BISCET TIENE PUEBLO PORQUE NO TIENE DUEÑO.

Por Alfredo M. Cepero

Director de www.lanuevanacion.com

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Pero, sobre todo, no tiene dueño de ningún tipo porque está muy consciente de que mal podría sacar a un pueblo de la esclavitud quien no fuera dueño absoluto de su propio destino.

El Dr. Oscar Elías Biscet y González es una de las personalidades no solamente más emblemáticas sino más carismáticas entre quienes forman parte de la verdadera oposición a la tiranía comunista de Cuba. No la que un día habla y el otro calla. La que un día se levanta y al siguiente se arrodilla o le hace guiños a la tiranía para que la premien con alguna miserable prebenda. La oposición firme en sus principios e indoblegable en su conducta. Este es un hombre que dice lo que piensa y hace lo que dice. Por eso sus artículos y entrevistas estimulan respuestas solidarias y multitudinarias entre los millares de visitantes mensuales de La Nueva Nación.

Pero, sobre todo, es un líder cuya conducta ha estado en concordancia con sus declaraciones y principios desde que en 1997 decidió echarse al hombro la defensa de la libertad de nuestra patria y de los derechos humanos de nuestro pueblo. Como si fuera poco, y ya en lo personal, en el ocaso de mi vida he tenido el privilegio de compartir inquietudes y esperanzas con Biscet a través de los intercambios periódicos que sostenemos desde hace nueve años, ya sean telefónicos o por correo electrónico. Por eso puedo escribir este artículo con la tranquilidad de que hago justicia a un amigo, sirvo los intereses de mi patria y tengo pocas probabilidades de equivocarme.

1997 fue precisamente un año crucial para Biscet, sus padres, su esposa Elsa y los miembros de la Fundación Lawton de Derechos Humanos. Fue el año en que Biscet comenzó su vida pública no como político sino como protector de los desvalidos. Fue precisamente el año en que fue catapultado a la fama internacional cuando, con un grupo de compañeros médicos de la Clínica Hijas de Galicia, dio a conocer un documento donde denunciaban el uso indiscriminado del salvaje procedimiento del Rivanol para provocar abortos.

La tiranía, por su parte, reaccionó con su característica ferocidad. En el curso de dos años (1997-1999) lo mandó a la cárcel decenas de veces. A finales de 2002, lo condenó a 25 años de privación de libertad en los juicios contra el Grupo de los 75, como se conoce a los disidentes arrestados en la ola represiva de 2003. Su calvario carcelario, antes y después de este período, se prolongo durante 12 años. Según me ha dicho, allí aprendió la importancia de la virtud bíblica de la paciencia.

Pero si el régimen esperaba doblegarlo o por lo menos amedrentarlo por medio de la represión se equivocó como se ha equivocado en millares de ocasiones desde que se robó el poder. En octubre de 2010, recién salido de la cárcel, retó una vez más a sus carceleros cuando se negó a ser chantajeado con el destierro forzado en España. Interrogado al respecto por un periodista Biscet le dijo: "Este es un plan del gobierno contra la oposición para tratar de aplastarla y que no se levante ninguna voz de vanguardia''.

Por aquellos mismos días convocó a una conferencia de prensa y enumeró en forma sucinta pero precisa los principios que guían su conducta personal y política. Los mismos que ha sostenido durante el curso de toda su vida. Describió a la nación cubana en cuya construcción está determinado a participar diciendo:

"Una nación donde se respete el derecho a la vida de los no nacidos y se eduque a los niños en una fórmula de concordia donde se defienda el derecho propio y se respete el derecho ajeno".

"Una nación donde nuestras mujeres no tengan que sufrir hambre y miseria para llevar alimentos a sus hijos y maridos presos. Donde puedan ganarse el pan sin someter su espíritu o prostituir su cuerpo".

"Una nación donde se trate con respeto y compasión a los ancianos, a los enfermos y a los discapacitados."

