LA EVOLUCIÓN DE LOS LIBERALES

Por Carlos Vilchez Navamuel

http://www.carlosvilcheznavamuel.com

Para el que esto comenta, los liberales modernos valoramos las libertades individuales más que cualquier otra cosa, pensamos en la libertad, entendida como el conjunto de libertades, nos oponemos a los Estados reguladores, controladores y empresarios, pensamos también que el Estado debe ser pequeño y eficiente, entendemos que su papel en la sociedad debe ser posibilitador, un ente que fiscalice y cuide del erario público y que fomente la libertad de competencia al máximo.

Como todas las cosas en la vida, los conceptos y las palabras muchas veces se interpretan según las circunstancias y el territorio donde se usen, pero también evolucionan y se transforman, quizás unas de manera más lentas que otras, pero evolucionan, el concepto liberal no es la excepción como veremos a continuación, por eso, los que NO comprenden esto -que generalmente son la mayoría- se confunden constantemente. Lo mismo sucede por ejemplo con la palabra socialismo, para Fidel Castro socialismo es igual a comunismo (ver video), mientras tanto, otros en Europa y Sur América lo definen diferente. https://www.youtube.com/watch?v=yHZoR1KCG3A

En un artículo escrito por el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, titulado “Liberales y liberales”, el famoso escritor sintetiza la historia de los liberales de forma magistral y nos ayuda a comprender el por qué las diferentes interpretaciones. El escrito apareció publicado el 25 de enero de 2014 en el periódico español, El País, En el mismo podemos observar más que una breve historia de los liberales, una explicación del proceso natural de pensamientos y acciones que de una u otra manera se va transformando con el pasar del tiempo. Por su clara forma de sintetizar la historia destacamos aquí varios párrafos de este escritor.

http://elpais.com/elpais/2014/01/24/opinion/1390564257_262878.html

Vargas Llosa nos explica que “En el pasado la palabra liberal no tenía connotaciones políticas ni religiosas, sólo éticas y cívicas en el sentido más ancho de ambas palabras” y señala “Que en el Quijote y la literatura de su época la palabra aparece varias veces. ¿Qué quiere decir allí? Hombre de espíritu abierto, bien educado, tolerante, comunicativo; en suma, una persona con la que se puede simpatizar”. (El Quijote publicado en 1605, siglo XVII)

Luego describe brevemente que “A fines del siglo XVIII este vocablo cambia de naturaleza y adquiere matices que tienen que ver con las ideas sobre la libertad y el mercado de los pensadores británicos y franceses de la Ilustración (Stuart Mill, Locke, Hume, Adam Smith, Voltaire). Los liberales combaten la esclavitud y el intervencionismo del Estado, defienden la propiedad privada, el comercio libre, la competencia, el individualismo y se declaran enemigos de los dogmas y el absolutismo. En el siglo XIX un liberal es sobre todo un librepensador: defiende el Estado laico, quiere separar la Iglesia del Estado, emancipar a la sociedad del oscurantismo religioso. Sus diferencias con los conservadores y los regímenes autoritarios generan a menudo guerras civiles y revoluciones. El liberal de entonces es lo que hoy llamaríamos un progresista, defensor de los derechos humanos (desde la Revolución Francesa se les conocía como los Derechos del Hombre) y la democracia”.

Nos dice también que “Con la aparición del marxismo y la difusión de las ideas socialistas, el liberalismo va siendo desplazado de la vanguardia a una retaguardia, por defender un sistema económico y político -el capitalismo- que el socialismo y el comunismo quieren abolir en nombre de una justicia social que identifican con el colectivismo y el estatismo. (No en todas partes ocurre esta transformación de la palabra liberal. En Estados Unidos un liberal es todavía un radical, un socialdemócrata o un socialista a secas). La conversión de la vertiente comunista del socialismo al autoritarismo empuja al socialismo democrático al centro político y lo acerca —sin juntarlo— al liberalismo”.

Más adelante nos explica que “En nuestros días, liberal y liberalismo quieren decir, según las culturas y los países, cosas distintas y a veces contradictorias. El partido del tiranuelo nicaragüense Somoza se llamaba liberal y así se denomina, en Austria, un partido neofascista. La confusión es tan extrema que regímenes dictatoriales como los de Pinochet en Chile y de Fujimori en Perú son llamados a veces “liberales” o “neoliberales” porque privatizaron algunas empresas y abrieron mercados. De esta desnaturalización de lo que es la doctrina liberal no son del todo inocentes algunos liberales convencidos de que el liberalismo es una doctrina esencialmente económica, que gira en torno del mercado como una panacea mágica para la resolución de todos los problemas sociales”.

Y añade el conocido escritor “Es verdad que algunos gobiernos conservadores, como los de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en el Reino Unido, llevaron a cabo reformas económicas y sociales de inequívoca raíz liberal, impulsando la cultura de la libertad de manera extraordinaria, aunque en otros campos la hicieran retroceder. Lo mismo podría decirse de algunos gobiernos socialistas, como el de Felipe González en España o el de José Mujica en Uruguay, que, en la esfera de los derechos humanos, han hecho progresar a sus países reduciendo injusticias inveteradas y creando oportunidades para los ciudadanos de menores ingresos”.

Para el que esto comenta, los liberales modernos valoramos las libertades individuales más que cualquier otra cosa, pensamos en la libertad, entendida como el conjunto de libertades, nos oponemos a los Estados reguladores, controladores y empresarios, pensamos también que el Estado debe ser pequeño y eficiente, entendemos que su papel en la sociedad debe ser posibilitador, un ente que fiscalice y cuide del erario público y que fomente la libertad de competencia al máximo.

 

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