LOS PREJUICIOS IDEOLÓGICOS DEL NEW YORK TIMES.

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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El New York Times es un gran periódico que durante 163 años, en el curso de los cuales ha ganado 106 Premios Pulitzer, ha proporcionado información fidedigna y detallada a miles de millones de lectores. Sus departamentos de investigación y de análisis, unidos a la calidad profesional de sus diseñadores y redactores, le han ganado merecida fama como el mejor periódico de los Estados Unidos y uno de los mejores del mundo. Pero hasta ahí llega mi admiración por el rotativo junto al Hudson. Porque su forma de presentar los temas sobre asuntos políticos e ideológicos ha sido la excepción de la que debe ser la regla de oro de cualquier empresa informativa: la objetividad en la presentación de sus informaciones y el equilibrio en sus páginas de opinión.

La izquierda obsesiva y vitriólica que determina el contenido político del New York Times sufre de una especie de virus ideológico que paraliza sus procesos mentales y para el que no parece existir cura ni antídoto conocidos. Por eso Francisco Franco, Augusto Pinochet y Fulgencio Batista fueron calificados en su tiempo, y lo siguen siendo hasta este momento, de dictadores. En increíble contradicción, Joseph Stalin, MaoTse Tung y Raul Castro, mil veces más represores y asesinos que los antes mencionados, son calificados, y lo serán por la eternidad, como líderes, gobernantes y hasta presidentes. Un flaco servicio a la objetividad periodística y un verdadero insulto a la inteligencia de sus lectores.

De ahí que no me haya extrañado en lo más mínimo el último atentado del New York Times contra la compasión humana, la verdad histórica y hasta el sentido común. Con el fin de promover su agenda de izquierda, y a sabiendas de que prolonga el martirio de 12 millones de cubanos, ha propuesto que el Presidente Barack Obama levante de manera unilateral el embargo contra la tiranía de los vándalos de Birán. Dejemos, sin embargo, que sean los ideólogos del Times, abdicando de su misión periodística, quienes se expresen: "Por primera vez en más de medio siglo, cambios en la opinión pública estadounidense y una serie de reformas en Cuba han hecho que sea políticamente viable reanudar relaciones diplomáticas y acabar con un embargo insensato".

En este sentido, podría ser aceptable, aunque reprochable, que los estados actúen dentro del contexto de lo que sea políticamente viable. Pero que un periódico que se proclama defensor de la libertad, de la democracia y de los derechos humanos proponga semejante claudicación ante tiranos que han esquilmado a su pueblo por más de medio siglo es una soberana canallada. El Times llega incluso a dar certificado de validez a las maniobras de los tiranos para aferrarse al poder cuando afirma: "El proceso de reformas ha sido lento y ha habido reveses. Pero en conjunto estos cambios demuestran que Cuba se está preparando para una era post-embargo".

Pero ahí no termina la conducta del Times como celestina de la tiranía castrista. En el colmo del cinismo, presenta a los asesinos de miles de seres humanos en Cuba y en cuatro continente como paladines en la lucha contra el ébola. En este sentido afirma: "Cuba es una isla pobre y relativamente aislada. Queda a más de 7,000 kilómetros de los países africanos donde el ébola se está esparciendo a un ritmo alarmante, pero podría terminar jugando el papel más destacado entre las naciones que están trabajando para refrenar la propagación del virus". Llega incluso a citar una referencia indirecta a Cuba del Secretario de Estado, John Kerry, cuando éste elogió la semana pasada el “coraje de todo profesional médico que está asumiendo este desafío”.

Abundando sobre el tema, y en la cima de la hipocresía y del descaro, el New York Times afirma: "Es lamentable que Washington, el principal contribuyente financiero a la lucha contra el ébola, no tenga vínculos diplomáticos con La Habana, dado que Cuba podría terminar desempeñando la labor más vital. En este caso, la enemistad tiene repercusiones de vida o muerte, ya que las dos capitales no tienen mecanismos para coordinar sus esfuerzos a alto nivel". Una mórbida y deleznable explotación de la desgracia humana para promover una agenda ideológica.

Por otra parte, el Times no está interesado en los hechos históricos incontrovertibles que determinaron la ruptura de relaciones diplomáticas entre Washington y la tiranía castrista en 1962. El déspota que bajó ensoberbecido de su madriguera en la Sierra Maestra decidió expropiar sin compensación alguna las propiedades de corporaciones y ciudadanos norteamericanos residentes en Cuba. En los próximos 50 años, cerca de 6,000 corporaciones y ciudadanos norteamericanos han establecidos demandas contra la tiranía comunista por un monto superior a los 7,000 millones de dólares.

Como apuntamos al principio, el New York Times no está siquiera interesado en las condiciones aterrantes y miserables en que subsisten actualmente los cubanos. Condiciones que ha destacado hasta un organismo corrupto y complaciente con la tiranía cubana como la Organización de Naciones Unidas. En reiteradas ocasiones la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha adoptado la medida extraordinaria de designar un Relator Especial para investigar los abusos contra los derechos humanos. El Gobierno cubano ha negado sistemáticamente el acceso al Relator Especial y ha expresado de forma oficial su decisión de no "aplicar ni una coma" de las resoluciones de las Naciones Unidas por las que se designa el Relator.

Si en vez de parcializarse con la tiranía el Times quiere solidarizarse con la tragedia del pueblo cubano no tiene que dirigirse a Obama sino a los Castro. Ellos son quienes mantienen un embargo interno y son los responsables del embargo externo. Todo lo que tienen que hacer es irse con sus arcas llenas de dinero más allá del alcance de la justicia que, de no irse, un día no lejano les aplicara su pueblo.

La Ley de la Libertad Cubana y Solidaridad Democrática, más conocida por los nombres de sus principales promotores, el senador por Carolina del Norte, Jesse Helms, y el representante por Illinois, Dan Burton, especifica con claridad las condiciones para el levantamiento del embargo. En tal sentido, estipula: "Cuando el Presidente de los Estados Unidos determine que se encuentra en el poder un gobierno cubano de transición, y notifique esa determinación ante los comités pertinentes del Congreso de los Estados Unidos, tras celebrar consultas con el Congreso, quedará autorizado a tomar medidas destinadas a suspender el embargo económico de Cuba".

Por desgracia, las decisiones humanas no siempre son tomadas a la luz de la razón o determinadas por la justicia. Los tiranos cubanos están empecinados en morir en el poder y el New York Times no está dispuesto a reconocer su error de publicar la entrevista en que Herbert Mathews resucitó a un Fidel Castro que muchos creían muerto y lo presentó como un Robin Hood que sacaría a los cubanos de la opresión y de la miseria. Pero la opresión de Batista devino en la represión de Castro y la miseria anterior a la tiranía castrista, cuando se le compara con la existencia miserable y paupérrima del 95 por ciento de los cubanos en la actualidad, es recordada hoy como una época de opulencia y de relativa libertad.

No puedo cerrar este artículo sin hacer referencia al logo altisonante del New York Times: "All the News That's Fit to Print." ("Todas las noticias dignas de ser impresas".) Palabras que no son capaces de encubrir los prejuicios de su línea editorial y la manipulación de sus informaciones. Se me ocurre que un lema más descriptivo de su forma de enfocar los acontecimientos del mundo sería; "Toda la basura que aguante el papel".

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