LA GUERRA DEL CHACO

(1932-1935)

La Guerra del Chaco (1932-1935) fue una guerra entre Bolivia y Paraguay para el control de la región del Chaco. A pesar de su escasa población, esta región es importante desde el punto de vista estratégico porque permite tener acceso al Océano Atlántico.

Bolivia ya había perdido el acceso al Océano Pacífico durante la Guerra del Pacífico.

La guerra del Chaco se libró desde 1932 hasta 1935 entre Bolivia y Paraguay por el control de la región del Chaco Boreal; pese a su aridez y escasa población, el control de la misma motivó la contienda por el valor estratégico del río Paraguay, que la surca. El dominio del río abriría la puerta al océano Atlántico al país que dispusiese de él, una ventaja crucial para los únicos dos países no costeros de Sudamérica y una cuestión nacional para Bolivia, que había perdido el acceso al océano Pacífico en la llamada guerra del Pacífico de 1879. El descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la precordillera andina alimentaba además la hipótesis del que el Chaco albergaría también reservas explotables.

La guerra del Chaco fue la primera guerra moderna en la historia de Latinoamérica; el enorme despliegue de material bélico y municiones no tiene comparación con ningún otro conflicto en la región a lo largo del siglo, ni siquiera la guerra de Malvinas de 1982. Durante tres años, 250.000 soldados bolivianos y 150.000 paraguayos se enfrentaron en los cañadones chaqueños. La malaria y otras enfermedades, al igual que la falta de agua diezmaron más los ejércitos que las balas. En lo económico la guerra fue un desastre para ambos países. Años después se descubrió que no existían más yacimientos petrolíferos aparte de los que ya se habían descubierto en la precordillera boliviana del Chaco.

Desarrollo

La guerra comenzó en 1932 cuando una expedición militar boliviana encuentra una laguna hacia el corazón de la zona en conflicto. Esta laguna se la bautiza como Laguna Chiquisaca. Al ocupar la laguna, el ejército boliviano desaloja a los pocos paraguayos que custodiaban el lugar, los 18 hombres que conformaban la expedición realizaron una descarga de fusilería, el 15 de junio, ocupando el fortín paraguayo que se identificó luego como Carlos Antonio López. La laguna había sido descubierta un año antes por los paraguayos, y fue bautizada como laguna Pitiantuta. Su valor era estratégico para provisión de agua. Durante la larga guerra los Paraguayos usaron el estilo de envolvimiento, siempre procurando tener superioridad numérica pese a que Bolivia contaba con una población tres veces mayor en ese tiempo. Mientras los bolivianos usaron armas caras y modernas, los paraguayos usaron armas más convencionales. El 23 de noviembre de 1934 los generales bolivianos frustados por el progreso de la guerra destituyeron al presidente Daniel Salamanca, que estaba visitando el cuartel general en Villamontes, y lo sustituyeron por el vicepresidente José Luis Tejada Sorzano. Durante todo este tiempo Paraguay fue ayudado con armas e inteligencia por la Argentina.

El 12 de junio de 1935 fue declarado un cese de hostilidades. En ese momento Paraguay controlaba una gran parte del Chaco. Poco antes, el ejército paraguayo había llegado hasta el río Parapití, límite expreso de su aspiración territorial, y lo cruzó tomando la ciudad de Camiri, amenazando las ciudades de Santa Cruz, Tarija y Sucre. Hacia la cordillera, el Paraguay tomó las poblaciones de Crandaití, Izozog y la importante ciudad de Villamontes.

El conflicto pasó de ser un conflicto por el Chaco, y se convirtió en un conflicto por la posesión de los pozos petroleros que Bolivia explotaba en la cordillera. Sin embargo, los paraguayos fueron repelidos hasta las cercanías de lo que hoy es la frontera definitiva entre Paraguay y Bolivia. Luego, se hizo la paz.

