BATALLA DEL EBRO

(Guerra Civil Española, julio-noviembre de 1938))

La batalla del Ebro fue una batalla librada durante la Guerra Civil Española. Fue la batalla en que más combatientes participaron, la más larga y una de las más sangrientas de toda la guerra. Tuvo lugar en el cauce bajo del valle del Ebro, entre la zona occidental de la provincia de Tarragona (Tierra Alta) y en la zona oriental de la provincia de Zaragoza (Mequinenza) y se desarrolló durante los meses de julio a noviembre de 1938.

Constituyó el enfrentamiento decisivo de la contienda ya que en ella se decidió el derrotero final de la Guerra Civil, en un contexto europeo inmerso en la Crisis de los Sudetes que parecía a punto de estallar la guerra europea en la que quedaría unida la guerra de España. Aunque los Ejércitos republicanos lograron obtener una importante victoria inicial, fue imposible evitar la derrota final del Bando republicano tras la sangría en hombres y material del Ejército Popular de la República que se produjo durante la batalla; después de cuatro meses de lucha las tropas republicanas volvieron a cruzar el río Ebro. Tras esta importante derrota, quedó sellado el destino de la Segunda República Española.

Situación previa

Tras la pérdida de Teruel por las tropas republicanas el 20 de febrero de 1938, los ejércitos franquistas lanzaron una ofensiva en Aragón que destruyó las defensas republicanas y barrió por completo al Ejército popular en la zona. Las divisiones de Yagüe continuaron avanzando y penetraron en Cataluña después de tomar Lérida, donde encontraron una fuerte resistencia republicana; Más al sur, los hombres de Aranda llegaron a las playas de Vinaroz el 15 de abril, alcanzando el Mediterráneo. El territorio republicano quedaba dividido en dos, concentrando dos aéreas principales: una en la Cataluña que todavía controlaban los ejércitos republicanos y un gran área central en torno a Madrid controlada por numerosas divisiones. Las fuerzas republicanas se encuentran exhaustas después de los desastres militares en Aragón y con una grave amenaza de las tropas franquistas sobre la antigua capital de la república y capital del levante, Valencia. A pesar de que los ejércitos franquistas tenían el camino libre hasta Barcelona, Franco optó por avanzar hacia el sur, a través del Maestrazgo (en la provincia de Castellón) para alcanzar la huerta levantina y hacerse con Valencia, con lo que dejaría completamente aislada a Madrid de los puertos del Levante. Las tropas republicanas en Cataluña, mientras tanto, se reorganizan para contraatacar.

Ofensiva republicana

A las 00:15 del 25 de julio, en una noche sin luna, las unidades republicanas empezaron a cruzar el Ebro. Las unidades que mandaba Tagüeña atravesaron el río entre las poblaciones de Mequinenza y Ascó, mientras que Líster y su V Cuerpo de Ejército empezaron a cruzar el río por dieciséis puntos distintos comprendidos entre Benisanet y Amposta, situada ésta 50 kilómetros al sur de la zona principal del ataque.5 Para la operación se habían reunido unas 90 barcas (cada una de ellas transportaba 10 hombres), tres puentes de pontones y doce más de otro tipo. A esta fuerza inicial de asalto le seguían 22 tanques T-26 y cuatro compañías de carros blindados, para el apoyo de la infantería republicana. La primera unidad del cuerpo de ejército de Líster que alcanzó la orilla enemiga fue el Batallón Hans Beimler de la XI Brigada Internacional, formada ésta por alemanes, escandinavos y catalanes.5 La 46.ª División también cruzó el río menos su jefe, Valentín González. Aunque argumentó que estaba enfermo, su superior, Líster, le visitó en su puesto de mando y después diría que solo le había entrado un ataque de pánico ante la idea de cruzar el río; Fue relevado del mando y Domiciano Leal le sustituyó en el mando de la división.6 Así pues, los primeros movimientos republicanos se desarrollaban según lo previsto, sin grandes dificultades.

