestratégica y vital hizo de esa área una región frágil, peligrosa y altamente volátil.

Desde el comienzo de la crisis nuclear entre Irán y la comunidad internacional, Irán ha estado haciendo esfuerzos para responder mediante amenazas directas e indirectas a los países del Golfo, a quienes califica abiertamente de apostatas y khufars (infieles) socios del imperialismo.

La preocupación de la AFPC está centrada en las lagunas jurídicas que presenta el Acuerdo y considera grave que Irán reciba en las próximas semanas casi USD 100 mil millones en alivio de las sanciones vigentes.

Funcionarios de la administración demócrata han declarado su preocupación por los nuevos contratos de compra de armas que tienen como proveedores de Irán a los gobiernos de Rusia y China, en particular por la adquisición de Teherán de nuevos aviones rusos y sistemas de defensa aérea de última generación. Un funcionario de la Casa Blanca declaró a la agencia Reuters que se deben tomar seriamente los movimientos de Irán en la materia, como también en su renovada capacidad para financiar a sus aliados y ampliar su poder periférico regional como también en Latinoamérica y África.

Al recibir millones de dólares por el descongelamiento de sus activos, Teherán estará en mejores condiciones para financiar grupos insurgentes en Yemen y Líbano ampliando así su influencia a otros regímenes denominados parias, como el de Omar Al-Bashir en Sudan que podrían también beneficiarse del apoyo del dinero iraní.

Unidad regional y equilibrio geopolítico

Irán pronto tendrá la capacidad de fortalecer esas alianzas de manera significativa, con importantes efectos adversos en la seguridad internacional, según el informe de la AFPC y ello le permitirá mantener su programa de enriquecimiento y la ampliación de los sistemas balísticos que viene desarrollando su industria misilistica hace más de 6 años.

En consonancia con el informe, los gobiernos de la región convocaron una reunión para el martes próximo a los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) para evaluar situaciones puntuales sobre Irán y consolidar un frente común que prepare un plan de defensa colectivo incluyendo el desarrollo de una industria militar del Golfo donde se establecerá una fuerza militar conjunta.

Los diplomáticos sauditas y kuwaitíes piensan cerrar filas antes que sea demasiado tarde, aunque sostienen el dialogo diplomático sin descartar otras vías y consideran estar preparados para dar respuesta a las intimidaciones de Teherán.

La amenaza más reciente vino del presidente iraní Mahmoud Rouhani, quien declaró abiertamente que su país cubrirá el vacío de seguridad generado en Irak cuando las fuerzas estadounidenses se retiraron, y que extenderán su presencia en el conflicto sirio tanto como sea necesario. De allí la determinación de los países del Golfo Pérsico en formular un plan de defensa conjunto.

Escalada Preocupante

La preocupación derivada de la postura de Irán también se hizo evidente en declaraciones emitidas a la agencia Farsi News por el Comandante de su Marina de Guerra, Ali Razmjou, quien indicó: "Nuestra armada tiene la fuerza para convertir el Golfo en un mar de fuego para nuestros enemigos externos y para sus socios de los gobiernos ilegales colocados por el imperialismo".

Estas manifestaciones van en consonancia con las de Hussein Atmadari, consejero del Líder Supremo de Irán Allí Khamenei y editor del diario Al-Kayhan, en las que enfatizó que Bahréin es una región que le pertenece a Irán, y que existen documentos que demuestran la soberanía iraní sobre las islas Abu Moussa y Tunb, a las que aludió como el claro ejemplo de que en los Estados del Golfo existen regímenes ilegítimos que son producto del imperialismo. Su colega Ali Shamkhani, consejero militar de Khamenei y ex ministro de Defensa del régimen, fue más lejos aún y amenazó con emprender una guerra extrema contra los países de la región si Estados Unidos o Israel atacaran a Irán.

Restablecer el equilibrio de Poder

Estas intimidaciones y advertencias sobre la soberanía y la seguridad de sus vecinos, así como la interferencia de Teherán en sus asuntos están movilizando a los Estados sunitas con el fin de instrumentar medidas firmes, sea de diálogo a través de la diplomacia o directamente para brindar seguridad y apoyo en preparar un plan de defensa conjunto para confrontar las aspiraciones anexionistas y expansionistas de Irán en el intento de crear un mínimo equilibrio de poder en la región.

Según manifestaciones de Ali bin Jaafar, vocero saudita, publicadas por el Diario libanes An-Nahar el pasado lunes: "Sería imprudente y peligroso permanecer impávidos en el marco de la actual conducta irregular del régimen de Teherán, que no sólo considera enemigo al Estado de Israel, sino que, ante el menor indicio de iniciación de un conflicto, posiblemente atacaría a los que considera sus enemigos árabes".

Aunque muchos diplomáticos sauditas restan importancia a los discursos iraníes calificándolos simplemente de torpezas y guerra verbal dirigidas a los norteamericanos. Sin embargo, la calle árabe cree que las circunstancias requieren que los organismos internacionales comprendan la gravedad de la situación regional, y que más allá del conflicto latente entre un Irán que vocifera la destrucción de Israel, el peligro no se agota en la centralidad de ese conflicto bilateral sino que Irán puede ir más allá y llevaría a cabo, si fuera necesario, su publicitada amenaza de incendiar las fronteras del Golfo por considerar a los gobiernos regionales descarriados de la senda marcada por el Islam chiita.

Riad afirmó que este contexto hace que el actual escenario de inestabilidad tienda a agravar la seguridad saudita por lo que los países miembros del CCG deben trabajar en torno a su seguridad militar y política ante fuerzas regionales e internacionales que resulten una amenaza

Expertos internacionales indican que nadie en el mundo árabe olvido cómo Saddam Hussein invadió a Kuwait, ni las amenazas históricas del Sha de Persia de invadir Bahréin y la reiteración de esas mismas amenazas por funcionarios iraníes en los últimos meses sobre la disputa entre Irán y los Emiratos Árabes por las islas Tunb.

La situación no ha alcanzado todavía su máxima escalada, pero a la luz de las advertencias, la comunidad internacional deberá asumir su responsabilidad antes que un nuevo tsunami se desate sobre sus socios. Esta vez, la crisis puede ir más allá del conflicto palestino-israelí, y la zona del Golfo en su conjunto no estará a salvo de un nuevo conflicto considerando que Irán podría transferir tecnología y materiales de enriquecimiento a otros estados e incluso actores no estatales.

 

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