EL ACUERDO NUCLEAR CON IRÁN ABRE OTRO CONFLICTO EN ORIENTE MEDIO

Por George Chaya

Aunque no parezca, el acuerdo no ha frustrado las ambiciones nucleares de Irán y está por verse si lo firmado mantendrá a Teherán bajo supervisión internacional para asegurarse que sea incapaz de fabricar armas nucleares.

Como señaló un funcionario saudita a Reuters, la firma del Acuerdo nuclear con Irán ha sido "un día negro" para el Oriente Medio. Occidente escogió -perder y- dejar ganar a Teherán en su tarea de alcanzar potencial nuclear en el corto plazo. Lo mismo ha señalado el PM israelí Benjamín Netanyahu, refiriendo como “un error histórico” la firma de dicho acuerdo.

En base a los detalles del acuerdo anunciado el martes después que Teherán aceptó la mayoría de las condiciones a las que se oponía por los últimos 12 años todo parece ser como el funcionario saudí declaro. Curiosamente el régimen iraní dejo de lado su intransigencia de esos años para liberarse de las sanciones impuestas a su economía y a sus activos congelados. Aunque el señor Obama y los cancilleres europeos piensen, cándidamente, lo contrario. El tiempo que le tomaría a Irán enriquecer suficiente uranio para construir un arma nuclear -aunque Occidente crea otra cosa- se reducirá a menos de Un año.

Aunque no parezca, el acuerdo no ha frustrado las ambiciones nucleares de Irán y está por verse si lo firmado mantendrá a Teherán bajo supervisión internacional para asegurarse que sea incapaz de fabricar armas nucleares.

Sin embargo, la pregunta sigue siendo si el Acuerdo se trata de “un buen o un mal negocio”.

En mi opinión, el acuerdo es una maravilla para la diplomacia iraní, aunque la administración del presidente estadounidense, Barack Obama, sostenga lo contrario y amenace al Congreso de EE.UU. con vetar cualquier posición en contrario de los Republicanos, que sostienen acertadamente, que el acuerdo nuclear abre las puertas del mal en Oriente Medio, tanto igual a lo que creen Arabia Saudita, Turquía e Israel.

También es un mal negocio para las potencias occidentales que no deseaban ver a las grandes potencias de Oriente Medio lanzarse a una carrera armamentista nuclear que sumiría a la región en nuevas turbulencias, lo que inevitablemente sucederá con Turquía y Arabia Saudita que no querrán quedarse atrás.

En cuanto a Irán, ha logrado volver al punto de partida: “Teherán alcanzó su objetivo de defender y continuar con su programa nuclear, también logró aliviar las sanciones que frenaban su crecimiento económico”. En otras palabras, Teherán ha obtenido el mayor provecho de este acuerdo y por estas horas la maquinaria de propaganda de Irán fabrica y difunde términos ni siquiera incluidos en el acuerdo, con ello promociona el gran éxito de su política exterior y celebra lo que ha llamado el "triunfo iraní".

Si el acuerdo ha limitado las capacidades nucleares de Teherán y la obligó a inclinarse, al menos temporalmente hasta retomar impulso, la verdadera preocupación es lo que se va a producir y si el régimen iraní lo utilizará como una carta política. Es difícil creer que Irán abandonará su política de desestabilización regional. Temores similares, incluso han expresado funcionarios estadounidenses de alto rango, entre ellos David Petraeus, el ex director de la CIA, quien dijo que la amenaza más peligrosa que enfrenta la región proviene de las milicias respaldadas por Irán y no solo por el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS).

Si nos focalizamos en la buena fe, en las promesas y garantías de que Irán no avanzara a partir de ahora sobre otros países de la región como el presidente Obama y los gobiernos occidentales sostienen, diciéndonos que mantendrán a Irán bajo gran presión para que el acuerdo tenga éxito pero hacen la vista gorda a las desestabilizaciones políticas de Irán, así como a la interferencia flagrante de Teherán en los asuntos internos de sus vecinos, también podemos sostener que no ha sido un buen negocio más que para Teherán.

Por otra parte, Occidente tampoco tendrá que descuidar el apoyo de Teherán a milicias extremistas, como las fuerzas de la movilización popular de Irak conocidas como el Hashid Sha´abi, que se han convertido gradualmente en parte del ejército iraquí, ni en Hezbollah, infiltrada en el ejército libanes, y que funciona como un ejército privado que brinda cobertura al régimen del presidente Bachar al-Assad en Siria. Irán ha establecido y publicita una política basada en la ecuación de luchar contra el terrorismo regional utilizando -precisamente- el terrorismo, y puede hacerlo dado el ensordecedor silencio de Occidente.

Arabia Saudita, los Estados del Golfo e Israel recibieron la noticia del acuerdo nuclear como una apertura de puertas a la profundización del conflicto que Irán estimula en la región. Sin embargo, la verdadera preocupación es que el acuerdo abrirá otras puertas del mal cuando emerja la reacción de los grupos terroristas sunitas. Y las proporciones de esa reacción pueden tener consecuencias tan drásticas como inimaginables que exceden el Oriente Medio y pasaran, inevitablemente, a ser globales. Allí habrá de ser el momento donde la comunidad internacional no escapará a la escalada mundial del conflicto.

 

COMENTARIOS


Comentario
*El Administrador de la Nueva Nacion se reseva el derecho de no aprobar comentarios inapropiados.
 
Missing Image