VENENO CONTRA EL DOLOR

Un análisis de venenos de araña revela siete compuestos prometedores con capacidad de aliviar el dolor crónico.

Un estudio reciente ha demostrado que siete de los innumerables compuestos presentes en el veneno de arañas bloquean un paso clave en la capacidad que tiene el organismo para enviar señales de dolor al cerebro. Con este trabajo se da un paso adelante en la búsqueda de un medicamento basado solo en uno de estos compuestos, que podría daría lugar a una nueva clase de potentes analgésicos.

La imposibilidad de controlar el dolor puede arruinar la vida de los afectados. Una de cada cinco personas en el mundo sufre dolor crónico, y los tratamientos existentes a menudo no proporcionan alivio. Además, el dolor crónico supone una carga económica enorme: solo en los EE.UU. conlleva un coste de unos 600.000 millones de dólares al año, mayor que el derivado del cáncer, la diabetes y el accidente cerebrovascular juntos.

Los afectados sienten dolor en una parte del cuerpo cuando los nervios de la zona en cuestión envían señales al cerebro a través de la denominada vía del dolor, en la que intervienen los canales de sodio Nav1.7 de las neuronas. Se trata de unas proteínas transmembrana que permiten el paso de iones sodio a través de la membrana celular y tienen un papel muy importante en la generación del potencial de acción y en la transmisión del impulso eléctrico. Investigaciones anteriores habían demostrado que ciertas personas insensibles al dolor carecen de canales de sodio Nav1.7. debido a una mutación genética. Los autores se plantearon entonces que el bloqueo de estos canales permitiría aliviar el dolor de las personas con las vías del dolor normales.

Parte de la búsqueda de nuevos medicamentos se ha centrado en las 45.000 las especies de araña que hay en el mundo, muchas de las cuales matan a sus presas con venenos que contienen cientos, o incluso miles, de moléculas proteicas. Algunas de estas moléculas inhiben la actividad nerviosa. Una estimación conservadora indica que existen nueve millones de péptidos venenosos, y hasta ahora solo se ha explorado el 0,01 por ciento de este enorme potencial farmacológico. El reto consistía en crear un método que permitiera identificar, de entre este vasto número de péptidos, los que podrían resultar útiles.

El equipo ideó un sistema para analizar con rapidez los compuestos en los venenos de arañas. Mediante su nuevo enfoque, examinaron los venenos de 206 especies de araña, lo que reveló que el 40 por ciento de los venenos contenía al menos un compuesto que bloqueaba los canales Nav1.7 humanos. Identificaron siete compuestos prometedores; uno de ellos era particularmente potente y presentaba una elevada estabilidad química, térmica y biológica, lo que lo convertían especialmente interesante como posible analgésico.

Según los autores, aprovechar esta fuente natural de medicamentos permitiría acelerar el desarrollo de una nueva clase de analgésicos que podrían ayudar a las personas que sufren dolor crónico y no responden a otras opciones terapéuticas actuales.

Más información en British Journal of Pharmacology

Fuente: Wiley

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