REPLICA A UNA ILUSTRE DAMA

Por Lcdo. Sergio Ramos

Los castillos que se sitian y no se les toma por asalto suelen sobrevivir al asedio, por eso los Castro han sobrevivido más de cinco décadas

La ex secretaria de estado de los Estados Unidos Hillary Clinton ha manifestado que exhortó al presidente Barack Obama para que levantara o suavizara el embargo a Cuba. Según su criterio seria “la mejor manera de llevar el cambio a Cuba sería exponer a su pueblo los valores, la información y las comodidades materiales del mundo exterior”. Basa su planteamiento en parte porque tal sanción al régimen castrista otorga el pretexto para ellos negarse a cambiar el sistema totalitario y que los Estados Unidos “no estaba alcanzando sus metas” respecto a Cuba y a la América Latina.

Disiento del enfoque de la ilustre dama, primero porque emana del desconocimiento del propósito de los hermanos Castro y sus allegados de la oligarquía en el poder. Si analizamos la trayectoria del castrismo desde los mismos comienzos el objetivo ha sido retener a toda costa el poder absoluto. Por eso en 1959 no cumplió con la promesa de elecciones bajo la Constitución de 1940 antes de un año, e impusieron el sistema que mayor poder y control absoluto les propinaba, abrazando el modelo estalinista y entregando la soberanía nacional a la Unión Soviética.

Para lograrlo no vacilaron en asesinar a miles de cubanos que se les oponían usando procesos judiciales amañados, carentes de las más elementales garantías procesales para los acusados, sin contar los miles masacrados sin juicio, los torturados y los encarcelados por opinar diferente o porque simplemente les hicieran sombra o porque los consideraban potenciales amenazas o rivales de sus poderes omnímodos. Aun hoy, reina la represión y el presidio político es un hecho cotidiano. Tampoco vacilaron en expulsar a sus opositores y los descontentos, aun poniendo en riesgo sus vidas en el Estrecho de la Florida. Ahora, entrados en la vejez tras medio siglo de tiranización a un pueblo, juegan a garantizarle el traspaso de sus absolutos poderes a sus vástagos, tal como sucede en Corea del Norte.

En segundo lugar, porque el hecho de que los hermanos Castro hayan durado más de cincuenta año no se debe a si hay o no un embargo, sino a las propias debilidades y a la secuela de errores cometidos por la política exterior norteamericana a lo largo de media centuria. Empecemos por recordar que el desastre de Bahía de Cochinos (Playa Girón) en 1961 se debió a la falta de determinación y coraje de la administración del presidente John F. Kennedy cuando denegó el apoyo aéreo, en plena batalla, a los contingentes de la Brigada 2506, al tiempo que desconocía en la planificación de aquel desembarco, el clandestinaje que bien hubiera podido interdictar y socavar la retaguardia de las tropas castristas.

Luego en Octubre de 1962 durante la Crisis de los Cohetes, ese mismo presidente negoció el destino de Cuba acordando el ignominioso Pacto Kennedy-Khruchov, donde los Estados Unidos se comprometía a proteger al régimen castrista de cualquier ataque por parte del exilio cubano o de terceros países desde territorio americano o de cualquier otro país, convirtiendo a Washington en perro guardián de los hermanos Castros. A partir de ese instante, las autoridades norteamericanas empezaron a perseguir a los exiliados que trataban de llevar apoyo a los alzados en Cuba, quedando estos desprovistos de tan necesaria logística. Y a causa de ello, hubo también un presidio político cubano en Estados Unidos por la aplicación a partir de entonces de la llamada Ley de Neutralidad.

Las debilidades con los Castro continuaron ofreciéndoles válvulas de escape a la presión del descontento popular en Cuba: Camarioca, los Vuelos de la Libertad, El Mariel, la Crisis de los Balseros, entre otras. En el intertanto, el tirano Fidel Castro se convertía en el gran mercenario de la URSS e invadía y desestabilizada con sus tropas a Etiopia, Eritrea, el Ogaden somalí, Angola y otros países africanos. Además, esparció el terrorismo por toda América Latina entrenando, armando y apoyando a los Montoneros en Argentina, los Tupac Amaru en Uruguay, Sendero Luminoso en Perú, las FARC y el ELN en Colombia entre otros.

Ante la falta de una acción directa contra la expansión y las agresiones castristas y para tranquilizar a un exilio que clamaba por la libertad de su patria, aprobaron primero la Ley Torricelli (1992) y luego la actual Ley Helms Burton aprobada en 1996. Dicho sea de paso, históricamente las acciones de embargo a un país hostil tienen su eficacia cuando son subsidiarias de una acción ofensiva y directa contra el enemigo que se sanciona. Pero esa acción ofensiva y directa, como lo hubiera sido apoyar la lucha del exilio y los combatientes alzados en la Sierra del Escambray por la libertad en Cuba, tal como apoyaron a los contras en Nicaragua en la década de los ochenta, nunca se produjo, si no, por el contrario, se reprimió.

Oportunidades, o si se quiere justificantes para actuar contra la dictadura cubana, hubo muchas. Una de las más destacas sucedió bajo la administración del presidente Bill Clinton, cuando el tirano Castro decidió tumbar en espacio aéreo internacional las avionetas civiles de matrícula americana de los Hermanos al Rescate, asesinando a ciudadanos americanos que las tripulaban durante un viaje humanitario para rescatar los balseros cubanos a quienes el régimen obligaba a tirarse al mar en balsas y rústicos botes en busca de libertad con grave riesgo para sus vidas. Recordará la ilustre primera dama durante aquellos días, la única acción que se tomó fue aprobar la Ley Helms Burton, sin la implementación el título III que permitía al gobierno americano embargar los bienes de compañías foráneas que adquieran propiedades robadas por el régimen castrista a ciudadanos americanos.