Después de largas y penosas negociaciones, el tratado para terminar la guerra fue firmado en Argentina el 21 de julio de 1938. El canciller argentino Carlos Saavedra Lamas (1878-1959), convocó a la Conferencia de Paz de Buenos Aires. Había ganado por su pericia y mediación diplomática el Premio Nóbel de la Paz de 1936, por su labor en pro de la paz en general, y en particular por haber inspirado el "Pacto antibélico Saavedra Lamas", firmado por 21 naciones y convertido en un instrumento jurídico internacional. Tuvo un papel brillante como mediador para finalizar la guerra del Chaco.

Paraguay resultó el vencedor al conquistar las 3/4 partes del Chaco Boreal. Bolivia recibió una pequeña área hacia el río Paraguay, hoy día llamado Puerto Busch.

Antecedentes

La región central sudamericana conocida como Chaco se divide en tres regiones: el Chaco Gulamba, desde el río Bermejo en Argentina hasta el río Pilcomayo fronterizo con Paraguay; el Chaco Boreal, desde el Pilcomayo hasta el río Paraguay fronterizo con Brasil; y el Chaco Pantanoso o Pantanal Brasileño.

Las controversias sobre la soberanía del Chaco Boreal comenzaron desde la independencia misma del Paraguay de la Corona Española en 1811; casi de inmediato se hicieron sentir las presiones portuguesas por anexarse el territorio de la nueva república. A raíz de esto, el nuevo gobierno paraguayo comenzó de inmediato la construcción de fortalezas sobre el río Paraguay para contener el avance de los bandeirantes, mercenarios al servicio de la corona de Portugal. Una en particular (Fuerte Borbón, hoy Olimpo) fue construida en el alto Chaco Boreal, donde desde entonces se asentaron las tropas paraguayas.

Al independizarse el "Alto Perú", la actual Bolivia (1825), reclamó como herencia el territorio de la Real Audiencia de Charcas —que comprendía el Chaco Boreal, entre otros territorios—, basándose en el principio jurídico de uti possidetis iure, utilizado anteriormente por Portugal para justificar la expansión de sus posesiones brasileñas. Sin embargo, Paraguay siempre hizo uso de facto del territorio chaqueño.

Finalizada la guerra de la Triple Alianza en 1870, Paraguay y Argentina acordaron someter la disputa del territorio chaqueño a arbitraje, con propósito de evitar un reinicio de las hostilidades. Fue elegido árbitro el entonces presidente de los Estados Unidos Rutherford B. Hayes, quien el 23 de noviembre de 1878 falló a favor de Paraguay. Los derechos de Paraguay sobre la región parecieron así confirmarse. Sin embargo, de inmediato Bolivia anunció su desacuerdo con el fallo, iniciándose así una larga batalla diplomática

Tratados sobre el Chaco

Desde principios del siglo XX se firmaron varios tratados entre Paraguay y Bolivia, en los que la mediación de otros países limítrofes y de la Liga de las Naciones buscó evitar el conflicto armado; ninguno de ellos, sin embargo, obró efectos duraderos, ya que no lograron armonizar los intereses de ambos firmantes.

El principal inconveniente era que Bolivia quería disponer de un puerto sobre el margen oeste del río Paraguay, en una zona accesible a barcos de tonelaje respetable, o incluso disponer de territorio en la margen este, para tomar como capital de su nuevo departamento a la ciudad de Concepción. Esta zona —a unos 250 km al sur de Bahía Negra, el poblado paraguayo más septentrional sobre el río Paraguay— hubiera cortado al país en dos, por lo que resultó inaceptable para los paraguayos, afectados por la debacle de la Guerra de la Triple Alianza; estos propusieron como frontera noroeste con Bolivia el río Parapití, que a su vez pareció excesivamente restrictivo al gobierno boliviano.

Ocupación del territorio

Paralelamente a las conversaciones diplomáticas, Bolivia comenzó en 1905 a asentar pequeños destacamentos, llamados "fortines", en la zona disputada del Chaco, siguiendo la margen norte del Río Pilcomayo, y por otro lado hacia el Río Paraguay, buscando control de las escasas fuentes de agua dulce del Chaco. Debido a que las capas freáticas menos profundas y la mayoría de las escasas surgentes del Chaco contienen sal y otros minerales en proporciones que la hacen no potable, el dominio sobre las surgentes potables suponía el control efectivo del territorio.

