UN DEBATE PARA LA HISTORIA

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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Como era de esperar, la totalidad de los participantes se condujeron con dignidad y relativa moderación con un ensoberbecido Donald Trump proporcionando la única nota discordante.

El debate del 6 de agosto entre los candidatos republicanos que aspiran a la presidencia en las elecciones de 2016 fue un acontecimiento de proporciones históricas. Nunca en el más de medio siglo que llevo en este país había visto tanto talento político en el mismo escenario, ya fuera en primarias demócratas o republicanas. En mi opinión, la mitad de los 17 aspirantes cuenta con los conocimientos, la integridad y el carácter para dirigir los destinos de esta nación y sacarla del atolladero en que la han hundido Barack Obama y sus apandillados de la izquierda materialista y virulenta. Nunca había visto en el mismo escenario a gente de tan diversas razas, géneros, religiones, estratos sociales y orígenes culturales. Nunca, en la historia de la televisión por cable en los Estados Unidos, un programa político había logrado una teleaudiencia de 24 millones de personas en el horario de las 9 de la noche. Hasta el primer debate en que compitieron los 7 candidatos con menos puntos en las encuestas, a la hora inconveniente de las 5 de la tarde, atrajo la atención de 6 millones de personas.

Ahí estuvo Carly Fiorina, una mujer de talento extraordinario que había hecho carrera y fortuna como presidenta de Hewlet Packard, lista para asumir la tarea de servir a su patria y cantarle las cuarenta a Hillary Clinton.. En ella veo a una mujer con el potencial de ser una Margaret Thatcher norteamericana. Ahí estuvo Ben Carson, un neurocirujano negro de origen paupérrimo y hablar mesurado haciendo despliegue de sus conocimientos y su capacidad para confrontar los grandes retos nacionales e internacionales de este país.

Ahí estuvieron Marco Rubio y Ted Cruz, dos rutilantes estrellas de origen cubano que defienden con vehemencia los intereses de su patria estadounidense, despliegan sin temor su filosofía conservadora y exhiben con orgullo el amor a la patria de sus padres. Ahí estuvo Bobby Jindal, el primer hijo de inmigrantes indios en aspirar a la presidencia de los Estados Unidos. Tomen nota los panfletarios demócratas de este cuadro hermoso de diversidad e inclusión. Allí se demostró la falsedad de las diatribas demócratas de que los republicanos llevan a cabo una "guerra contra las mujeres" y discriminan a negros e hispanos.

Los demás aspirantes son también un muestrario pero con menos contraste ya que, en su mayoría, forman parte de los grupos étnicos que tradicionalmente han dominado la política norteamericana. Hay senadores como Rand Paul, Lindsey Graham y Rick Santorum con tal hoja de servicios y de honestidad que ni siquiera la maquinaria demócrata ha podido denostar. Hay gobernadores estatales como Rick Perry, Scott Walker y John Kasich que han reducido impuestos, balanceado presupuestos y convertido déficits en superávits. Lo que no ha podido hacer en seis años Barack Obama.

Como era de esperar, la totalidad de los participantes se condujeron con dignidad y relativa moderación con un ensoberbecido Donald Trump proporcionando la única nota discordante. Se negó a comprometerse públicamente a apoyar al candidato que fuera postulado por el Partido Republicano, calificó de "estúpidos" a sus adversarios, dijo que utilizaba su dinero para comprar políticos de ambos partidos y la emprendió contra los tres panelistas porque no le agradaron las preguntas que le formularon. Tres profesionales de la prensa como Chris Wallace, Brett Baier y Megyn Kelley, de la prestigiosa Fox News, que entienden que su misión no consiste en congraciarse con los políticos sino en exigirles que expliquen sus programas y aclaren sus promesas. Que sin una prensa agresiva los pueblos son víctimas de los demagogos y la democracia se desploma.

Para no dejar de ser el Donald terrible y soez que todos conocen, emitió un tweet calificando de "bimbo" (mujersuela) a Megyn Kelley. Esto seguramente le va a limitar el acceso privilegiado que ha tenido hasta ahora a muchos periodistas de Fox News.

