MAXIMO GOMEZ, EL DESCONOCIDO QUE ILUSTRÓ PÁGINAS HISTÓRICAS

Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo
ashiningworld@cox.net

 

Asciende a Mayor General por nombramiento del Presidente de la República en Armas.

 

Habíase instalado un campamento en la Plaza de Armas del poblado fundado con el nombre de San Pablo de Jiguaní, en la provincia de Oriente, con la aceptación de aquella población que festejaba el alzamiento en armas el 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, contra la Metrópoli española para lograr la independencia de Cuba.  

 

En la noche del 3 de noviembre se presenta un hombre ante las tropas del ejército del Mayor General Donato Mármol Tamayo, solicitando ver al máximo jefe. El desconocido portaba una carta de Carlos Manuel de Céspedes, donde se especificaba tratarse de un oficial retirado del Ejército de la República Dominicana y que –posiblemente- podía utilizarse sus servicios como Coronel del Ejército Libertador.

 

¿Promover a aquel desconocido hasta el grado de Coronel?

Algunos intervinieron a favor del “recién llegado”,  contándose entre ellos José Antonio Milanés-suegro de Donato Mármol-, argumentando de que ninguno de ellos sabia nada sobre las maniobras de la guerra. El General acepta la incorporación de aquel hombre a sus fuerzas y le ordena actuar...

 

 Aquel desconocido se nombraba Máximo Gómez Báez.

La específica orden consistía en impedir el avance de la columna enemiga al mando del Coronel Demetrio Quirós, quien con sus tropas españolas estaba ya en Baire y amenazaba apoderarse de Bayamo, considerada en esos momentos la capital insurrecta.  De inmediato Gómez reunió a 200 hombres y partió al encuentro del enemigo.

 

Pensando sorprender a la fuerte columna enemiga, Máximo Gómez se apostó en las cercanías del poblado de Baire, donde preparó varias emboscadas. Al pasar varias horas y los peninsulares no  aparecer, el dominicano decidió enviar a un grupo de insurrectos hasta su encuentro, provocarlos para que los españoles los persiguieran y hacerlos caer en las emboscadas cubanas...y así sucedió, ...y esa primera batalla sucedió en el lugar conocido como Venta del Pino, o Pinos de Baire.

 

Muy poco tiempo duró el encuentro. Los insurrectos cubanos utilizaron por vez primera un arma recomendada por Máximo Gómez: ¡el machete!, con el que aniquilaron prácticamente la tropa del Coronel Quirós. Fue una táctica combativa trasladada desde el ejército dominicano. El desconocido demostraba sus sólidos conocimientos militares, dando al naciente Ejército Libertador Cubano un arma formidable que todos los mambises manejaban con soltura por ser un habitual instrumento de trabajo de los cubanos.

 

Al día siguiente, el 4 de noviembre, el hasta poco antes un desconocido joven fue ascendido  llegando a ser uno de los más aguerridos jefes militares del Ejército Libertador y siempre un incansable luchador por la Independencia de Cuba.

 

 

 

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