AYUNO DIARIO PARA PREVENIR LA OBESIDAD

La abstinencia de comida durante entre 9 y 12 horas podría ayudar a impedir el desarrollo de dicha enfermedad.

La sobreexposición a la luz artificial y el uso prolongado de la televisión, las tabletas electrónicas y los teléfonos inteligentes hacen que, hoy en día, nos acostemos más tarde y, por consiguiente, comamos más que en el pasado. Un trabajo con ratones publicado en la revista Cell Metabolism por investigadores del Instituto Salk sugiere ahora que la limitación del consumo de alimentos durante intervalos de entre 9 y 12 horas, tal como se hacía hace apenas un siglo, reduciría la incidencia de obesidad en la población mundial. Estos resultados se suman a los de estudios anteriores, según los cuales dicho trastorno dependería de qué y cuándo comemos.

«La mayoría de los expertos en nutrición afirma que hay que seguir una dieta saludable para evitar el riesgo de padecer sobrepeso», señala Satchidananda Panda, uno de los autores del estudio. «Sin embargo, una gran cantidad de personas no tiene acceso a una alimentación de este tipo. Entonces, ¿cómo pueden curar la obesidad?».

Para ello, Panda y sus colaboradores alimentaron alrededor de 400 ratones genéticamente idénticos, tanto «normales» como obesos, con diferentes tipos de dietas. Los resultados pusieron de manifiesto que, independientemente de este factor y del peso del animal, la abstinencia de comida durante intervalos de tiempo regulares resultó beneficiosa para la salud de los animales. Más allá de si los alimentos suministrados presentaban un alto contenido solo en grasas, en grasas y sacarosa o solo en fructosa, los roedores que fueron sometidos a ayunos que duraban entre 9 y 12 horas ganaron menos peso que los alimentados con una dieta de control, aunque ambos grupos consumieron la misma cantidad de calorías diarias.

En concreto, los investigadores obligaron a los animales con obesidad a comer alimentos ricos en grasas cada nueve horas. Aunque cada día ingirieron el mismo número de calorías, al cabo de unas semanas estos ratones redujeron su peso corporal en un cinco por ciento. De igual manera, al final de las 38 semanas de duración del estudio, alrededor de un 25 por ciento de ellos no aumentó su peso en comparación con los que siguieron la misma dieta pero sin restricciones horarias. El experimento proporcionó resultados similares también cuando los dos grupos de ratones fueron alimentados a partir de una dieta más equilibrada, lo que demostró que los sometidos a restricciones horarias de alimentación presentaban una masa muscular más magra.

En otra prueba, ratones flacos alimentados con altos contenidos de grasas cada 9, 10 y 12 horas seguían presentando las mismas características fisiológicas. En cambio, en el caso de un intervalo temporal de 15 horas, los beneficios para su salud fueron más modestos. Finalmente, los científicos investigaron las consecuencias de interrumpir temporalmente estos hábitos, por lo que, solo durante los fines de semana, algunos de estos múridos podían acceder a comida rica en grasas sin ningún tipo de restricción. Los animales mostraron poseer menos masa grasa y ganaron menos peso que los que recibieron el mismo tipo de alimentación durante todos los días. De hecho, el primer grupo de roedores no mostró cambios fisiológicos sustanciales, lo que sugiere que algunas interrupciones temporales en la dieta no implican consecuencias remarcables para el organismo.

Según Panda, a pesar de que aún no haya sido ensayado en seres humanos, este método experimental representa para los investigadores una nueva herramienta para profundizar en el conocimiento de las causas de la obesidad.

Más información en Cell Metabolism

Fuente: Instituto Salk

http://www.investigacionyciencia.es/noticias/ayuno-diario-para-prevenir-la-obesidad-12852

 

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