Resulta además irónico que el hombre que se presenta como el "macho alfa" de la manada de lobos de una campaña política tenga una piel tan sensible ante preguntas de una periodista. Con ello demuestra que no está preparado para enfrentar la maquinaria despiadada y destructiva con que los Clinton destruyeron a las mujeres que acusaron a Bill de depredador sexual.

En cuanto al desempeño de los participantes las opiniones de los analistas han sido diversas, muchas veces matizadas por sus propias lealtades políticas y por sus preferencias ideológicas. Sin embargo, la opinión preponderante es que Carly Fiorina fue la triunfadora indiscutida del primer debate en horas de la tarde. Su cuenta de twitter creció en solo unas horas en la cantidad astronómica de 250,000 nuevos seguidores. Esto se traducirá en jugosas donaciones para su campaña y un mayor acceso a la prensa nacional. En gran medida, Carly se benefició de haber formado parte del primer panel, donde su participación no fue opacada por los intercambios violentos entre Donald Trump, Chris Christy y Rand Paul. Vaticino que, para el próximo debate, Fiorina estará en el panel principal.

Por otra parte, la mayoría de los analistas coinciden en que en el debate de las 9 de la noche no hubo un claro ganador. Algunos se distinguieron más que otros pero, con excepción de Donald Trump, opino que ninguno pareció haberse infringido un daño irreparable. Y mantenerse a flote debe de ser el objetivo primordial de cualquier candidato en esta época temprana de las primarias. Todavía queda mucho camino por recorrer y numerosas oportunidades de cometer errores. Las encuestas de los próximos días mostrarán si he acertado o no en mi evaluación de los resultados del debate.

Creo, sin embargo, que es posible señalar momentos estelares de algunos de los participantes. Cuando le pidieron su reacción ante la afirmación de Jeb Bush de que él carecía de experiencia para ser presidente, Marco Rubio contestó:"Esta no es una competencia de resume. Si así fuera Hillary Clinton ganaría la presidencia porque ella tiene más años en política que ninguno de nosotros". Y sobre el aborto al por mayor de Planned Parenthood, dijo: "Las generaciones futuras mirarán hacia atrás y nos calificarán de bárbaros por el asesinato de millones de niños"

Cuando le cuestionaron sus credenciales políticas, Ben Carson manifestó: "Lo más importante es tener un cerebro y saber usarlo. Por desgracia eso no ocurre con frecuencia en Washington". Y sobre una campaña frente a Hillary Clinton, expresó:"Hillary es el arquetipo del movimiento del secularismo de izquierda y de las tácticas destructivas de Sal Alinsky. De llegar a ser mi adversaria, sería un sueño hecho realidad".

Confrontado con sus ataques a sus colegas en el Senado, Ted Cruz subió la parada y dijo: "El 'cartel' de Washington no es estúpido sino corrupto". Y sobre la forma de enfrentar la amenaza del Estado Islámico fue terminante: "Para derrotar a ISIS necesitamos un presidente que les diga "si declaras la guerra contra los Estados Unidos te destruyo'".

En su siempre apasionada defensa de los no nacidos, Mike Huckabee la emprendió contra los procedimientos de Plant Parenthood de vender órganos de niños abortados: "Un niño no se vende como las piezas de un automóvil". Y en el comentario más candente de la noche defendió la sustitución del impuesto sobre los ingresos con un impuesto sobre el consumo (Fair Tax) diciendo: "Este impuesto solucionará los problemas del financiamiento del Seguro Social porque será pagado por todo el mundo, los traficantes de drogas, los chulos y las prostitutas". Los panelistas se apresuraron a cambiar el tema formulando preguntas a otros participantes.

Ese fue a grandes rasgos el alto drama político presentado por los candidatos presidenciales del Partido Republicano con la acertada decisión de Fox News de llevarlo a millones de televidentes en todo el mundo. Yo, que nunca tuve la oportunidad de votar en Cuba, me sentí inmensamente emocionado de ser testigo de esta fiesta de democracia. Un sistema imperfecto pero donde los errores de anteriores elecciones siempre pueden ser corregidos en futuras contiendas. Dios bendiga a América y preserve su democracia.

8-12-15

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