MI VERDAD SOBRE EL MUSEO CUBANO DE ARTE Y CULTURA.

Nunzio Mainieri, M.D.

Ex Presidente del MCAC

Antecedentes históricos

No tuve el privilegio de contarme entre los fundadores del MCAC y me sumé a las labores del mismo unos pocos meses después de que ocupara el edificio facilitado por la ciudad de Miami en octubre 10 de 1982, siendo Alcalde en esos momentos el Sr. Maurice Ferre.

Era Presidente del MCAC la Sra. Mignon Medrano. Fui aceptado como un nuevo Director del Museo y en las primeras elecciones presidenciales fui electo Vice-Presidente siendo el Sr. José Castellanos su Presidente. Es decir mi asociación con el Museo data de inicios de 1983 y ya el Sr. Ramon Cernuda compartia labores del Museo por dos o tres años antes, al igual que la Sra. Teresa Saldices. Fui electo Presidente del MCAC en febrero de 1986 por un periodo de dos años y re-electo por un año adicional en febrero 1988.

No ha sido una tarea fácil, pero todos hemos hecho la mejor labor posible considerando que todas las personas que, voluntariamente trabajan para el Museo, son cuidadanos muy ocupados (profesionales, empresarios, etc.) que brindan su tiempo, sus recursos y su prestigio a un extraordinario y necesario empeño de patriotismo y de fé, y lo han hecho con dedicación y amor a través de los años. El resultado de ese esfuerzo continuado era evidente: un MCAC representativo de las inquietudes, esperanzas y desvelos patrióticos del pueblo cubano exiliado por razones políticas, que creció a través del tiempo en calidad y prestigio, hasta constituir un centro vivo de actividad cultural, artística y patriótica de los cubanos fuera de la Isla. Parte de la historia de Cuba en ausencia. Esos logros eran ya reconocidos no solo por el publico sino por importantes Corporaciones, por Autoridades locales y estatales; y un ambicioso plan de expansión estaba ya en camino con aportes económicos sustanciales.

Hasta ese punto, toda esa labor nos llenaba ded satuisfaccion y legitimo orgullo Eramos un grupo de cubanos de distintas edades, con diversas actividades e intereses pero con un supremo interés común: el amor a Cuba y la decisión de mantener y preservar sus raíces, sus tradiciones, su arte, su cultura, su historia, envuelto todo en un concepto de nacionalidad, que hacia de este MCAC un Museo muy especial y distinto de otros museos. Jamas oi hablar en nuestro Museo de nada que pudiera interpretarse contrario a nuestros principios patrióticos y en todo momento tuve la sensación (creo que la tuvimos todos) de que constituíamos un grupo con las necesarias afinidades éticas, morales e ideológicas.

Yo no me reuno con enemigos. Todos los Directores creíamos que lo que unos hacían merecían la confianza de todos. Podian haber diferencias de forma pero no de fondo. Quizas existio la sana ingenuidad de los que actúan rectamente, sin dobleces o cartas escondidas. En ningún momento pensé yo ( como creo no pensaban los demás Directores) que entre nosotros podían haber personas con otros planes o ideas distintas a las que dieron origen al MCAC. Diferencias de opiniones sobre muchos temas sí, era lógico que existieran. No teníamos ideas totalitarias y respeto a esas opiniones sí, también existió ese respeto, y al final la opinión de la mayoría se imponía y todos a seguir en la misma dirección. Poe lago amamos principios democráticos. Ese era nuestro pensamiento, quizás un tanto ingenuo ( a la luz de los acontecimientos que surgieron después).

El Museo tenía 19 Directores y en los últimos años cuando nuevos Directores fueron aceptados como Pedro Ramon Lopez y Teresa Saldices y a propuesta de ellos se recomendó doblar el numero de Directores. Ellos , funcionarios del Federal General Bank ofrecieron una donación de $ 25,000.00. Su propuesta fue aceptada y nuevos Directores eran aceptados. Los hechos demostraron que muchos de ellos eran como un constelación alrededor de un centro al que respondian quizás por razones o compromisos económicos personales o de grupo. Así se fue planeando una división dentro del MCAC que bordeaba ya la mitad de toda votación. Fui partidario fervoroso de atraer jóvenes al Museo para que comenzaran a compartir nuestras tareas y disfrutaran de la obra que se realizaba.. A fin de cuentas, la nuestra era tarea de mayores para los mas jóvenes, para las generaciones que debían seguirnos. Y así se creó el grupo La Nueva Generacion como un subcomité del comité de los Amigos del Museo Cubano. Se objetó ese nombre al principio, pero pensamos que por encima de cuestiones semánticas, lo importante era la labor a desarrollar. Tenian razón los que objetaban. Despues conocí que Pedro Ramon Lopez había fundado algunos años antes una Revista que llamó La Nueva Generacion, y me pregunto si el nombre de nuestro grupo de jóvenes tiene algiuna relación de propósitos con aquel empeño. Y es posible que si lo tuviera. Los jóvenes algunos, han emitido opiniones en ocaciones, criticas e injustificadas hacia previos Directores el Museo, que pueden considerarse divisivas.

