LA SEGUNDA GUERRA CIVIL

Por Esteban Fernández

Desde el mismo día en que Barack Obama comenzó su primera campaña electoral para presidente un buen amigo me dijo: “Este es el candidato de la Manchuria” y cuando tomó posesión me manifestó: “¡Tú veras que aquí se va a desarrollar una guerra civil!”

Bueno, el tiempo le está dando la razón: la guerra civil todavía no ha llegado a desencadenarse pero me da la sensación de que muchos están enfrascados en echar el resto contra todo vestigio de patriotismo y decencia en esta nación. ¿Es idea mía o aquí están acelerando los acontecimientos y han logrado que los Estados Unidos de Norteamérica esté completamente dividido en dos grupos irreconciliables que cada día se piden la cabeza uno al otro? Y tal parece que es el propio presidente quien azuza la candela de la discordia y toma partido a favor de uno de los dos bloques en disputa.

¿Saben que es lo único que demora el inicio de la contienda? Muy sencillo: que las armas están en las manos de una de las dos facciones. Y de ahí surge ese odio y esa inquina contra las armas de fuego de los desarmados.

Es decir, que de un lado -del lado bueno según yo- están las fuerzas armadas de USA de las cuales les hablé hace poco, la policía, el FBI, la Guardia Nacional, la American Rifle Association, los republicanos y la mayoría silente.

Y del otro están los profesores universitarios, los liberales, los seudo-intelectuales, los izquierdistas, los comunistas, los revoltosos, los anarquistas, los Al Sharpton, los Jesse Jackson, los Clinton, los que promueven la lucha entre las razas, entre los géneros, entre los pobres y los ricos, entre ciudadanos e indocumentados.

A cada rato el bando de los malos lanza a sus partidarios para las calles para protestar y ya tienen sus tropas de choque que van de un punto al otro para instigar, para crear el desorden y últimamente hasta para atacar a policías. Pero todavía no tienen la fuerza suficiente. Solamente están como se dice en Ingles: “Testing the waters” y viendo hasta donde pueden llegar. Quizás los que estamos más viejos no llegaremos a ver el desenlace de la gran batalla que se avecina. Pero nuestros nietos si la verán.

La inmensa mayoría de la prensa de este país viene instigando la bronca y haciendo una bestial labor de zapa. A veces hasta sin darse cuenta, otras con la peor de las intenciones. MSNBC, por ejemplo, es una cloaca buscadora de líos y desavenencias, existe una campaña brutal para darle cranque a los negros, a los hispanos y hasta tratan de integrar a los pocos indios que van quedando y a cuanta persona se considere desvalida o discriminada. Mientras, denigran a cuantos conservadores les hacen frente: Sara Palin, Ted Cruz, Mitt Romney, Karl Rove, Michele Bachmann, Glenn Beck, el general David Petraeus, Sean Hannity y muchos más.

El cine es una cantera inagotable promoviendo la división donde el 90 por ciento de los actores y directores son más marxistas que Marx y más leninistas que Lenin. Y algunos son tan tontos que ni saben que son utilizados. Hollywood y sus estrellas cambiados por estiércol se pierden las bolsas. Capitalistas y millonarios comprando sogas para sus pescuezos.

¿Cuándo se formará la reyerta mayúscula? Gracias a Dios la cosa demora porque la intención de los grandes conspiradores con George Soros a la cabeza es a largo plazo y sumamente difícil de llevar a cabo. Según ellos: cuando desarmen completamente a la población, cuando neutralicen a los cuerpos policíacos, cuando desmoralicen por completo a la juventud, cuando reduzcan hasta lo infinito a las fuerzas armadas, cuando nadie confíe en las instituciones ni en los políticos, cuando logren cerrar a Fox News, cuando disuelvan a la A.R.A., cuando convenzan a las masas de que los sacerdotes son todos unos pedófilos y que la única solución es la rebelión.

En realidad, aunque mi escrito le haga creer lo contrario, todavía no todo está perdido SOLO ESTOY SEÑALANDO LAS INTENCIONES DE LOS ENEMIGOS a los cuales debemos combatir. Soy realista, veo lo que se avecina, estoy claro en la existencia de una gran conspiración mundial encaminada a demoler los cimientos de esta gran nación, pero confío en que aquí las personas decentes, religiosas, militares y patriotas son mayoría. Y les falta mucho a los del bando contrario para medir fuerzas en mayor escala. Y espero que cuando se envalentonen y lo hagan sean pulverizados.

 

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