LOS LOBOS ROJOS Y LA CAPERUCITA SEPIA*

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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"El lobo devoró primero a la abuelita y después a la caperucita. Acto seguido quedó tumbado en la cama, dormido de tan harto que estaba. El cazador sacó su cuchillo y rajó el vientre del lobo. ¡La Abuelita y Caperucita estaban vivas! Para castigar al lobo malvado, el cazador le llenó el vientre de piedras y se lo volvió a cerrar. Cuando el lobo despertó sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las piedras pesaban mucho cayó en el estanque de cabeza y se ahogó".

Los lobos rojos de Birán están de plácemes porque se han devorado a una caperucita sepia* que tiene por morada una casa blanca. Y no una casa blanca de pacotilla o una caperucita cualquiera sino la Casa Blanca de la caperucita Barack Obama, desde la que se traiciona a los amigos y se le dispensan favores especiales a los enemigos de los Estados Unidos. Pero, en contraste con el tradicional cuento de terror y engaño que ha cautivado por generaciones a adultos y niños, en esta versión de la Caperucita Roja que es el acuerdo Obama-Castro no existe engaño sino sólo terror.

No existe engaño porque ambos bandos han hecho de la mentira una forma de gobernar y ambos están conscientes de que se han mentido mutuamente. Terror para un pueblo cubano que, una vez pasada la euforia efímera de las falsas esperanzas de mejorar sus condiciones de vida, vera que su mundo ha cambiado para lo peor. Porque se verá sometido a mayores maltratos por parte de un régimen fortalecido por la impunidad que le representa el reconocimiento por la primera potencia del mundo y la prosperidad que le traerán los dólares norteamericanos.

Después de la obtención de dólares de turistas norteamericanos, el mayor interés de la tiranía castrista es que la saquen de la lista de países promotores del terrorismo. Esto le daría acceso a asistencia por parte del gobierno de EEUU u organismos internacionales, así como a los mercados financieros internacionales. Obama ya ha comenzado a dar pasos hacia esa meta consultando a un Congreso en manos republicanas que él sabe se lo negará. Pero como ha hecho con los temas de inmigración y ha tratado de hacerlo con Irán, Obama se propone actuar por decreto.

El Mesías devenido emperador justifica la acción afirmando que ha obtenido seguridades de que La Habana no se inmiscuirá en actos terroristas en el futuro. No acepto ni por un momento que Obama sea el único gobernante sobre la Tierra que crea todavía en las promesas de los dos tiranos. En esta larga lucha por derrocar a la tiranía castrista, se han repetido en palabras, imágenes y sonidos las promesas hechas por el diablo mayor y violadas más tarde por él y por su sanguinario hermano.

Para beneficio de quienes hayan andado por un viaje galáctico durante el último medio siglo vamos a citar una pocas: "Elevaremos el estándar de vida del cubano superior al de Estados Unidos y del de Rusia… Habrá libertad para los que hablan a favor nuestro y para los que hablan en contra nuestro y nos critican….. Restableceremos todos los derechos y libertades, incluyendo la absoluta libertad de prensa…. Nunca vamos a usar la fuerza y el día que el pueblo no me quiera, me iré…. Las ideas se defienden con razones, no con armas. Soy un amante de la democracia…. Los que hablan de democracia deben empezar por saber en qué consiste el respeto a todas las ideas…no perseguimos a nadie" Estas son las palabras de los mentirosos en cuyas promesas dice creer Barack Obama. Ellos siguen mintiendo a sabiendas de que ya nadie los cree y él sabe que mienten pero no le importa porque todo queda entre mentirosos.

