¿KABAYEWA O PUTINA?

Por Hugo J. Byrne

hugojbyrne@aol.com

Se han puesto de moda los mensajes electrónicos con fotos y videos de los lujos extraordinarios y de la vida en el “fast lane” a la disposición los poderosos. Por supuesto, sabemos que el dinero puede comprar muchas comodidades y extravagancias. Pero las más caras entre ellas pueden disfrutarse sin necesidad de invertir un centavo o un minuto de trabajo.

La gran mayoría ignorante cree que los más poderosos son aquellos que han logrado obtener o heredado bienes materiales, como los ejecutivos de las grandes corporaciones, las estrellas del deporte y los artistas más famosos. Frío, frío: sólo puede comprarse lo que está a la venta. El único poder potencialmente ilimitado es de naturaleza política.

El mejor ejemplo que puedo avanzar es el de nuestro Presidente. Barak Hussein Obama se graduó de leyes en una prestigiosa universidad y fungió como instructor sobre temas constitucionales en otra. Pero su record académico, fuera bueno, mediocre o malo, permanece sellado hasta la fecha (dicen sus biógrafos laudatorios que se graduó como abogado “Suma Cum Laude” y que trabajó en el sector privado por breve tiempo, sin aclarar donde). ¿Fue su breve labor universitaria producto de sus merecimientos como estudiante o de sus relaciones políticas? Si el amigo lector sabe la respuesta a esta pregunta, favor de ponerme al día.

El pasado laboral de Obama se reduce a eso y el haber sido “organizador comunitario” en Chicago. Obama ingresó muy temprano al Partido Demócrata, fue electo legislador del estado y se inició a la vida política a nivel nacional con su elección a Senador por Illinois. En el Senado de Estados Unidos su record parlamentario fue cero: no inició ni respaldó proyecto legislativo alguno y su voto fue “presente” en la inmensa mayoría de los debates (virtud poco común entre los llamados liberales).

A pesar de todo lo cual fue electo presidente de los Estados Unidos en el año 2008 y reelecto en el 2012, aún con un record muy limitado como ejecutivo durante su primer período. Antes de haber tomado posesión de sus primeros cuatro años recibió el intensamente politizado Premio Nobel de la Paz otorgado por el izquierdista Parlamento de Noruega. Recordemos que ese premio lo han recibido terroristas como Yasser Arafat y estafadores, como Rigoberta Menchú.

Obama viaja continuamente asistiendo a festines de promoción económica para su partido y candidatos, o a jugar al golf. Recientemente lo hizo para apoyar a un aspirante a senador quien lo desdeñó no asistiendo al evento. Viaja siempre en el “jumbo jet” llamado Air Force One, para uso exclusivo del presidente y su familia, quienes se mueven a expensas del erario público. La nave tiene muchísimas amenidades y lujos.

También viajan en primera clase y se benefician materialmente del poder político, aunque en menor grado, quienes se humillan ante déspotas, cómo lo hacía “Gabo” García Márquez con Fidel Castro, a cambio de vivir en una residencia robada y pavonearse en un yate de lujo. Si hubieran practicado una buena limpieza cutánea a la nariz de “Gabo” habrían encontrado sin dudas restos de excreta identificando el ADN de Castro.

Pero honestamente el avión de Vladimir Putin nada tiene que envidiarle al de Obama. Lo vi detalladamente en un video que me enviaron. El Presidente ruso viaja en condición de gran señor y tiene a su disposición todo tipo de instalaciones electrónicas, eficientes y seguras. Todas las piezas metálicas de los baños son doradas. Las butacas del salón de conferencias tienen asientos acolchados. El jet cuenta con un bar repleto de vasos del más fino cristal y, aunque no lo exhiben, imagino que los mejores vinos mantenidos a temperatura regulada (y vodka del mejor).

El salón dormitorio es reminiscente de una escena de la película “Patton”, en la que el protagonista al tomar posesión de los aposentos asignados de un hotel de lujo en Bruselas con espejos en el cielo raso, pregunta al ayudante; who picked this cathouse? Los baños están equipados con bidets y hasta las claraboyas parecen estar ribeteadas en oro.

Lo mejor es que, a todas luces, Putin ya tiene a quien pasear en esa nave aérea. Es una dama muy joven y, de acuerdo a mi apreciación personal, extraordinariamente atractiva. Sin embargo su nombre no refleja su belleza. Se llama nada menos que Alina Cabayewa. Alina parece tener edad escolar y tiene gran suerte de no llamarse “Bacayewa”. Como quiera que Ludmilla Putina se ha separado oficialmente de Vladimir, la gimnasta Cabayewa bien podría estar aspirando al lugar vacado por Ludmilla en la vida del narcisista criminal de San Petesburgo.

¿Tendría Alina objeciones a contraer matrimonio con el responsable del asesinato premeditado de 298 inocentes quienes sobrevolaban en paz Ucrania oriental en un Boeing 777? No lo creo. Aparte de que Putín cumplirá 61 en octubre y Kabayewa parece tener menos de 20, la muchacha tiene acceso a información que era prohibida a los rusos de la Unión Soviética. Tiene que saber a qué se dedicaba la KGB, el importante negocio para el que trabajaba diligentemente su novio antes de ser “político”.

¿Qué nombre adoptaría Kabayewa si se convierte en Mrs. Putin? ¿Simplemente Alina Putina? No tengo idea si ese pareado rima en ruso, cuyo alfabeto es diferente al nuestro. Quizás prefiera mantener su apellido de soltera o combinarlo con el de Putín. ¿Alina Kabayewa-Putina?

 

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