LA AUTOMATIZACIÓN NOS EMBRUTECE

Por Nicholas Carr

The Wall Street Journal

La inteligencia humana se marchita cuando las computadoras asumen las tareas que solíamos realizar; sin embargo, hay una alternativa.

Llegó la hora de la inteligencia artificial. Las computadoras de hoy son perceptivas y agudas. Pueden sentir el ambiente, resolver problemas, hacer juicios sutiles y aprender de los errores. No piensan igual que nosotros, pero pueden reproducir muchos de nuestros talentos intelectuales más preciados. Deslumbrados por nuestras máquinas, les hemos asignado todo tipo de labores sofisticadas que solíamos hacer.

Sin embargo, nuestra creciente dependencia de la automatización puede costar cara. La evidencia sugiere que nuestra inteligencia se marchita a medida que dependemos más de la inteligencia artificial. En lugar de elevarnos, el software inteligente parece embrutecernos.

Ha sido un proceso lento. La primera ola de automatización llegó a la industria estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial, cuando los fabricantes comenzaron a instalar equipos controlados electrónicamente en sus plantas. Las máquinas aumentaron la eficiencia de las fábricas y la rentabilidad de las empresas. Fueron proclamadas como máquinas emancipadoras. Al liberar a los empleados de las tareas rutinarias, les darían trabajos más estimulantes y capacidades más valiosas.

En los años 50, el profesor James Bright de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard estudió los efectos de la automatización en varias industrias. Descubrió que a menudo las nuevas máquinas dejaban a los trabajadores con tareas más monótonas y menos exigentes y concluyó que el efecto predominante de la automatización era la “descualificación” de los empleados. “Los equipos altamente complejos”, escribió en 1966, no necesitan operadores “cualificados”. La cualificación se puede incorporar en la máquina.

Seguimos aprendiendo esa lección a una escala mucho mayor. A medida que el software se ha vuelto más capaz de hacer análisis y tomar decisiones, la automatización ha saltado de las fábricas al trabajo intelectual. Las computadoras realizan la clase de trabajo intelectual que durante mucho tiempo fue considerado el dominio de profesionales bien educados y capacitados. Los pilotos usan computadoras para volar aviones; los doctores las consultan para diagnosticar enfermedades y los arquitectos recurren a ellas para diseñar edificios. La nueva ola de la automatización impacta a casi todos.

Las computadoras no están arrebatando todos los trabajos que solían hacer las personas talentosas, pero están cambiando la forma en que se trabaja. Una evidencia creciente apunta a que el efecto de descualificación que redujo las destrezas de los empleados fabriles el siglo pasado comienza a corroer las habilidades profesionales, incluso las altamente especializadas.

Basta con mirar al cielo. Desde su invención hace un siglo, el piloto automático ha ayudado a que viajar en avión sea una experiencia más segura y eficaz. No obstante, a los expertos les preocupa que al haber transferido tantas tareas a las computadoras, los pilotos estén perdiendo sus capacidades.

El investigador británico de aviación Matthew Ebbatson efectuó en 2007 un experimento con un grupo de pilotos. Los hizo realizar una maniobra difícil en un simulador de vuelo y evaluó indicadores sutiles de su habilidad. Cuando comparó los resultados del simulador con los antecedentes de vuelo de los participantes, halló una estrecha correlación entre la aptitud de los pilotos y la cantidad de tiempo que habían dedicado recientemente a volar en forma manual. Sin embargo, las computadoras ejecutan la mayoría de las operaciones de vuelo entre el despegue y el aterrizaje y los pilotos no practican sus habilidades.

Incluso un ligero declive en la capacidad manual de volar puede ocasionar una tragedia. Un piloto sin mucha práctica reciente es más propenso a cometer un error en una emergencia. Los errores de pilotos vinculados a la automatización se han visto implicados en varios desastres aéreos recientes.

Un informe divulgado del año pasado por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) documentó un creciente vínculo entre los accidentes aéreos y una excesiva dependencia de la automatización. La FAA está instando a las aerolíneas a que los pilotos dediquen más tiempo a volar a mano.

http://lat.wsj.com/articles/SB10224152129988824652004580311401269113906?tesla=y&mg=reno64-wsj&url=http://online.wsj.com/article/SB10224152129988824652004580311401269113906.html

 

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