Las mentiras de Obama, por otra parte, son tan recientes y han sido tan documentadas que son ignoradas únicamente por los fanáticos que lo apoyan sin exigirle que cumpla sus promesas falsas. Ahí están la izquierda vitriólica que odia a su propio país, la mayoría de los votantes negros que todo lo ven a través del cristal del color y los inmigrantes ilegales en busca de soluciones fáciles donde no se les reclame responsabilidades por sus violaciones de las leyes norteamericanas. Resulta inaudito que estas personas sigan tolerando las promesas falsas del Partido Demócrata antes que exigir a ambos partidos una reforma migratoria integral, perdurable y dentro de los parámetros de la legalidad.

Como en el caso de los Castro, pasemos revista a un breve muestrario de las mentiras de Obama. En 2009, durante su primer discurso sobre el Estado de la Unión, Obama prometió "reducir el déficit a la mitad hacia el final de mi primer mandato en el cargo”. En cambio, Obama ha promediado déficits casi tres veces superiores a los de su predecesor. En un discurso posterior dijo:“Durante los próximos dos años, este plan [de estímulos] salvará o creará 3.5 millones de empleos”. Puede que hubiese prometido 3.5 millones de nuevos empleos, pero en cambio está 7.7 millones de empleos por debajo de su objetivo.

Con respecto al casi universalmente rechazado Obamacare, el Mesías dijo: “…debemos tener una atención médica de calidad y asequible para todos los americanos. Se trata de un compromiso que se ha de cumplir en parte logrando la eficiencia que desde hace tanto tiempo necesita nuestro sistema”. Una mentira cruel por razones políticas y un plan vendido por medio del engaño a un pueblo urgido de una restructuración de su sistema de salud bajo el control del médico y el paciente, no de una burocracia gubernamental arrogante e inepta. De hecho, según la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), se prevé que 30 millones de americanos sigan sin seguro incluso después de que Obamacare sea implementado por completo.

En su empeño de complacer a una izquierda obsesa por la teoría peregrina del calentamiento global, Obama ha dicho “Invertiremos $15,000 millones anuales para desarrollar tecnologías como las energías eólica y solar, los biocombustibles avanzados, el carbón limpio…" Cuando Obama comienza a hablar sobre “invertir” el dinero del contribuyente, tenga cuidado. Las empresas exitosas no necesitan la inversión del contribuyente. La ya tristemente famosa compañía energética Solyndra es el ejemplo más notorio de “invertir” en compañías energéticas que terminan en quiebra. Las subvenciones públicas para esta compañía de energías verdes les costaron a los contribuyentes americanos la pérdida de $627 millones.

El encargado de poner en práctica el acuerdo Obama-Castro es John Kerry, hermano ideológico del presidente y con una trayectoria de apoyo a dictadores y comunistas del Continente Americano. En 1985, en medio de la Guerra Fría, Kerry encabezó una delegación de legisladores a Nicaragua, donde se reunió con el comandante sandinista Daniel Ortega. A su regreso de Managua, Kerry se mostró partidario de poner fin al apoyo estadounidense a la resistencia conocida como los "Contras". La Cámara de Representantes siguió su recomendación y rechazó un paquete de ayuda de US$14 millones para los Contras. Al día siguiente, Ortega voló a Moscú para obtener US$200 millones en ayuda del Kremlin. En junio de 2009, Kerry nuevamente intercedió por el lado oscuro y equivocado de la historia. En este caso respaldó el intento de Manuel Zelaya en Honduras de prolongar ilegalmente su mandato presidencial violando la constitución del país.

Ahora bien, como soy un optimista incurable, tal como en el clásico de La Caperucita, vislumbro un final feliz para el pueblo de Cuba. Como en el cuento de marras, estos dos lobos rojos que, como el lobo que devoró a la caperucita y a su abuelita, han devorado vidas, haciendas, cultura e historia de la nación cubana terminarán ahogados por el peso de las piedras de sus injusticias en su propio charco de inmundicias. Su gemelo ideológico, compañero en la mentira y último asidero para aferrase al poder que es Barack Obama tiene los días contados--exactamente 615 días--y ellos también.

*Color marrón rojizo que se obtiene del saco de tinta del pez sepia

4-21-15

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