EL EMBUDO

Por Angélica Mora Beals

El burlesco juego del Embudo del gobierno cubano, en el que lo ancho para ellos, es una afrenta para los que esperaban cambios favorables para la disidencia y el pueblo de Cuba.

Ahora, solo resta sentarse a ver cómo aflora la situación de los derechos humanos en Cuba, luego del asentamiento del Deshielo.
Muchos, curados de espanto, no se sorprenderán de ver que la situación sigue igual o peor, con la represión campante por toda la Isla en arrestos, golpes y encarcelaciones de los opositores.

Porque, cómo creer en cambios si, previo al restablecimiento de las relaciones entre ambos países no hubo ni siquiera un amago de esconder la mano represora y por el contrario, en un triunfalismo brutal, más se ha golpeado y encarcelado estos días a los disidentes, especialmente durante las actividades dominicales en que las que Damas de Blanco y activistas de los derechos Humanos concurren a las Iglesias

El régimen de La Habana pareciera estar diciendo "nadie nos puede tocar, no hay ley o país que nos contenga" y prosigue la represión, como en los mejores tiempos.

Cómo pretenden detener el éxodo silencioso, pero masivo de cada día, si no hay libertad, si no hay incentivos, si no hay democracia, en la cual se respeten los Derechos Humanos de cada cual.
Para llegar a un acuerdo tan importante, como lo fue el pleno restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el gobierno de Washington debería haber exigido más y no haberle dado todos los beneficios al régimen comunista de Cuba, sin pedir nada a cambio.

Lo poco que ha dado La Habana es cosmético y puede ser alterado en cualquier momento, como lo ha sido volver a encarcelar a los presos políticos que habían sido liberados durante el acuerdo de diciembre pasado.

El burlesco juego del Embudo del gobierno cubano, en el que lo ancho para ellos, es una afrenta para los que esperaban cambios favorables para la disidencia y el pueblo de Cuba.
Esperen ahora las exigencias de la Habana: requerimientos, compensaciones, apremios y reclamaciones.

Por todo esto, no aguarden entonces que se detenga el éxodo actual y la fuga de los deportistas. En la Isla, nadie cree en el régimen y los cubanos solo están atentos a una oportunidad para huir y poder buscar en Tierras de Libertad, lo que les niega en la Patria su gobierno, apernado en el poder y hoy ayudado por los EEUU.

 

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