FALLO CONTRA LAS CUENTAS DE ROUSSEFF AUMENTA LA PRESIÓN PARA UN JUICIO POLÍTICO

Por

Paulo Trevisani

The Wall Street Journal

El máximo organismo de control contable de Brasil dictaminó el miércoles que el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff manipuló las cifras de ingresos y gastos del país en 2014. Esta decisión profundiza la crisis política y económica del país sudamericano y alimenta los rumores de un juicio político contra la mandataria.

La decisión se produce un día después de que el más alto tribunal electoral brasileño diera lugar a la continuidad de una demanda judicial que busca anular el resultado de las elecciones presidenciales del año pasado.

En una decisión unánime, el Tribunal de Cuentas de Brasil, o TCU, dijo el miércoles que el gobierno de Rousseff exageró los ingresos fiscales y ocultó gastos; es la primera vez en casi 80 años de existencia del Tribunal que éste emite un fallo semejante. Aunque el TCU no puede tomar una decisión final sobre este caso, el organismo está recomendando al Congreso rechazar las cuentas del gobierno.

Si los legisladores deciden seguir con esta recomendación y consideran a Rousseff responsable, podrían abrir la puerta para el juicio político, según algunos expertos legales.

“Se están profundizando cada vez más sus problemas. Ha perdido a sus aliados en el Congreso”, dijo Ricardo Caldas, un politólogo de la Universidad de Brasilia.

El gobierno de Rousseff dijo en una nota que continuará defendiéndose y que su contabilidad sigue prácticas que fueron anteriormente aprobados por el TCU.

El gobierno está luchando para silenciar los llamados de juicio político contra Rousseff. Al menos unas doce mociones de acusación han sido presentadas ya en el Congreso y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha —un feroz opositor del gobierno— tiene que decidir sobre la conveniencia o no de avanzar con el proceso de juicio político.

Aunque Cunha ha permitido que la amenaza de juicio político penda durante meses sobre el gobierno, no está claro si está dispuesto dará luz verde a un proceso contra la presidenta. En el tóxico clima político de Brasilia, el gobierno podría tener dificultades para conseguir los votos necesarios para rechazar el inicio de un proceso.

Cualquier intento para la destitución de Rousseff probablemente llevará meses y no tiene ninguna garantía de éxito, pero los males políticos de la presidenta están ya perjudicando su agenda de reformas económicas.

“El gobierno tiene que ser humilde y tener más diálogo con las partes”, dijo a los periodistas Delcídio do Amaral, líder del bloque oficialista en el Senado.

La mañana del miércoles, la presidenta sufrió otro revés en el Congreso. Por segundo día consecutivo, los legisladores no se presentaron en número suficiente para ratificar los vetos de aquella a una serie de proyectos de ley de gasto.

Esta inacción mostró la escasez de aliados presidenciales en ambas cámaras del Congreso, incluso después de que Rousseff entregara otro ministerio a un miembro del partido más grande del país, el PMDB, en el cambio de gabinete anunciado el viernes.

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