AGUSTÍN DE HIPONA: PEDAGOGO DE LA SABIDURÍA

Alcanzar la sabiduría fue siempre la gran pasión agustiniana porque ella satisface los deseos del hombre y conduce a su formación plena.

Buscar la sabiduría es buscar a Dios, pues ¿a qué podemos llamar sabiduría, sino a la Sapientia Dei? Pero ¿qué es la Sabiduría de Dios sino la Verdad? Y la verdad lo es por cierta suprema Medida –per aliquem summm modum– . Y esta suprema Medida lo es por sí misma: si enim summus modus, per summum modum modus est, per seipsum modus est. Y siendo perfecta y suma Medida necesariamente es verdadera Medida –verus modus– (De b vita 4 34). En ella, pues, se identifican la Verdad y el Bien, la Belleza y la Vida feliz.

En esa oración con que empieza los Soliloquios sintetiza las afirmaciones intelectuales y las convicciones cordiales no solo del Dios Creador, sino del Dios Padre de la verdad, Padre de la sabiduría, Padre de la bienaventuranza, de lo bueno y de lo bello, Padre de la luz inteligible que nos ilumina, Padre de la Prenda que nos recuerda la vuelta a Ti. En Dios está la fuente de la sabiduría de todos los que saben, así como la luz espiritual que baña de claridad todas las cosas que brillan a la inteligencia, y el principio, fuente y causa de todo lo bueno y hermoso.

Y todo, dicho con repetidísimas expresiones estáticas que declaran la inmutabilidad de Dios; y expresiones dinámicas que dicen su permanente actividad. Seis veces seguidas en cortas frases engloba la esencia estática y dinámica del ser y del obrar de Dios: in quo et a quo et per quem (Sol I 1 3).

Todos los casos del relativo vienen declinados como haciendo la descriptiva suma del inmenso ser divino: Deus qui, Deus in quo, Deus per quem… Aristóteles mismo en su perdido escrito Sobre la oración, habla del Dios trascendente y más que espíritu, y de la experiencia sicológica que él establece como una de las pruebas de la existencia de Dios. “Al que se adentra en esta iniciación le conviene no tanto aprender (mazein) con el entendimiento cuanto vivir una experiencia interior (pazein), y entrar así en la debida disposición de ánimo” (epitédeios)” (Fraile, 509). Ya que carece de Revelación, la experiencia le viene de la vida síquica y de contemplar la ordenada gradación de las perfecciones en el cosmos.

“El que llega a la suprema Regla o Medida por la Verdad es el hombre feliz. Deum habet quisquis beatus est. Hoc est animo Deum habere, id est, Deo frui (De b. vita 4 34). Esto es poseer a Dios, el gozar de Dios. Las demás cosas, son contenidas por Dios, pero no lo poseen. Quamvis a Deo habeantur, non habent Deum.

Si me preguntas qué es la sabiduría te diré que es modus animi, o “la moderación del ánimo, por la que mantiene un equilibrio, sin derramarse demasiado ni encogerse más de lo que pide la plenitud” (quo sese animus librat ut neque excurrat in nimium neque infra quam plenum est coarctetur ), (De b vita 4 33). La célebre máxima de los Siete Sabios: Medén agan, la tiene por utilísima (De b. vita 4 32).

La sabiduría debe ser amada por sí misma; y la misma vida solo es un medio para alcanzarla. Tanto le entusiasmó el Hortensio. “La sabiduría tiene un nombre en griego que se llama filosofía a la cual me encendían aquellas páginas. No faltan quienes han engañado sirviéndose de la filosofía encubriendo sus errores con nombre tan grande, tan dulce y honesto”. Sunt qui seducant per philosophiam, magno et blando et honesto nomine colorantes et fucantes errores suos. Y dice el Hiponense que “también allí se manifiesta aquel saludable aviso de tu Espíritu, y que conocemos por tu siervo: “Que nadie os engañe con vanas filosofías y argucias seductoras como suelen los hombres y no según Cristo, porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad”. “Videte ne quis vos decipiat per philosophiam, et inanem seductionem… et non secundum Christum quia in ipso inhabitat omnis plenitudo divinitatis corporaliter” (Co 2 8).

El fucus, es una orchilla o liquen de mar, de que se extrae el tinte rojo o púrpura. Fucare, en lat. es colorear, acicalar; de ahí, adulterar, falsificar. San Agustín, hablando del honesto nombre de Filosofía dice que hay quienes abusando de la filosofía seducen colorantes et fucantes errores suos (Conf III 4 8). La sabiduría es conocimiento y experiencia, es saber y sabor que establece en la persona el “ordo amoris”, la jerarquía de valores y el móvil o razón de las opciones fundamentales de la persona (SS 11).

http://ec.aciprensa.com/wiki/Agust%C3%ADn_de_Hipona:_Pedagogo_de_la_Sabidur%C3%ADa#.U1mKQMZOXIU

 

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