UN GLOBO DE LULA DA SILVA GENERA IRA Y DEVOCIÓN EN BRASIL

John Lyons

The Wall Street Journal


SÃO PAULO—Una nueva figura se cierne sobre la ya volátil política brasileña, generando polémica a donde quiera que va: un globo de 15 metros que representa al ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en uniforme de preso a rayas, con una bola atada con cadena al tobillo.

El globo, que se identifica como el político más conocido de Brasil gracias a su gran barriga y su barba gris, apareció por primera vez en una manifestación masiva a mediados de agosto. De un día para otro se convirtió en la mascota nacional de los manifestantes que piden la salida a la presidenta izquierdista Dilma Rousseff, una protegida de Lula da Silva.

El globo es una presencia regular en marchas, portadas de periódicos y programas humorísticos de televisión.

También ha provocado enfrentamientos y ha sido apuñalado al menos dos veces por defensores del legado de Lula da Silva. Este ex dirigente sindical, que se salió de la pobreza para convertirse en presidente de Brasil entre 2003 y 2010, es un ícono para los brasileños de izquierda y es venerado por muchos de los pobres del país. Líderes de agrupaciones estudiantiles y de la Unión de la Juventud Socialista se han comprometido a hacer estallar el globo, si pueden.

“Alguien ha sugerido incluso que la mejor manera de reventar el globo sería utilizando una cerbatana”, dijo Renan Alencar, presidente de la Unión, en referencia al arma original del Amazonas con la que indígenas lanzan dardos soplando un tubo delgado.

Lo que irrita a los defensores de Lula da Silva es que el globo representa al ex mandatario vestido de preso. El número 171 sobre el pecho del globo es una referencia al número del artículo sobre malversación de fondos del código penal. La implicación es que Lula es culpable en el escandaloso caso por presuntos sobornos de US$2.000 millones en Petrobras. PBR 3.78 % Lula no ha sido acusado de delito alguno y rechaza esa acusación como infundada. Poco después de que el globo apareció por primera vez, sus representantes de prensa dijeron en un comunicado que la única vez que Lula da Silva fue encarcelado fue por hablar en contra de la dictadura brasileña de 1964-1985. El ex presidente rechazó una solicitud de entrevista. Petrobras ha dicho que está cooperando con los investigadores.

El hecho de que se estén concibiendo complots para derribar un globo usado en protestas refleja el precario estado político de la nación. La economía y la moneda de Brasil se han desplomado, mientras que el gobierno permanece acosado por el presunto escándalo de sobornos en la petrolera de control estatal.

La encargada de cuidar el globo es Celene Carvalho, una energética gerente de cafetería de 50 años de edad, quien dice que ha detestado las economías izquierdistas desde que en 1980 su padre la llevó en un viaje de vacaciones para comparar a Bulgaria y Estados Unidos. Ella es parte de la red de activistas que concibió y pagó por el globo, que costó US$3.000.

Ahora, Carvalho está llevando el globo en una gira por varias ciudades, desplazándose en un Honda negro adornado con calcomanías contra Lula da Silva.

Debido al riesgo de ataques con cerbatana y otros riesgos, el itinerario de Carvalho es un secreto celosamente guardado. Las apariciones del globo se anuncian con solo una hora de antelación, y cuando es posible, una fuerza de seguridad de voluntarios está a disposición para protegerlo.

La gira se puso en marcha el 28 de agosto, cuando el globo fue inflado en un icónico puente de São Paulo que sirve como telón de fondo del popular programa matutino “Buen día São Paulo”, que se transmite en vivo. Los productores del programa bajaron las persianas del estudio para evitar mostrar la polémica figura.

Por la tarde, el globo fue llevado por manejadores hasta la alcaldía de São Paulo. Allí, un joven activista fue acusado de apuñalarlo; la policía está considerando presentar cargos en su contra por vandalismo.

El incidente inspiró un videojuego en línea que fue lanzado unos días más tarde. En este, un jugador guía a un grupo de manifestantes que llevan el globo con la figura de Lula da Silva mientras rescatan bolsas de dinero que salen volando de arcas públicas. El jugador debe utilizar las flechas en el teclado para evitar que el globo sea pinchado por un miembro del Partido de los Trabajadores con camisa roja y un cuchillo en la mano.

Nada de esto ayudó cuando el pasado el 19 de septiembre, después de un viaje de dos días desde su última parada, Carvalho estacionó su pequeño Honda en la ventosa ciudad sureña de Caxias do Sul. Bajo la llovizna y con el cielo oscuro, los activistas locales utilizaron dos bombas eléctricas para inflar el globo.

Con ojos asustados y anchos y el ceño fruncido, el imponente Lula da Silva asumía una mirada de sorpresa y horror a medida que crecía en tamaño. Cientos de curiosos se reunían cerca al globo, coreando consignas contra el ex mandatario. El globo comenzó a balancearse en el viento, tirando de cuerdas fijadas al piso con sacos de arena y bloques de hormigón.

Después de una hora, un hombre corpulento con pelo gris corto estacionó su auto cerca del globo y salió del vehículo gritando insultos a los manifestantes. La policía lo retiró del lugar antes de que el episodio degenerara en violencia. Pero fue un presagio de lo que vendría.

Comenzó a llover. Los activistas desinflaron el globo y se refugiaron bajo un toldo. Todavía era mediodía, pero estaba tan oscuro que las luces de la calle se prendieron. Dos hombres con chaquetas con capucha pasaron caminando de manera casual bajo la lluvia. De repente, los hombres se abalanzaron sobre el desinflado globo, blandiendo sendos cuchillos. En cuestión de segundos, cortaron la piel de vinilo más de 15 veces y huyeron en la oscuridad. Algunos de los cortes tienen más de medio metro de largo.

“Llego a estas pequeñas ciudades y la gente de pueblo insiste que [el globo] no será atacado, pero mira lo que pasó”, dijo una dolida Carvalho.

El globo herido fue trasladado a un depósito local y tendido en el suelo. Costureras voluntarias lo cosieron de nuevo. Alguien trajo una máquina de coser industrial. Después de cuatro horas, el globo estaba funcionando de nuevo.

A medida que la crisis de Brasil se desarrollaba este año, Lula da Silva mantuvo un perfil discreto, actitud que los analistas dicen apunta a preservar su reputación para una potencial candidatura a la presidencia en 2018. Pero el impacto del globo podría arrastrar al ex presidente a entrar en acción antes de lo previsto.

Poco después de que el globo apareciera, Lula da Silva dijo a sus partidarios que saltaría a la palestra para luchar contra sus enemigos con discursos públicos y mítines.

“¡Voy a volar!”, dijo a sus seguidores. Al día siguiente, un caricaturista de periódico recogió la frase y dibujó Lula a da Silva “volando” lejos, como un globo llevado por el viento.

http://lat.wsj.com/articles/SB11265897223925794094804581275201041974150?tesla=y

 

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