EL HERMANO VICTORINO DE LA SALLE EN EL TESTIMONIO DE UN SANTO

Fecha de nacimiento: 3 de diciembre de 1902 en Tortejada, Teruel. Fecha de martirio: 11 de noviembre de 1936 en Torredembarra. Beatificación: 13 de octubre de 2013 en Tarragona.

Me llamo Mariano Navarro Blasco, natural de Tortejada, Teruel e hijo de Pedro y Filomena. En mi infancia pasaban los Hermanos reclutadores por nuestro pueblo motivando a los chicos a ser generosos con Jesús y seguirle en la vida consagrada. Uno de mis amigos, José Esteban fue el primero en marchar al Noviciado Menor de Cambrils. Yo tenía doce años y también quise acompañarle, pero mi edad imposibilitó mi ingreso en ese año en la casa de formación. Tuve que esperar dos años más tarde para poder dejar mi casa y mi familia en pos de Jesús al estilo de Juan Bautista de La Salle.

En la fiesta de Todos los Santos de 1918 recibí el hábito religioso y me pusieron el nombre religioso de Hno. Jenaro. Aquella mañana el maestro de novicios nos había dirigido la meditación tomando el texto de nuestro Fundador: “desde que se usa este hábito no se tiene otra idea que la de permanecer en esta comunidad toda la vida”. Al ponerme el hábito pedí al Señor poder perseverar e mi vocación hasta el final de mis días.

Mi primera obediencia llegó en 1920, al destinarme a la escuela “Sagrado Corazón” de Cambrils. Aquí empecé mi labor docente y guardo hermosos recuerdos de esos primeros meses. En 1922 fui destinado al Colegio “Sagrado Corazón” de Tarragona. Coincidió mi llegada con el traslado de los locales desde la calle Roger de Llúria a los terrenos de la calle de Estanisau Figueras. El nuevo edificio estaba en construcción, y por doquier había cemento, ladrillos y yeso. El Hno. Director Agapet – Marie viendo la escasez de personal y el aumento de chicos buscaba opciones para los nuevos desafíos escolares.

En 1928 cuando las obras de construcción en el edificio terminaba y llegaban nuevos Hermanos para reforzar la obra lasallista me destinaron al colegio San Juan Bautista de La Salle en El Vedado, Cuba.

Por entonces el Hno. Victorino de la comunidad lasallista de El Vedado había dado inicios a la Acción Católica y aunque algunos Hermanos no veían a bien aquella obra externa, sin embargo aquella pequeña semilla dio frutos abundantes en el colegio y en el país. Numerosas vocaciones al sacerdocio, a la vida religiosa y al matrimonio fueron el resultado de su empeño y de tantos sacrificios.

En 1931 regresé a España, ahora iba con destino al colegio “Sagrado Corazón” de Manlleu y en 1933 a mi querido colegio de Tarragona. En estos colegios intenté aplicar lo observado y vivido por los Hermanos en Cuba: promover la relación cordial y fraterna con los alumnos, atraer a los antiguos alumnos para vivir con ellos su fe adulta, comprometerlos en obras apostólicas. Cada encuentro con ellos era un modo de hacer presente a Dios en sus vidas y acompañarles nuevamente en las prácticas sacramentales, en las Misas y devociones escolares. Con ellos empecé el apostolado de Acción Católica, promoviendo las prácticas espirituales en los chicos de Bachillerato y Comercio.

Al empezar la guerra civil española, fui detenido y encarcelado en el barco – prisión Río Segre. Allí me encontré con numerosos compañeros de mi Comunidad Lasallista, sacerdotes, religiosos y seglares. En la saca del 11 de noviembre de 1936 fui elegido al azar y con un grupo de otros 23 presos fuimos llevados a tierra. En el grupo iban algunos sacerdotes, varios Carmelitas de la Enseñanza y el Hno. Gilberto de Jesús de la comunidad de la “Casa Provincial – Procuradoría – Bruño” de Barcelona, que se hallaba en la casa “Sagrado Corazón” de Cambrils recuperando la salud. En el puerto nos obligarn a subir a un camión y en el pueblo de Torredembarra alcanzamos la palma del martirio.

 

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