LOS CHILENOS Y NUESTRAS DIVISIONES

Por Angélica Mora Beals

La mayoría de los chilenos vieron la intervención de las Fuerzas Armadas como algo inevitable y la única salida en ese momento para acabar con el caos.

En mi Patria, todavía hay divisiones políticas, que comenzaron mucho antes que Chile eligiera a Salvador Allende como Presidente el 3 de noviembre de 1970, pero se exacerbaron en los 3 años de su mandato, que culminó con el Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Desde entonces decimos que nos hemos recobrado, pero sabemos que no es así.

A flor de piel se pueden ver las profundas heridas dejadas por el frustrado intento de imponer el comunismo en Chile, las luchas de grupos de izquierda radicales tratando de imponer la anarquía en el país y las muertes y desapariciones, durante el golpe de estado de los militares.

La mayoría de los chilenos vieron la intervención de las Fuerzas Armadas como algo inevitable y la única salida en ese momento para acabar con el caos. Lo inaceptable fueron los abusos y muertes que se produjeron durante el Golpe.

Muchos de mis compatriotas, con que he conversado estos dias, citan la crisis de Venezuela como el mejor ejemplo de lo que habría sucedido, si seguía el comunismo adentrándose en nuestro territorio. Los chilenos vivimos el mismo caos y la misma falta de lo más esencial como hoy los venezolanos, además de la amenaza de perder los derechos más fundamentales.

Por eso, pensamos, la prosperidad económica de estos años sería una ilusión y la libertad individual una quimera, si el país se hubiera entregado sin luchar al comunismo.

Hoy los chilenos, mediante la libertad ganada con sangre y dolor, podemos discutir abiertamente el pasado y podemos buscar lo mejor para nosotros y las futuras generaciones, en paz y prosperidad.

Y ahí están las heridas, para recordarnos cómo es que se produjeron.

 

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