CIENTÍFICOS ESPAÑOLES ENCUENTRAN PARTE DE LOS RESTOS DE MIGUEL DE CERVANTES A PROPÓSITO DEL ANIVERSARIO 400 DE ‘EL QUIJOTE’

Por Jeannette Neumann

THE WALL STREET JOURNAL

MADRID—Investigadores anunciaron el martes que identificaron parte de los restos de Miguel de Cervantes, el autor de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, considerada la primera novela moderna.

Los científicos dijeron que no lograron identificar categóricamente los restos de Cervantes, luego de cuatro siglos de deterioro que han dejado a muchos huesos en fragmentos. Sus restos se encontraban en un ataúd que contenía los despojos de otras 14 personas, lo que complicó la tarea de identificar qué fragmentos pertenecían al creador de la obra maestra de la literatura española.

No obstante, basados en registros históricos y evidencia antropológica obtenida en el último año, los investigadores dicen estar convencidos de haber hallado los restos de el Príncipe de los Ingenios.

“Estamos convencidos que entre esos fragmentos tenemos algo de Cervantes”, dijo Francisco Etxeberria, uno de los líderes del proyecto el martes en el ayuntamiento de Madrid. “Sin embargo, no puedo decir eso con absoluta certeza”. La principal evidencia, dijeron Etxeberria y sus colegas, fueron documentos históricos que indicaban dónde se enterró a Cervantes, así como la edad de los huesos y ropa que encontraron en la tumba número 32.

Francisco José Marín Perellón, historiador de la ciudad de Madrid, dijo el martes que documentos históricos condujeron a los investigadores a determinar que Cervantes había sido enterrado en 1616 en una iglesia en lo que hoy es el centro de Madrid.

Pero entre 1698 y 1730, un proyecto de construcción para expandir la iglesia obligó a transferir 17 cuerpos a una cripta cercana. Cervantes y su esposa se encontraban entre los que fueron movidos, dijo Marín Perellón y desde entonces descansan allí.

Los antropólogos han descubierto los restos de 240 cuerpos enterrados en el piso de la cripta. También hallaron otros restos en 36 nichos en el muro.

En una de las tumbas más profundas, ubicada a 135 centímetros bajo el suelo de la cripta, los antropólogos hallaron los restos de 15 cuerpos, incluyendo cinco niños. La edad de los huesos y la deteriorada ropa les llevó a determinar que los restos en la tumba eran del siglo XVII.

Mr. Etxeberria y la antropóloga Almudena García Rubio dijeron que el siguiente paso es realizar pruebas a los fragmentos de hueso para extraer su ADN. Sin embargo, dijeron que es poco probable que rinda fruto porque no conocen a ningún descendiente de cervantes con el cual pudieran comparar las muestras de ADN.

Este año se cumple el 400º aniversario de la publicación de la segunda parte de la novela, que sigue las aventuras del caballero errante y su compañero Sancho Panza a través de España, y las celebraciones de la vida y obra del autor están a la orden del día.

Cervantes murió al año siguiente de la publicación de su obra maestra, y el hecho de que sus restos descansan en algún lugar del Convento de las Trinitarias Descalzas de la capital española no es ningún secreto. Pero fue sólo en los últimos 12 meses que se emprendió una búsqueda seria de los mismos.

Una placa de mármol instalada en 1870 en uno de los muros del convento declara que el Príncipe de los Ingenios está sepultado allí. La Real Academia Española, que produce el diccionario oficial de la lengua castellana, ha organizado una misa anual en honor del autor en este convento desde 1861.

En abril de 2014, a instancias del historiador español Fernando de Prado, cuya investigación ratificó que Cervantes está efectivamente sepultado en ese lugar, las autoridades de Madrid aportaron 62.000 euros (US$65.000) para iniciar la búsqueda. Utilizando radiación electromagnética, que permite detectar objetos en pequeños espacios, un equipo de investigadores liderado por Luis Avial determinó los lugares de la cripta y de otras partes de la laberíntica planta del convento que podrían guardar restos humanos. El equipo procedió luego a excavar esos puntos y tamizar los resultados.

Nadie sabe decir por qué se tardó tantos siglos para empezar esta búsqueda. Algunos dicen que la decisión de la ciudad de financiar la iniciativa—en medio de un año electoral—jugó un rol importante, así como el entusiasmo generado por el cuarto centenario de la publicación. Además, la tecnología actual permite hacer una excavación menos intrusiva que la que era posible en el pasado.

Cuando se le preguntó por qué demandó tanto tiempo tomar la decisión de buscar los restos de Cervantes, Avial respondió con una referencia jocosa a Cristiano Ronaldo, el delantero estrella del Real Madrid: “si hubieran sido los huesos de Ronaldo, habríamos tirado abajo el convento”.

Los investigadores esperaban poder identificar los restos gracias a las heridas que Cervantes sufrió en 1571 durante la batalla de Lepanto, que enfrentó a las flotas del Imperio Otomano y la Liga Santa, una alianza de países cristianos.

Las autoridades de Madrid ven el hallazgo como una excusa perfecta para crear un nuevo espacio cultural en el corazón de la ciudad, imitando lo que ocurre con Shakespeare en su ciudad natal, Stratford-upon-Avon. El descubrimiento de los huesos de Cervantes ratificaría la importancia de la capital española como una “ciudad con historia, con sus secretos y leyendas”, dice Pedro Corral Corral, delegado de las Artes, Deportes y Turismo del ayuntamiento de Madrid.

“No es normal que no sepamos dónde está enterrado el príncipe de la literatura española [y] que sus restos estén perdidos dentro de la iglesia”, dijo Darío Villanueva, director de la Real Academia Española.

El convento, en el que viven 12 monjas, ocupa toda una manzana en el Barrio de las Letras, llamado así porque fue allí vivieron Cervantes y otros escritores de la Edad de Oro de la literatura española, durante los siglos XVI y XVII.

Pero los homenajes en el barrio al autor de Don Quijote son escasos. En la calle Cervantes, una leyenda incrustada con letras doradas en el pavimento señala el lugar donde se levantaba la casa del novelista, demolida en 1833.

Por más de treinta años, Mariano Gómez ha sido propietario de un restaurante cerca del convento, y sus clientes y los transeúntes le han preguntado siempre sobre Cervantes. “Todo el mundo quiere saber dónde está la tumba”, dijo Gómez, de 73 años, en medio del bullicio que llenaba su local un sábado al mediodía. “Es como en Inglaterra, donde la gente se toma una foto en la tumba de Shakespeare. Es normal. ¿Por qué no aquí? “

En noviembre, la Real Academia Española publicó una versión abreviada de Don Quijote, un intento de hacerlo más accesible a las generaciones más jóvenes. Aunque la publicación coincidió perfectamente con las celebraciones del aniversario, Villanueva señala que el gobierno español encargó una versión “popular” de Don Quijote en 1912.

“Con sólo un siglo de retraso, hemos cumplido con la solicitud del gobierno”, dijo Villanueva, en una referencia irónica al pausado ritmo de la institución que preside. “Se ha dado un poco de tiempo. La Academia se disculpa”.

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