INERCIA Y FALSEDAD

Hugo J. Byrne

hugojbyrne@aol.com

Hace unos minutos tuve el desagrado de oír a nuestro egregio líder en Washington decir que la mejor manera de no cometer errores es no hacer nada. ¿Oí mal? Creo que no necesitaba su ayuda para entender eso. No es la primera ni la mejor defensa de la inercia.

Si el lector quiere engordar y eventualmente enfermarse, que no se mueva. Si quiere que su sistema circulatorio mejore, ejercítese. ¿Realmente necesita alguien de mí para enterarse de eso? Tengo gran respeto por quienes me leen. Pero el presidente Obama, a pesar de toda su arrogancia, ni siquiera se respeta mucho a sí mismo.

Obama trataba de justificar su política exterior, si es que tiene una, cortando pelos por el medio para explicar su inquietante, fracasada gradualidad en respuesta a la brutal política agresiva de Vladimir Putin en Crimea y otras áreas de Ucrania oriental. Bien. Prefiero oír perogrulladas que mentiras. Obama miente con una desfachatez increíble en cada oportunidad que lo considere necesario o incluso conveniente a su interés político.

Al hacer referencia a su interés político no aludo al interés nacional, el que sería legítimo defender sin necesidad de mentir. Me refiero al interés de mantener una base electoral doméstica por definición ignorante y en consecuencia indiferente al interés nacional allende los mares. Miren las encuestas, dicen los ganapanes: “nadie se preocupa por la política exterior”. Creo que tienen razón, pero ¿quizás sea porque ignoran que lo que ocurre allá nos afecta aquí? ¿Remember September 11? ¿Pearl Harbor? ¿Que pagamos más de $4.00 por galón de gasolina en California?

Para poder avanzar cualquier agenda política es imprescindible primero obtener y mantener el poder. En una república con sufragio universal, esa meta sólo se alcanza siendo electo, o en su caso, reelecto. Obama fue reelecto en 2012. ¿Justificaba eso mentir? No lo creo. Aunque todos hemos mentido sobre algo en algún momento de nuestras vidas, la mentira en ningún caso es virtud y cuando se utiliza para obtener favores políticos, es infamante.

¿Tengo evidencias de que Obama miente? Abundantes. Usted también las tiene, amigo lector. Especialmente desde ayer (4-30-2014). En ese día se hizo público un E-mail del staff Obama. El mensaje estaba firmado por un operativo de la Casa Blanca llamado Ben Rhodes, asistente del Presidente y vicedirector de comunicaciones estratégicas para seguridad nacional.

Esa posición entraña la absoluta confianza del Presidente por 24 horas al día. Nadie en su sano juicio podría pensar que Rhodes se atreviera a dictar instrucciones a otros operativos de Washington sin la correspondiente orden ejecutiva, no importa quién fuera presidente. En el caso de Obama, micro manipulador por excelencia, esa suposición sería peor que orate, imposible.

Si considerara tal noción, ofendería la inteligencia de quienes me leen. Admiro la sólida perspicacia de muchos lectores.

¿Qué fecha tiene el mensaje de la Casa Blanca? Septiembre 14 del 2012, menos de tres días después que cuatro ciudadanos norteamericanos fueran asesinados en el Consulado de Estados Unidos en Benghazi, Libia, incluyendo nuestro embajador en ese país. El ataque no pudo ser resultado de una protesta popular que se tornara violenta. La precisión de las granadas de mortero responsable por dos de las muertes, delata sin duda una previa y cuidadosa preparación bélica.

¿Contenido del correo? El E-mail enfatizaba un número de objetivos políticos. Voy a mencionar sólo uno y traducirlo literalmente:“Reforzar que estas protestas (apócrifas “protestas” populares antes del ataque al consulado) se originan en un video de la red y no en un amplio fracaso de nuestra política”.

Poco después la presente Embajadora de Estados unidos a la Asamblea General de Naciones Unidas y antigua representante de la Secretaría de Estado, Susan Rice, cotorreó esa mentira en cinco estaciones de televisión. Después el propio Ejecutivo, descargando ante la misma Asamblea General, repitió la fábula de la protesta provocada por el video anti islámico de Yotube.

En la solemne ocasión del recibimiento de los restos de las víctimas de Benghazi a suelo americano, la entonces Secretaria de Estado Clinton utilizó la misma cantinela desalmada y venenosa en su condolencia a los familiares de las víctimas. ¿Futura presidenta? ¿Votaría por esta señora el amigo lector?

Otro interesante elemento de juicio es quién obtuvo copia del E-mail y por qué. Quien diera a la publicidad este mensaje electrónico no ha sido la comisión bicameral investigando esta tropelía. Esa comisión ha demandado con insistencia y sin éxito la entrega de todos los correos y otros documentos relacionados al escándalo. Las demandas de la Cámara de Representantes han caído en saco roto durante casi dos años. El agente revelador ha sido la organización conservadora Judicial Watch.

¿Cómo es ello posible? ¿Una organización particular con más poder legal que un subcomité del congreso? J.W. obtuvo la entrega del mensaje mediante orden judicial. La separación de poderes es hasta hoy la única excusa aducida por la Casa Blanca por su morosidad al responder el pedido insistente de la Cámara. Cuidado. ¿Es legal negar documentación demandada por el poder legislativo?

El vocero oficial de la Casa Blanca, Jay Carney, fue uno de los destinatarios del mensaje. De otra forma ¿para qué escribirlo? ¿Quién puede usar esas órdenes con mejor utilidad para el Presidente que su Secretario de Prensa? Ahora Carney se hace el “chivo loco”, “cantinfleando” ante la inquisición implacable de Ed Henry, reportero de Fox News y otros corresponsales asignados a la Casa Blanca.

Ahora el Vocero de la Cámara se prepara a nombrar un Comité Especial como el usado en el caso de Watergate. El asunto parece que se complica y la bola “pica y se extiende”.

Es una ironía infinita que Obama critique la perfidia de Putin y haga referencia a la imposibilidad de una protesta popular que resulte en el allanamiento de propiedad municipal en Ucrania del este: Obama afirma que se trata de la obra de agentes provocadores rusos.

Por supuesto, Obama tiene razón. Pero ahora denuncia en Ucrania lo mismo que hipócritamente negara en Benghazi. Como le decíamos en Cuba a quien tenía un ojo amoratado por un buen puñetazo: esto no se queda así. ¡Se hincha!

 

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