ENRIQUE JOSÉ VARONA Y DE LA PERA.
Por: Maria Teresa Villaverde Trujillo

ashiningworld@cox.net

 

Una de las voces más excelsas de la intelectualidad del siglo XIX
y las primeras décadas del XX.
   
Nace en Santa María de Puerto Príncipe -Camagüey- el 13 de abril de 1849.
Muere en la ciudad de La Habana el 19 de noviembre de 1938.


Se incorporó en 1868 a la revolución de los Diez Años.
Fue Vicepresidente de la Republica de Cuba.

 

Su obra filosófica y su prestigio como escritor, crítico literario, periodista y orador han sido reconocidos tanto en Cuba como en otros países de Ibero-América. En su extensa labor pedagógica dejó una significativa huella en los planes de estudio y en la política educativa cubana de la primera mitad del siglo XX.  Desempeñó la cátedra de psicología, sociología y filosofía moral en la Universidad de La Habana. Dirigió con sabiduría a la juventud universitaria cubana en los años de la intervención norteamericana en la isla en cuya época desempeñó el cargo de Secretario de Hacienda, y posteriormente el de Instrucción Publica y Bellas Artes implantando la modernización de la enseñanza, la que se le conoce como el Plan Varona.

 
Se destacó como defensor del movimiento feminista.


Dirigió la Revista Cubana durante una década.

Autor de Odas anacreónticas, 1868; Paisajes cubanos, 1879; Poemitas en prosa, 1921;  Desde mi belvedere, 1907; Violetas y ortigas, 1916; y sus obras políticas: Por Cuba, y Discursos, ambos publicados en 1918 y De la colonia a la república publicada en 1919.


Al estallar la guerra “justa y necesaria” del 95, se traslada a New York y a la ausencia temporal y después definitiva de José Martí tuvo el honor de sustituirlo en la redacción del periódico PATRIA, órgano oficial del Partido Revolucionario Cubano fundado por el Apóstol, quien en unos de sus trabajos periodísticos se había expresado así:

“...Habla el cubano Varona una admirable lengua, no como otras acicalada y lechuguina, sino de aquella robustez que nace de la lozanía y salud del pensamiento. Vuela su prosa, cuando la levanta la indignación, con la tajante y serena ala del águila: globos bruñidos parecen sus párrafos: la continua nobleza de la idea la da a su lenguaje: y es su realce mayor la santa angustia con que, compuesta en la mente la imagen cabal del mundo libre y armonioso. ve a su pueblo, cual Krazinski al suyo, padecer bajo un régimen que lo injuria, como un ente maldito y deforme. ¡Las llamas son la lengua natural en desdicha semejante! Su belleza y su fuego tienen los párrafos de Varona en ese estudio artístico y ferviente...”

Y en su articulo “Presencia de Varona”, nos dice Rosaura García Tuduri en Revista Cubana de Filosofía, durante la edición extraordinaria de junio de 1949, dedicada a conmemorar el centenario del nacimiento del ilustre filósofo cubano:

 

“...Maestro por excelencia, elegante en el decir y profundo en el pensamiento, al que la idea espontánea afluye rápida y precisa, fue un orador brillante y un adoctrinador ejemplar.”

 

Siempre apoyó la ciencia, la enseñanza y la Democracia como pilares del bienestar de una nación libre, al igual que también exaltó el extraordinario valor de la cultura Latinoamericana. Como dijo el director del Archivo Histórico Municipal, Emilio Roig de Leuchsenring, “Varona fue durante largo tiempo, por excelencia, guía y maestro de cubanía”

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Homenaje al Maestro Varona en el centenario de su nacimiento:

http://www.filosofia.org/hem/dep/rcf/n04p003.htm



 

 

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