Todas estas expresiones de compasión y solidaridad hacia otros seres humanos son el resultado de la sólida formación y la profunda convicción religiosa de este hombre empecinado en el servicio. Un hombre de Dios que no tiene miedo confesar y defender su fe. En entrevista con la Revista Ideal en el mes de marzo de 2013, refiriéndose al recién creado Proyecto Emilia, dijo: "La primera es que este proyecto, dentro de los más conocidos, es el primero que menciona sin rubor al Dios y Creador como sustentador y protector de nuestro documento y de sus miembros. Nosotros confiamos en el Dios Bíblico y nos sometemos a sus designios" . Cuando uno de sus compañeros en el Grupo de los 75 le puso como condición la eliminación de la referencia a Dios para firmar el documento, Biscet le retiro la invitación a firmarlo.

Precisamente por gestos como ese ha logrado el respeto y el reconocimiento de instituciones y personalidades más allá de las fronteras de su Cuba en cadenas. Entre los premios recibidos: Medalla Presidencial de la Libertad, por el Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, Paladín de la Libertad, por el Partido Nacionalista Democrático de Cuba, Premio Derechos Humanos, de la Fundación Hispano Cubana, Premio Defensor de la Vida, por el Centro Internacional para la Defensa de la Vida (CIDEVIDA) y Dr. Honoris Causa, Miami-Dade College. Asimismo, un tramo de la Avenida de Coral Way en la Ciudad de Miami, ha sido designado con el nombre del Dr. Oscar Elías Biscet.

Biscet es, por otra parte, un hombre eminentemente pragmático que no se hace ilusiones en cuanto a la naturaleza diabólica de la tiranía que combate. En marzo de 2013, en una entrevista para La Nueva Nación, nos dijo: "Estoy convencido de que el régimen castrista no cambiara hacia una democracia con libertad". Un mes más tarde, respondiendo a una pregunta de un periodista del Miami Herald sobre si estaría dispuestos a negociar con el régimen, Biscet manifestó: “Si el régimen quisiera conversar, nosotros tenemos exigencias”. Y, como para que nadie se confundiera, agregó: “Exigimos que Raúl y Fidel Castro renuncien porque han hundido al país en la miseria, los asesinatos políticos y la persecución".

Expresiones como estas le han ganado el temor y el ensañamiento de los tiranos. Con el fin de neutralizarlo han apelado, como de costumbre, a la calumnia y a la penetración de su círculo íntimo. Recién liberado de la cárcel en el 2010, la tiranía pulverizó con infiltraciones e insidias su Proyecto de El Roque. La misma estrategia están utilizando con el Proyecto Emilia pero ya Biscet aprendió la lección en El Roque.

Hace un par de meses, los aliados del régimen en el exterior insinuaron y echaron a rodar la patraña de que Biscet estaba a favor del levantamiento del embargo del gobierno de los Estados Unidos contra la tiranía de los diablos de Birán. Como buen médico, Biscet "puso el parche antes de que saliera el grano". En un artículo para La Nueva Nación, Biscet escribió: "El presidente Obama tiene la oportunidad de solidarizarse con el pueblo cubano…sin tener que oxigenar con recursos a la dictadura comunista y ser cómplice de ella. Este es el momento de exigir libertades para el pueblo cubano y no de cohabitación pacífica para prolongar la vida de una dictadura que es una vergüenza de América."

Sepan esos sujetos despreciables, cuyos nombres podrían un día aparecer en nuestras páginas, que nadie habla por Biscet. Esta no es una amenaza sino simplemente una promesa de un hombre que ya ha vivido suficiente tiempo como para haberle perdido el miedo al miedo. Sepan además que Biscet habla por sí mismo y que, como el personaje del "Yugo y Estrella" de José Martí, esta inoculado contra las traiciones y fortalecido para confrontar la soledad. Yo no hablo por Biscet sino me limito a citarlo. Es más, él no sabe de este artículo porque yo nada le he dicho. Se enterará cuando lo lea en una de las contadas veces que tiene acceso a internet.

Termino haciendo referencia al título de este artículo. Biscet no tiene dueño económico porque, aunque la necesita, no acepta ayuda con condiciones. Biscet no tiene dueño ideológico porque no hace alianzas de oportunidad. Biscet no tiene dueño político porque no le hace el juego a los tiranos a cambio de falsas patentes de opositor domesticado. Pero, sobre todo, no tiene dueño de ningún tipo porque está muy consciente de que mal podría sacar a un pueblo de la esclavitud quien no fuera dueño absoluto de su propio destino.

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