La reacción paraguaya se hizo esperar, entre otras razones, por la inestable situación del país, sujeto desde 1904 a una sucesión de golpes de estado, revoluciones y guerras civiles; las cuestiones territoriales ocuparon un segundo plano respecto al ordenamiento institucional. Sin embargo, eventualmente el ejército comenzó a tomar posesión del territorio de manera similar, estableciendo pequeños fortines y tratando de encontrar y controlar las fuentes de agua dulce. La situación era propicia para que, tras el encuentro de las fuerzas, se iniciaran abiertamente las hostilidades.

Hacia estas fechas llegó a Asunción un grupo de inmigrantes menonitas a los que el gobierno otorgó en 1928 territorios para colonizar en plena región chaqueña; la ocupación civil de parte paraguaya también daba inicio.

En 1928, un incidente en el fortin Samaklay, costó la vida del teniente paraguayo Rojas Silva y su unidad, como respuesta se generaron violentas prototestas estudiantiles en Asunción. La Guerra parecía inevitable El conflicto lo desencadenó el Incidente de Laguna Chuquisaca.

La Armada Paraguaya y La Guerra

La Armada Paraguaya debió cumplir un importante papel logístico, ya que las lineas estaban muy extendidas y el territorio no tenía muchos caminos y la única vía férrea era la de Puerto Casado. No hubo acciones navales mas que un ataque de la aviación boliviana, pero los buques fueron usados como componentes logisticos por Paraguay con gran éxito. Las Cañoneras ARP Paraguay y ARP Humaita adquiridas a Italia poco antes del conflicto demostraron ser oponentes formidables al accionar de la aviación boliviana.

Ya en 1926, el Estado Mayor Paraguayo aconseja al gobierno la compra de dos barcos de guerra para asegurar el dominio de las arterias fluviales, por lo que se adquieren dos cañoneros por Decreto PE 26.603 del 21.11.1927. Los mismos fueron construidos por SA Cantieri Navali Odero, de Génova, Italia; completados en 1930 y entregados en mayo de 1931 en Buenos Aires. Se bautizaron Paraguay (C1) y Humaitá (C2). Tienen un desplazamiento de 636 toneladas (865 a plena carga). Sus medidas son 70 x 10,7 x 1,7 m. Armamento original: 4 cañones de 4,7 pulgadas (120 mm), 3 de 3 pulgadas (76 mm); antiaéreos, 2 de 40 mm y 2 de 20 mm. Pueden llevar 6 minas.

Armamento actual: Paraguay: 2x120 mm, 3x76 mm y 2 x 40 mm. Humaitá: 2 x 120 mm; 2x76 mm; 1x40 mm y dos Oerlikons. Su blindaje es de 1/2" en el casco, 1/3" en la cubierta; 3/4" en la sala de control. Tienen turbinas Parsons y calderas alimentadas por petróleo, dos ejes. Potencia 3.800 hp a 18 nudos. Capacidad 170 tons de combustible. Alcance 1.700 millas a 16 nudos, tripulación 86 personas, pero en alguno pasajes del conflicto llegaron a transportar hasta 2.000 hombres por viaje.

La Aviación Naval Paraguaya también fue creada en 1927, como el Servicio Aeronáutico de la Marina, con ayuda de la Misión Militar Francesa. Inicialmente tuvo un CANT-10 y un SIAI S59bis, seguido en 1929 por dos Macchi M18, además de compartir los entrenadores Morane-Saulnier MS139 con el ejército.

La Aviación Naval Paraguaya tiene una distinguida historia en la Guerra del Chaco, durante la cual hizo el primer bombardeo aéreo nocturno de Latinoamerica con un Macchi M.18 (R5) contra posiciones bolivianas. Fue el 22 de diciembre de 1934.

En mayo de 1933 el Congreso Paraguayo declaró la guerra a Bolivia tras haber agotado todas las tratativas de arbitraje pacífico.

Si bien el grueso de las tropas bolivianas superaba en número al ejército paraguayo, dirigido por el general Estigarribia, estos últimos conocían el territorio a la perfección y resultó ser una gran ventaja.

 

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