OTRA CUMBRE, OTRA DESVERGÜENZA

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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Este viernes 10 de abril un grupo de farsantes disfrazados de mandatarios honorables se reúnen en Panamá en la que ha sido denominada VII Cumbre de Las Américas. En la agenda oficial abundan, entre otros, los consabidos temas de desarrollo económico, educación para todos, derechos humanos y democracia representativa. Los mismos temas que integraron la agenda de las seis Cumbres de Las Américas que precedieron a esta farsa de Panamá. Una simple mirada al deplorable estado de los pueblos americanos basta para demostrar la validez de nuestras afirmaciones.

Con excepción de unos pocos países como Perú, Chile y Colombia el resto de los países sudamericanos sufren de un endémico estancamiento económico, con el caso aberrante de una Cuba donde los obreros trabajan bajo condiciones muy similares a las de los esclavos de nuestra época colonial. Otra especie de estancamiento económico está teniendo lugar en los propios Estados Unidos, supuestamente la primera potencia económica del mundo. La fórmula socializante de Barack Obama ha sido responsable del más lento período de recuperación económica posterior a la Segunda Guerra Mundial. El resultado ha sido que la tasa de participación en el empleo de los obreros norteamericanos es de sólo el 63 por ciento--la más baja desde 1978--con más de 90 millones de norteamericanos sin trabajo.

Desde luego, que estas opiniones serán retadas por economistas zurdos porque todos sabemos que las estadísticas son manipuladas para servir los intereses ideológicos de quien las cita. Pero ninguno de esos 90 millones de desempleados se traga la patraña de que la economía norteamericana marcha a viento en popa.

La educación, el verdadero motor que impulsa el bienestar económico de los pueblos, es otra área donde los reunidos en Panamá han fracasado rotundamente. En los campos y pueblos pequeños de la América Hispana existe una notoria escasez de maestros, unida al ausentismo de jóvenes que se ven obligados a dejar la escuela para ayudar en el mantenimiento de la familia.

De nuevo, el premio del cinismo se lo llevan unos tiranos cubanos que hacen ostentación de supuestas bajas tasas de analfabetismo pero cuyos estudiantes escriben ventana con "b" labial y zapatos con "s". Las escuelas cubanas, a la manera del adoctrinamiento religioso impartido en las madrazas de Arabia Saudita, son unos centros de adoctrinamiento con fines ideológicos. Nuestros malvados saben que la ignorancia y el fanatismo van de la mano y benefician a los tiranos.

Por otra parte, la defensa de los derechos humanos son una hipocresía compartida por la totalidad de los participantes en esta VII Cumbre de Las Américas. Es cierto que los derechos humanos no son violados con la misma intensidad en todos los países de la América Hispana, pero es obvio que todos los gobernantes, aún los que no los violan, mantienen un repugnante silencio cómplice con respecto a violadores contumaces como Raúl Castro y Nicolás Maduro. El caso más notorio es el de un Obama que no sólo cierra los ojos ante el infierno de la Isla cárcel castrista sino se prepara para sacar a los terroristas cubanos de la lista de países promotores del terrorismo.

El mismo grado superlativo de hipocresía es desplegado por la totalidad de estos mandatarios, muchos de ellos resultado de elecciones por voto popular, cuando reciben eufóricos a uno de los más prolíficos asesinos y longevos tiranos que ha conocido América. Más de medio siglo sin permitir una sola elección popular. Su reprensible conducta demuestra que ninguno de aquellos que saluden a Raúl Castro se sentirá asqueado de estrechar las manos manchadas con la sangre de Virgilio Campanería, de Pedro Luís Boitel, de Laura Pollan, de Oswaldo Payá, de Orlando Zapata, de los pilotos de Hermanos al Rescate y de tantos otros que harían interminable esta lista.

Los compinches castristas del ALBA impusieron como condición para su asistencia a la Cumbre una invitación a los tiranos cubanos. El Mesías Barack Obama se sumó a la comparsa sin la más mínima objeción y en total concordancia con la exigencia del ALBA. Y es lógico que así haya sido porque Obama ha sustituido a Maduro como el último patrocinador de los déspotas cubanos. Yo vaticino además que podríamos verlo coincidir en la Habana con su cómplice en la resucitación de la tiranía castrista el Papa Francisco, cuando este último visite Cuba a finales de este año.

Mientras tanto, al oprimido pueblo de Cuba que lo parta un rayo. ¿Y qué de la Carta Democrática Interamericana, firmada en Perú en el 2001? Pues ha sido impresa en papel higiénico para servicio de todos estos desvergonzados. ¿Quién ha visto que una lista de principios para engañar tontos sea capaz de interferir con los intereses de una banda de malhechores como los reunidos esta semana en Panamá?

De lo que no tengo la menor duda es de que, a pesar de un mundo consumido por el egoísmo y paralizado por la cobardía, muy pronto el pueblo de Cuba recuperará su libertad. No con la solidaridad de estos desvergonzados sino gracias al esfuerzo de su pueblo y la ayuda de un Dios que es el amigo que nunca falla a quienes lo proclamamos como nuestro Padre y nuestro Salvador. Si quienes hoy luchamos no llegamos a esa Tierra Prometida no tiene la menor importancia porque, para nosotros, la causa de la libertad de Cuba es más grande y más importante que nuestros propias vidas.

4-8-15

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