Cuando tomé posesion como Presidente en 1986, propuse iniciar subastas de arte como forma de recaudar fondos para el Museo, estimulando la apreciación del arte por el publico. Quizas en el futuro esa pudiera ser una actividad importante en el desarrollo de Miami. Ramon Cernuda estuvo a cargo de la organización de esa primera subasta en 1987, con éxito de critica y económico.. Parabienes. Todos contentos. En esa primera subasta hubo una amplia representación de artistas locales y cubanos fuera de Cuba, aunque entre algún Portocarrero, Victor Manuel, Milian aparecía un Mariano y un Raul Martinez que no sabíamos estaban y no compartíamos. Personalmente hice patente mi opinión en contra de presentar sus obras.Una de las funciones del Museo es la de respaldar, divulgar y promover la obra artistica de los cubanos exiliados que no cuentan con nadie que oficialmente los reconozcan y ayuden.

Pero ya en el Museo se hablaba de libertad de expresión y no censura y se discutía si se podía o se debía exponer obras de artistas comprometidos con el régimen imperante en Cuba. Y en una comunicación mia dirigida a los Directores y Amigos del MCAC fechada nov.1985 decía: “ creo que es saludable al presente y futuro de nuestra Institucion establecer ciertas definiciones de contenido filosófico-ideologico que han de ser útiles. Nosotros todos, como unidades y sumados en colectividad somos producto de un hecho político de trascendencia histórica inevitable. Salimos de nuestra Patria, hemos trabajado y triunfado fuera de ella porque un acontecimiento político importante determino en nosotros una pugna ideologica y optamos por tomar partido en el único lado posible : el de la libertad y respeto a los derechos plenos del hombre dentro del marco democrático que representan los Estados Unidos de NorteAmerica. Por eso nuestra condición actual de cubano-americanos. Las personas habran de sucederse en la función directiva del MCAC a través del tiempo y es por esta razón y por lo anteriormente expuesto que considero necesario la aclaración de ciertos puntos que orienten y determinen nuestra conducta futura.”

Nosotros somos anticomunistas definidos en cuanto el “anti” significa no aceptar opresión, esclavitud, moldes ideológicos rígidos pre-, establecidos ,destrucción sistematica de una forma de vida que, aunque impertfecta en muchos aspectos, era modificable y podía y debía perfeccionarse por medios evolutivos. No aceptar nada que no sea respeto absoluto a la libertad plena del hombre. Es decir: somos antitiranía, anti esclavitud y antiopresion”. Nosotros, como cubanos de origen, anticomunistas por convicción y demócratas de conciencia debemos (dentro del concepto universal del arte y la cultura) considerar nuestras condiciones especificas de pueblo y nuestros valores intrinsicos a la luz de concepciones amplias y genuinas, sin dejarnos arrastrar por emociones, que, aunque legítimas, puedan nublar nuestra apreciación de la libertad y la justicia. Me explicaré en terminos menos abstractos : el hombre puede ser responsble de su conducta, de sus actos. El arte, como obra, es universal y libre si no está comprometida.

Cuando se escriba la historia real de nuestra Patria en las últimas décadas no habrá forma de ignorar el nombre de un hombre que traicionó las legítimas aspiraciones de su pueblo (con una pequeñez tal de imaginación, capacidad creadora y calidad humana) y se lanzo en brazos de la mas despiadada, ilegitima y rapaqz de las doctrinas político-sociales de nuestro tiempo, Fidel Castro. Un hombre que esclavizó a su pueblo, destruyo sus raíces, prostituyó su historia y empobreció una nación otrora feliz y prospera que en solo 56 años de vida republicana logró un standard de vida y progreso superior al de muchas otras naciones con muchos mas años de vida institucional.

De igual modo cuando en el futuro, tengamos que considerar distintos aspectos de nuestra artes y cultura, habremos de encontrar nombres que no debemos ignorar, no por lo que fueron esas personas en si, pero por lo que sus obras significan. Y en armonía con nuestro concepto de libertad y justicia debemos mencionar esos nombres y aún mostrar sus obras, pero situándolos en la justa perspectiva histórica que sus conductas les merecen. Aunque sabemos que el comunismo toma ventaja de las debilidades del sistema democrático para tratar de penetrarlo y destruirlo, no debemos matar el concepto universal y libre del arte, ignorando o suprimiendo las obras de artistas que a lo largo del camino han comulgado y apoyado el sistema que ha destruido a Cuba. En definitiva muchos que estuvieron ya no están y pretendemos que muchos que aun están no estén en el futuro, como evidencia del fracaso total del sistema. Al lado de la obra de esos cubanos inevitables debe aparecer su ficha personal, su hoja de servicio.

En octubre/87 Ramon Cernuda renunció como coordinador del Comité de Programas para dedicar todo su tiempo a la organización de la segunda subasta a celebrarse en abril 22/88. El designo a los miembros de dicho Comité y estableció las bases que regirían el evento. Tambien decidió no invitar a los artistas en esta ocasión y mas bien depender de obras de coleccionistas. En mi caso no fui invitado como artista ni como coleccionista. Una pequeña escultura mia, en bronce, apareció en la subasta porque Carlos Luis la vió en mi oficina en una ocasión, le gusto, y me pidió llevarla a la subasta. Le objeté que no había sido invitado a la misma. Accedí y le dije que si se vendía el importe total sería una donación mia al Museo, como había hecho en otras ocasiones.