La otra orilla del Ebro, desde Mequinenza hasta el mar, estaba custodiada por Cuerpo de Ejército Marroquí al mando de Yagüe. La 50.ª División estaba custodiando gran parte del curso del Ebro que estaba siendo atacado por los republicanos; Los oficiales de la división, al mando del Coronel Campo, habían informado durante largo tiempo de que a lo largo de la orilla opuesta se hallaban concentradas tropas enemigas selectas, pero el alto mando había hecho caso omiso de estas advertencias.7 nota 4 Cuando los republicanos atacaron se hizo en medio de la completa sorpresa de los defensores, que se retiraron entre algunos casos de pánico y, en general, en completa desorganización. En el caso de las tropas moras, la situación era todavía menos halagüeña, porque la fama de sanguinarios que venían labrándose desde el comienzo de la guerra les garantizaba el pelotón de fusilamiento en caso de ser capturados.8 Entre las soldados españoles del ejército franquista que habían sido capturados se comprueba que los soldados rojos no son la bestia negra que había hecho creer la propaganda en la zona sublevada (pues estaba muy extendida la idea del fusilamiento inmediato en caso de caer prisionero de los republicanos). A las dos y media de la madrugada el Coronel Peñarredonda, a cargo del sector de Mora de Ebro, informó a su superior, el general Yagüe, que los republicanos habían cruzado el Ebro a gran escala. Algunos hombres bajo su mando estaban oyendo tiroteos procedentes de la retaguardia, mientras él y el cuartel General de la División ya habían perdido contacto con los flancos.7

Asimismo, y con el objeto de distraer la atención del enemigo, se realizaron otros dos pasos menores. Uno de estos fue lanzado al norte de la zona de cruce principal del XV Cuerpo de Ejército, a cargo de la 42.ª División. Con sus 9.500 hombres, la división cruza el río entre Mequinenza y Fayón, logra establecer una cabeza de puente y en un rápido avance sus tropas llegan hasta las elevaciones de los Auts, capturando a un regimiento de infantería que se rinde prácticamente sin luchar. No obstante, aunque han logrado cortar la carretera que une Fayón con Mequinenza, debido a la fuerte reacción de los "nacionales" en esta zona y a la total carencia de apoyo artillero, los republicanos no consiguen la toma de ninguno de estos dos pueblos y quedan frenados en su avance. Al final terminará formándose una estrecha bolsa de 15 km. de profundidad, con el río a sus espaldas y prácticamente aislados del resto del XV Cuerpo de "jército.7

Por el sur se lanzó otro, concretamente en el sector de Amposta (50 km. al sur de la acción principal) a cargo de la XIV Brigada Internacional, perteneciente a la 45.ª División. Los interbrigadistas que cruzaron el río se encontraron con las fuerzas de la aguerrida 105.ª División franquista mandada por el coronel López Bravo. No obstante, aunque este ataque resultó fallido, se consideraba un avance de importancia secundaria.7 Al ser prematuramente descubierto por los nacionales, tuvieron un gran número de bajas. A pesar de todo, allí los combates se prolongaron durante 18 horas más, pasadas las cuales los brigadistas que seguían resistiendo se retiraron desordenadamente cruzando el río con los medios a su alcance y dejando tras de sí 600 muertos y gran cantidad de material. El Comisario político de la Brigada Henri Rol-Tanguy (posterior líder de la resistencia francesa en París durante la II Guerra Mundial) fue herido pero logró volver nadando a la orilla republicana.9

Río arriba, las primeras fases del ataque dieron resultado positivo. Todos los pueblos ribereños del Ebro, situados en el sector central del frente, fueron ocupados al amanecer y se formaron dos cabezas de puente de grandes proporciones. Los que cruzaron el río, entre ellos la XV Brigada Internacional, siguieron avanzando tierra adentro, a fin de rodear por los flancos y cercar a las desmoralizadas tropas de Peñarredonda. Al amanecer del 25 de julio, éste fue autorizado a retroceder con todos los hombres que pudiera llevar consigo. En el norte, la 42.ª División había avanzado unos 15 kilómetros desde el Ebro, asegurando su cabeza de puente. En la zona del XV Cuerpo de Ejército, Tagüeña y sus hombres habían logrado crear una profunda cabeza de puente. Más al sur, Líster avanzó 50 kilómetros, llegando hasta la pequeña localidad de Gandesa (en 1937 tenía 3396 habitantes). Fueron capturados todos los puntos de observación importantes situados en las montañas, entre Gandesa y el Ebro. Por otro lado, se produjeron numerosas deserciones entre las tropas sublevadas y 5000 soldados franquistas cayeron prisioneros.10 Las fuerzas republicanas siguieron avanzando hasta llegar a las poblaciones de Gandesa y Villalba de los Arcos, núcleos donde se había atrincherado la defensa principal franquista; La batalla principal tuvo lugar en Gandesa.

