LA LUCHA SE PROFUNDIZA

Oswaldo Álvarez Paz

oalvarezpaz@gmail.com

@osalpaz

El prematuro fallecimiento de nuestro querido amigo Rafael Enrique Casal obliga a la reflexión profunda y la renovación de propósitos para impulsar el cambio. Portugueseño pero radicado en Valencia, hombre de familia, reconocido médico y destacado profesor universitario, honesto y valiente luchador político. Formó parte de los compatriotas que impulsan el Proyecto País, vía Constituyente. El federalismo descentralizado, la municipalización de la vida pública y la rebelión de las regiones para alcanzar las metas, son algunos de los elementos que alimentaron sus luchas y anhelos. No vivió en vano.

El cambio es inevitable. A medida que pasan los días se multiplican los escándalos en las alturas. La presencia de los tentáculos del narcotráfico está, una vez más, a la vista de propios y extraños. La denuncia y actual investigación internacional con relación al señor Cabello, formulada por el Capitán de Corbeta Leamsy Salazar Villafañe, círculo intimo de la seguridad del denunciado y del difunto Chávez, se suma a las preexistentes en la misma dirección. El Cartel de los Soles se desespera, le llegó el ocaso. Ha sido dicho, no hay secretos eternos. La verdad tiene su hora.

No menos grave es la decisión del régimen de desviar hacia la fuerza armada la responsabilidad de enfrentar las protestas y manifestaciones públicas a las que todo ciudadano tiene derecho. Le han ordenado el uso de armas y sustancias mortales para alcanzar los objetivos de violencia y represión.

La Constitución, una vez más, es violada y desconocida en un área fundamental que toca tanto la libertad como derechos humanos fundamentales. Sinceramente me sorprendió la resolución 008610, ampliamente comentada por estos días. Jamás me hubiera imaginado al General Vladimir Padrino López, Ministro de la Defensa y director del Comando Estratégico Operacional, como marioneta de este régimen tambaleante y desprestigiado. El honor y la decencia de la mayoría de los oficiales activos de la FANB, los mantiene en silenciosa resistencia, obligados por su condición “obediente y no deliberante”. No sabemos hasta cuando, pero todo camina hacia un desenlace tempranero. Parece inevitable. Maduro no sirve.

 

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