En ningún momento los Directores fuimos informados sobre la relación de obras existentes para la subasta, ni que habían obras de artistas considerados contraversiales que aun viven en Cuba y algunos de los cuales han servido políticamente al régimen de Castro. Para todos fue una sorpresa cuando recibimos la invitación y leimos ciertos nombres que no aceptábamos. Cuando se colgaban los cuadros para su exibición le dije a Carlos Luis y a Dumé que no se colgaran esos cuadros, objetados también por un grupo de compatriotas. Se escudaba Cernuda en la resolución contra la censura votada en noviembre 3/87 y se negó a retirar las obras.

Lo que yo consideré primero como un error táctico que podría corregirse, tomó después otras características. Cernuda tenía la facultad de aceptar o rechazar obras y aceptó esas obras, que ocultó al pleno de la Junta de Directores. Retrospectivamente fue una maniobra bien calculada mas que un error involuntario. Multiples y continuadas gestiones para resolver el problema, incluyendo una solicitud publica hecha por mí a través de la radio, para que los propietarios de esas obras las retiraran fueron infructuosas. Considero, en el mejor de los casos, una falta de sensibilidad el haber aceptado incluirlas y una obstinación haberlas mantenido a toda costa; pero… Cernuda es muy inteligente y sabía lo que hacía.

Cuando surgió la posibilidad de violar una ley del Departamento del Tesoro pedí de nuevo que se retiraran , no solo las obras desde el año 1963 en adelante sino todas las obras controversiales de cualquier época. Cernuda también se negó y me ratificó que si la Subasta provocaba problemas renunciaría a su posición al dia siguiente y se haría responsable públicamente de los problemas creados. Aún esperamos. Evidentemente, con la cantidad de publico que asistió y compró, la Subasta fue un éxito económico pero al mismo tiempo, constituyó un fracaso táctico.

Mirando atrás y revisando todos los hechos acontecidos, llegamos a la conclusión que hubo un planeamiento cuidadoso. Yo creo que se fueron situando una serie de Directores, muchos de los cuales responden a Pedro Ramon Lopez por distintas razones, y se fueron introduciendo una serie de temas para forzar decisiones que favorecieran otras futuras acciones.

Es cierto que en la Colección de Casalins, donada al Museo, habían obras de algunos de esos artistas, pero nunca supimos que había un Lam hasta que lo vimos colgado en paredes del Museo y eso creo controversia. Carlos Luis no informó a nadie sobre su existencia y surge la discusión, se vota contra el concepto de censura, se aceptan obras que se sabe, van a ser conflictivas, se lleva la obstinación mas allá del limite que el sentido común y el buen juicio aconsejan; mientras, afuera, se orquesta una formidable protesta por las Organizaciones del exilio, la prensa escrita, radial, etc. Y seguimos destruyendo al Museo Cubano, con la intransigencia de adentro y de afuera. La cordura y deseos genuinos de solucionar el conflicto sin herir a la Institución no tienen espacio en esta controversia.

Evidentemente hubo conflictos de intereses. Cuando se decide usar un salón pequeño a la entrada del Museo para presentar obras de artistas nuevos o divulgar nuevos giros de artistas conocidos, se decide comenzar con Demi, esposa del artista Arturo Rodriguez. Esta decisión fue tomada entre Cernuda, Director del programa, y Carlos Luis. Todas las obras que se presentaron ya habían sido vendidas a Cernuda y a Pedro Ramon. Eso fue dicho cuando se mostró interés en adquirir alguna obra de Demi. Además, en lugar de usar la forma o modelo acordada para las invitaciones del Museo, se hizo una invitación especial con reproducción a color.

Desde luego, cuando se distingue a un artista con una invitación en un Museo se califica más su nombre y se aumenta el valor de la obra. Si esa táctica se repite se va fabricando un prestigio que redunda en beneficios económicos de los propietarios de obras del artista en cuestión. Esta es una táctica al uso entre los “dealers” de arte en las grandes cuidades que acaparan obras mientras van fabricando nombres, para después, en el momento oportuno lanzarlos al mercado con grandes ganancias. Esa no era función del Museo Cubano.

Nunca se supo de donde salieron los cuadros expuestos en la Subasta. Quienes eran, en verdad, los dueños de esos cuadros. Sabemos que no habemos tantos Coleccionistas de arte cubano y latinoamericano en este pueblo. Aún hay muchas interrogantes que sería saludable despejar.

Resulta necesario un recuento de los acontecimientos surgidos en relación a la segunda Subasta de arte del MCAC llevada efectos el dia 22 de abril de 1988. Antecedentes y actividades que llevaron al Museo a una definitiva división y a su destrucción. El Museo Cubano fue el mayor logro del exilio al convertirse en un Centro vivo de actividad cultural, artística y patriótica.

¿A quien convenía la destrucción del Museo Cubano de Arte y Cultura?

 

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