Ante la dificultad por contener la avalancha republicana, Franco ordenó que acudieran divisiones de otros sectores, especialmente del Frente de Levante (donde se estaba desarrollando una encarnizada batalla para conquistar Valencia) pero incluso desde Andalucía.9 Así pues, las tropas nacionales debieron paralizar sus operaciones en el frente del Levante; con ello, los republicanos logran su primer objetivo. La operación constituyó, sin duda un hecho audaz y sorprendente, ya que en los tratados de táctica militar los ríos caudalosos como el Ebro eran considerados poco menos que barreras infranqueables.

Respuesta franquista

El 6 de agosto los franquistas lanzaron una contraofensiva general en todo el sector del Ebro: Delgado Serrano se lanzó contra la bolsa norte situada entre Mequinenza y Fayón y defendida por unidades de la 42 ª División. Los republicanos de este sector se vieron rápidamente superados y emprendieron la retirada hacia la cabeza de puente, donde mantuvieron su posición durante algún tiempo. los puentes construidos no soportaron la avalancha de hombres y material, por lo que cedieron y se desarmaron. Los soldados republicanos que no pudieron cruzar a la otra orilla quedaron cercados y finalmente fueron hechos prisioneros. Quedaba, así, eliminada esta importante bolsa republicana.16 En el sector central se lanzaron varios ataques pero las posiciones republicanas se mantuvieron inflexibles, ya que la defensa republicana en esta zona estaba mucho mejor preparada y se asentaba sobre las elevadas colinas y sistemas de la Tierra Alta. No obstante, el 11 de agosto las fuerzas de Alonso Vega y Galera montan un gran contraataque general sobre toda la bolsa republicana, especialmente contra la Sierra de Pandols, situada en el sur del frente. Tras varios días de una intensa lucha centímetro a centímetro, el día 14 Líster tiene que ceder la cota de Santa Magdalena, mientras la artillería y aviación franquistas martillean incesantemente las posiciones republicanas en la Sierra de Pàndols. Se produce un repliegue de los republicanos sobre Corbera ante la presión de los tanques franquistas, aunque al final consiguen rehacer sus líneas. A pesar del avance franquista, estos han sufrido una gran sangría de bajas durante esta lucha pero las bajas republicanas también son muy elevadas. El 19 de agosto las fuerzas de Yagüe lanzaron otro contraataque contra las posiciones republicanas situadas en la ladera septentrional del monte Gaeta, compuesta por suaves y ondulantes colinas, llenas de acebos.16

Después de encarnizadas luchas entre los marroquíes y los republicanos, los franquistas avanzaron sus líneas unos escasos kilómetros pero volvieron a tener un gran número de bajas y tuvieron que suspender su ofensiva. El 3 de septiembre los franquistas volvieron a lanzar un ataque, esta vez a cargo de los cuerpos de Ejército de García Valiño y Yagüe, que se habían vuelto a reorganizar de su elevadas bajas. Nuevamente hubo una larga lista de bajas en ambos bandos y se avanzaron muy pocos kilómetros, aunque los franquistas habían conseguido algunos éxitos sustanciales. Gandesa había quedado parcialmente aliviada del cerco que sufría y los franquistas acabaron reconquistando el pueblo de Corbera (situado en un fértil valle de entre Pàndols y el monte Gaeta), que había quedado prácticamente destruido por los bombardeos de artillería y aviación.13 De modo que en curso de cuatro semanas, los franquistas habían reconquistado un escaso terreno de 200 kilómetros cuadrados que habían perdido en 24 horas, creando una importante cuña dentro de la bolsa republicana. Durante la contraofensiva franquista, su aviación arrojó a diario más de 4500 kg. de bombas. Pero los ingenieros republicanos eran de gran tenacidad y reparaban los puentes antes de que terminase el bombardeo, si es que resultaban dañados porque la realidad era bien distinta: Para destruir un puente de pontones se necesitaban 500 bombas de gran potencia, eso sin contar con la presencia de artillería antiaérea y la aviación republicana, que presentó batalla en el aire.13 Pero esta manera de hacer de Franco no pasó inadvertida a italianos y alemanes. Mussolini estaba realmente irritado con generalísimo a propósito de cómo estaba llevando las operaciones en el Frente del Ebro y un día, mientras estaba escuchando un informe sobre las operaciones en el Ebro, saltó irritado: Anota en tu diario que hoy, día 29 de agosto, profetizo la derrota de Franco [...]. «¡Los "rojos" son verdaderos combatientes, Franco no!»

