EL ÉXODO INFINITO

Por Angélica Mora Beals

Sin embargo, si se quiere realmente poner el dedo en la llaga, se ve que el problema no radica en el pueblo, sino en el gobierno castrista, que por más de 57 años le ha robado las esperanzas, al privarlo de incentivos en su trabajo sólo pensando en ganancias propias; y le ha robado asimismo la libertad de poder expresarse libremente.

Estamos frente a una crisis en la que los cubanos quieren escapar de la Isla por cualquier medio y aprovechan cualquiera oportunidad para hacerlo.Es un éxodo silencioso que preocupa a las autoridades estadounidenses y causa problemas a las naciones por donde cruzan los emigrantes cubanos para alcanzar los Estados Unidos.

Una de las razones dadas por el gobierno de Washington, para llevar a cabo los acuerdos con la Habana, fue que estos permitirían ayudar a la sociedad cubana, especialmente a la clase media.
Sin embargo, es difícil que esto se cumpla por la falta de voluntad del régimen castrista, que se ufana en decir que el deshielo se ha logrado sin cambios y sin transigir en lo más mínimo ” los principios de la revolución”.

En realidad, la emigración se inició en los mismos días en que Fidel Castro tomó el poder en Cuba. Miles huyeron en esos años, pensando que sería por poco tiempo. Hoy muchos se están muriendo, dispersados en una diáspora infinita, sin vuelta posible a la Patria que dejaron atrás. A este primer éxodo le han seguido otros como el Mariel y la Crisis de los Balseros de la década de los noventa.

En el éxodo del Mariel, Fidel Castro usó la ocasión para desprenderse de “todos los indeseables” y es así como Estados Unidos ha tenido que lidiar con la infiltración de delincuentes, mezclados entre los cubanos honestos que llegaron a exiliarse a la nación del Norte.

Hoy el gobierno de Washington está enfrentado a otro éxodo silencioso e imparable por tierra y mar de cubanos que intentan llegar a Estados Unidos, especialmente a través de México y Honduras.

Recientemente, medio centenar de cubanos llegó por mar luego de una gran odisea, al estado libre asociado de Puerto Rico. Muchas veces los inmigrantes pagan enormes sumas de dinero a traficantes que los llevan en peligrosos recorrido por aguas repletas de tiburones.

La mayoría de los balseros son rescatados desde frágiles embarcaciones, pero al no haber tocado tierra estadounidense son devueltos a Cuba.

El problema esencial del actual éxodo es el temor que se acabe la Ley de Ajuste Cubano, debido a los acuerdos Cuba-EEUU y se elimine también el privilegio de residencia de los que tocan tierra en la famosa política “pies secos, pies mojados”.

La Ley de Ajuste Cubano de 1996 provee un procedimiento especial bajo el cual los oriundos de Cuba o ciudadanos cubanos y sus cónyuges e hijos que le acompañan, pueden solicitar la Tarjeta Verde (Residencia Permanente). La política de “pies secos, pies mojados” se aplica sólo a los cubanos y supone que los que pisan tierra estadounidense pueden quedarse legalmente, mientras que se les prohíbe la entrada a los que son detenidos por la Guardia Costera en el mar.

Habría que agregar que los cubanos huyen también apenas se encuentran en el extranjero y tienen la ocasión de hacerlo. Cientos de médicos y atletas se han fugado de misiones en el exterior y en eventos deportivos.

Sin embargo, si se quiere realmente poner el dedo en la llaga, se ve que el problema no radica en el pueblo, sino en el gobierno castrista, que por más de 57 años le ha robado las esperanzas, al privarlo de incentivos en su trabajo sólo pensando en ganancias propias; y le ha robado asimismo la libertad de poder expresarse libremente.

 

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