Cabe destacar, que el Titulo III de dicha Ley jamás fue implementado y ha sido postergado administración tras administración, manteniendo a dicha ley desprovista de garras. Y ahora hablamos de suavizarla o eliminarla, sin tomar ninguna otra acción afirmativa contra la tiranía castrista que ciertamente conduzca a la libertad del pueblo cubano.

En tercer lugar, la Sra. Clinton parte del falaz supuesto de que al quitar el embargo --- única acción afirmativa existente contra los dictadores Castro --- produciría el cambio en Cuba a causa del aumento de la exposición al pueblo a los valores, información y las comodidades materiales; sin considerar que los medios de comunicación masiva están monopolizados totalmente por el estado cubano, el cual bloquea todo tipo de información distinta a los propósitos e ideologías del castrismo. Se basa también, muy probablemente, en las recientes medidas, más propagandísticas y teatrales que reales y efectivas, adoptadas por el Dictador Raúl Castro, dándole permisividad limitada a cierta actividad privada y concediendo unas pocas ficticias liberalidades y que en realidad son la carnada que esconde el anzuelo para pescar incautos.

Es lógico que a los hermanos Castro y sus herederos al trono sin corona les apetece un modelo similar al de China y más aún al de Viet Nam. Es cierto que ha producido, por razón de los tratamientos preferenciales en el comercio, un progreso material en esos países, pero limitado a ciertos sectores, ya que tanto en uno como en el otro país, existen bastantes zonas de pobreza extrema. Pero lo más significativo que nos proporcionan las experiencias en dichas naciones es que tal cambio material solo ha servido para consolidar en el poder ‘ad perpetuam’ a sendas oligarquías recalcitrantes que controlan a dichos países con mano de hierro, oprimiendo a sus respectivos pueblos.

El ejemplo más claro ha sido recién en China con el aniversario de la masacre de Tianamen donde miles de chinos fueron masacrados… y hasta el día de hoy los genocidas siguen campeando por sus respetos, gracias a esa anuencia que Doña Hillary desea ahora para los también genocidas hermanos Castro.

Hemos visto hoy como a los opositores chinos se les restringió la libertad de asociación y reunión, como se les detuvo para evitar manifestaciones pacíficas en recordación del aniversario de la masacre; como se militarizó la Plaza Tianamen y las calles de Beijing, prohibiéndose todo tipo de libre expresión relativa a la denuncia y protesta por tan despiadada y masiva masacre. ¿Quién garantiza que en Cuba haya libertad para el pueblo con el aumento de “comodidades materiales” en Cuba? ¿Quién garantiza la libertad de información cuando ahora en China bloquearon a Google para que no se difundieran noticias sobre dicha masacre? Tras décadas de privilegiar comercialmente a China y a Viet Nam, la realidad es que en ambos países se carece del respeto a los derechos humanos y se reprime y persigue a quienes disienten del gobierno. ¿Es eso lo que la Sra. Clinton desea para Cuba?

Por último, nos habla de suavizar el ya suavizado embargo que hoy permite que la Cámara de Comercio de los Estados Unidos que viaje a Cuba para, obviamente, explorar las oportunidades de negocios con la dictadura castrista. Esto es una muestra fehaciente de más que suavizar se trata de una paulatina inaplicación y derogación tácita de la misma por virtud de órdenes ejecutivas (Léase por decreto).

Lo que si garantizaría el levantamiento del embargo es el apuntalamiento de la dictadura castrista y su continuidad bajo sus vástagos aprendices de tiranos. Lo que también garantizaría es que los genocidas de la Cabaña, del remolcador “13 de Marzo”, de Rio Canimar y de muchos otros crímenes en masa ocurridos en Cuba, queden impunes como lo están los asesinos de la Plaza de Tianamen en China. Lo que si perpetuaría en Cuba son las violaciones de los derechos humanos, la represión y la ausencia de libertades para el pueblo cubano.

Lo que también provocaría es que una vez entronizado en Cuba los grandes capitales de los Estados Unidos, beneficiados por una mano de obra barata y esclava sin ningún derecho humano ni laboral, y recibiendo jugosos réditos por su inversión en ineludible sociedad con los oligarcas del poder, se conviertan estos, movidos por los intereses económicos creados, en cómplices de la tiranía contribuyendo con sus riquezas y sus influencias al afianzamiento del régimen el poder.

La ilustre ex primera dama debería comprender que el embargo o bloqueo durante la guerra de Secesión en Norteamérica fue efectivo porque al mismo tiempo las tropas del general William T. Sherman avanzaban sobre Atlanta y las del general Ulysses S. Grant sobre Richmond. Que el embargo o bloqueo a la Alemania nazi fue efectivo porque al tiempo desembarcaban las tropas aliadas en Normandía.

No es suavizando la presión a los tiranos, como se les derroca, sino aplicándoles presión y acción directa en su contra. Tampoco se tumban con acciones pasivas, carentes de la acción ofensiva directa. Los castillos que se sitian y no se les toma por asalto suelen sobrevivir al asedio, por eso los Castro han sobrevivido más de cinco décadas.

San Juan, Puerto Rico Junio 10 de 2014.

 

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