El final de la batalla

El día 30 de octubre empezó la contraofensiva final de los franquistas en el Ebro: El punto de ataque estaba en el paso de un kilómetro y medio de anchura al norte de la Sierra de Cavalls. Durante tres horas, después del amanecer, las posiciones republicanas fueron sometidas al bombardeo de 175 baterías nacionalistas y más de 100 aviones. La respuesta vino de un centenar de cazas republicanos que apareció sobre el aire para contestar aquella concentración, produciéndose la mayor batalla aérea de todas las habidas en el Ebro.22 A continuación se lanzó al ataque el Cuerpo de Ejército del Maestrazgo, a las órdenes de García Valiño. Los marroquíes de Juan Yagüe junto a los navarros de la 1ª División de Navarra al mando de Mohammed ben Mizzian, conquistaron las posiciones republicanas abandonadas durante el bombardeo. La batalla en las cumbres de Cavalls se prolongó durante todo el día, pero, por la noche, aquellas montañas habían caído en manos de los nacionalistas y con ellas 19 posiciones fortificadas y toda la red de defensas republicanas. Los franquistas dieron parte de haber tomado a los republicanos 1000 prisioneros, 500 muertos y 14 aviones derribados. La caída de Cavalls supuso un duro golpe para la República, ya que aquellas posiciones dominaban toda la región.22 Y aquello no fue más que el principio. La noche del 1 al 2 de noviembre fueron asaltadas las alturas de Pandols, la única cota de terreno que permanecía en manos de la República. El día 3, avanzando a través de Pinell, las fuerzas de Yagüe llegaron al río Ebro y con ello cumplían uno de sus objetivos pendientes desde que comenzase la batalla. Todo el flanco sur republicano se vino abajo y las fuerzas de Líster hubieron de cruzar el río, al tiempo que el día 7 caía Mora la Nueva. Los nacionalistas lanzaron un ataque masivo contra un altozano conocido como Picosa, donde los republicanos se habían atrincherado con gran habilidad.23 Sin embargo, tras la caída de Picosa, la acometida de los blindados nacionalistas terminó de convencer a la República de que la batalla del Ebro estaba perdida.

El 10 de noviembre solo quedaban seis baterías republicanas al oeste del Ebro y las últimas posiciones republicanas fueron abandonadas deliberadamente. El pueblo de Fatarella, situado en lo alto de una loma, cayó ante las fuerzas de Yagüe.23 Las últimas operaciones militares se realizaron al tiempo que caían las primeras nevadas, en un campo de batalla que antes, el calor de agosto, había hecho intolerable. A la caída de la tarde del día 15 de noviembre, bajo las órdenes de Manuel Tagüeña, todo está preparado en Flix para el cruce del río, en sentido inverso, de las tropas republicanas que se han ido replegando y a las cuatro y media de la madrugada, ya día 16, los últimos combatientes republicanos del Ebro han cruzado a la margen izquierda.18 Después de haber evacuado el material de guerra y a los últimos soldados, Tagüeña ordenó volar el puente de hierro de Flix. Yagüe entró en Ribarroja el 18 de noviembre, volviendo a reconstituir la línea defensiva que los republicanos habían roto el 25 de julio.

http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_del_Ebro

 

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